MONTIJO / ‘Apolo y Dafne’: guerras de los dioses, guerras de los hombres

MONTIJO / ‘Apolo y Dafne’: guerras de los dioses, guerras de los hombres

Montijo. Teatro Nuevo Calderón. 12-XII-2021. Durón/Navas, Apolo y Dafne. Daniel Izquierdo (Apolo), Sara Garvín (Dafne), Begoña Alba (Cupido), Mariló Balseras (Joante), Alexandra Martín (Sirene), José Miguel Torres (rústico) y Sandra López (Lizeta). Coro de la Orquesta Barroca de Badajoz. Orquesta Barroca de Badajoz. Director: Santiago Pereira Buscema.

En una labor digna de todo elogio y que bien podría servir de ejemplo, Santiago Pereira, alma de la Orquesta Barroca de Badajoz (comandada desde el primer violín de manera excelente por Josep Martínez Reinoso), asumió el reto de montar esta zarzuela barroca partiendo de los elementos a su disposición en el entorno de Badajoz: escuelas de música, de canto, conservatorios, cantantes recién egresados de dichos centros formativos. Y cuando el entusiasmo y el amor por la música y el patrimonio se conjugan, no hay obstáculo que se interponga. Y el resultado lo avala.

En una interpretación de concierto aunque con pequeños movimientos de escena, Pereira le dio vida a lo que en la partitura es prácticamente un esqueleto que hay que dotar de encarnadura. Diseñó ritornelli, efectuó algunos cortes necesarios para una versión en vivo (aquellos espectáculos palaciegos eran muy, muy largos) y le dio vida al continuo mediante interpolaciones y juegos melódicos complementarios, contando para ello con la complicidad del violonchelo de Amat Santacana. Su labor de concertación fue muy cuidada, ensamblando a un coro adventicio para que sonase empastado y en total estilo, con flexibilidad en los pasajes de cambios de ritmo, esas hemiolias tan características de la tradición barroca hispana que con el italianismo caerían en el olvido. La orquesta de cuerdas sonó afinada, con sonido compacto y con agilidad en los pasajes más movidos, como los estupendos trémolos de Muere, bruto, por ejemplo.

Buen nivel general de los cantantes solistas, casi todos alumnos de Sara Garvín, quien hizo una Dafne delicada y poética, de voz cristalina y fraseo y articulación muy cuidados. Bella voz, muy apta para el Barroco, la de Daniel Izquierdo, con un centro sedoso y control de la emisión. Sólo necesita acabar de redondear y cubrir el sonido una vez superado el passaggio. Estupenda Begoña Alba como Cupido, con una voz densa, de centro sombreado y contundente y agudos brillantes. Para contundencia y potencia la de José Miguel Torres, que supo suplir con su dicción y fraseo la falta de actuación escénica. Muy bien las demás voces. Teatro a rebosar y entusiasmo colectivo al finalizar. ¡A seguir así!

(Foto: Carolina Cuadrado)