MILÁN / ‘Tosca’ en versión original

MILÁN / ‘Tosca’ en versión original

Milán. Teatro alla Scala. 7-XII-2019. Puccini, Tosca. Anna Netrebko, Francesco Meli, Luca Salsi. Director musical: Riccardo Chailly. Director de escena: Davide Livermore. 

El espectáculo inaugural de la temporada en la Scala se ha saldado con un rotundo éxito, si bien resulta extraño que casi nadie haya expresado dudas sobre la espectacularidad innecesariamente suntuosa de la puesta en escena ideada por Davide Livermore y sus habituales colaboradores del grupo Giò Forma. Utilizando las nuevas tecnologías y las posibilidades del escenario de la Scala con una profesionalidad impecable, pero con un cuestionable gusto cinematográfico y televisivo, parecían apostar por un retorno tecnológicamente actualizado a los montajes de mal gusto del peor Zeffirelli; y no por mantener las referencias tradicionales (demasiado libres) al tiempo y los lugares indicados en el libreto (Sant’Andrea della Valle, Palazzo Farnese y Castel Sant’Angelo), sino por la búsqueda incesante de efectos gratuitos, como, por ejemplo, los continuos cambios de decorado, tan inútiles y fastidiosos, especialmente en el primer acto, con el desplazamiento por el escenario de la capilla Attavanti, del andamio y el cuadro de Cavaradossi o del altar lleno de velas en el Te Deum. 

La pesadez de ese entorno distrajo la atención respecto del refinamiento filológico de la apuesta de Chailly, que interpretó la primera versión de la famosa partitura (anterior incluso a la de la primera representación en Roma en 1900), recuperando algunos de los cortes efectuados posteriormente por Puccini. Son especialmente interesantes las diferencias en la muerte de Scarpia y en el final, si bien Tosca sufrió en líneas generales menos revisiones, y menos tortuosas, que el resto de óperas de Puccini.

Chailly optó por tempi no demasiado rápidos, permitiendo así que se prestara una atención analítica a una amplia variedad de detalles y matices y, al mismo tiempo, exaltando la continuidad de la tensión dramática.  Tanto el coro como la orquesta realizaron óptimas prestaciones. El elenco, por su parte, fue de primerísimo nivel. Anna Netrebko fue una Tosca segura y persuasiva, y no sólo por sus extraordinarios medios vocales. Francesco Meli, un intenso y noble Cavaradossi, ofreció una de las mejores interpretaciones que se le recuerdan, lo mismo que puede decirse de Luca Salsi como Scarpia, inmune a cualquier tipo de excesos truculentos. Finalmente, es de justicia resaltar la actuación de los comprimarios, con mención especial para el sacristán de Alfonso Antoniozzi y el Spoletta de Carlo Bosi.