Matthew Schellhorn continúa con Herbert Howells

HOWELLS:
Música para piano, vol. 2. Matthew Schellhorn, piano. NAXOS (1 CD)
La aparición del primer cd de esta serie dedicada por Matthew Schellborn al olvidado legado para piano de Howells fue una grata sorpresa, como se comentó aquí hace dos años (Scherzo nº 367). La segunda entrega, recién editada, continúa la senda de aquel con una abundante sucesión de piezas breves o incluso muy breves, grabadas (salvo The Chosen Tune) por primera vez y dispuestas —a excepción de la primera, Comme le cerf soupire…— en estricto orden cronológico, cual si fueran las páginas sucesivas de un confidencial diario pianístico desplegado a lo largo de más de sesenta años de creación.
Cinco de estas miniaturas pertenecen al bienio 1908-1909, anterior a su ingreso en el Royal College, y manifiestan la influencia de parte del repertorio practicado entonces por Howells como pianista precoz: Grieg, por ejemplo, en The Arab’s Song; Chaikovski en To a Wild Flower; incluso puede advertirse un curioso parentesco albeniciano en la lírica Melody. The Chosen Tune (1920) y A Mersey Tune (1924) revelan el apego del compositor por los paisajes y el folclore de su tierra natal. Y Country Pageant y A Little Book of Dances (1928) pueden entenderse como el equivalente sonoro de las miniaturas poéticas de su amigo Walter de la Mare y, también, como una nostálgica recreación de las encantadoras piececitas isabelinas de Byrd y Tallis y que harían de Howells, como apunta Jonathan Clinch, “un Tudor extraviado en este siglo XX”.
Solo la postrera y más conocida Sonatina (1971), de hechuras y contenido más ambiciosos, que aquí se presenta en una nueva edición preparada por el intérprete, escaparía a la atmósfera de un recital magistralmente defendido por Schellborn al que el calificativo ‘primoroso’ (según el diccionario de la Real Academia Española en su primera acepción: “excelente, delicado”) encaja perfectamente.
Juan Manuel Viana


