Mateu Malondra, director del Festival ME_MMIX: “Queremos que todo el que se acerque al ME_MMIX se sienta en casa”

El Festival de música electrónica, música mixta y videoproyección ME_MMIX cumple en 2026 ocho ediciones, llevando de nuevo a Palma de Mallorca una ambiciosa programación cuya interpretación correrá a cargo de algunos de los más destacados especialistas en dichos repertorios, como Irvine Arditti, Niño de Elche, el Grupo Enigma, PHACE o Vertixe Sonora, a los que escucharemos en espacios culturales e históricos de las Islas Baleares. Del 12 al 22 de noviembre, el ME_MMIX nos ofrecerá conferencias, actividades inclusivas y programas didácticos, junto con sesiones de electrónica, tecno y cine. Como en 2025, el ME_MMIX:PÓDCAST dará a conocer todo este abanico de actividades en las voces de sus protagonistas, llevando la mejor creación sonora desde las Baleares al mundo entero, para completar una edición en la que el festival mallorquín vuelve a experimentar un notable crecimiento. En esta entrevista conversamos con su director artístico, el compositor balear Mateu Malondra, que nos presenta de primera mano la octava edición del ME_MMIX.
Aunque el ME_MMIX concentra el grueso de su programación del 12 al 22 de noviembre, han tenido ya lugar varios conciertos del ciclo Les Prèvies del ME_MMIX, ¿cómo se han desarrollado estos eventos y qué impacto de público han tenido?
Les Prèvies del ME_MMIX nacieron de una convicción: un festival que solo existe la semana de conciertos difícilmente puede vertebrar una comunidad artística y social. Necesitábamos presencia continuada durante todo el año y, sobre todo, salir del circuito habitual.
Les Prèvies arrancaron su actividad en la edición de 2025. Este año, en agosto, hicimos una intervención en el estudio Red Carpet, con dos conciertos y una cata de vinos. Y quedan dos más, en Cortana y en el Hotel El Terreno, del Grupo Piñero. Son espacios que no están pensados para la música de creación, pero precisamente esa es la idea: proponer intervenciones de creación y experimentación en entornos donde tradicionalmente no se las ha ubicado. Funciona. Tampoco están concebidos para la escucha activa, pero generamos, a partir del repertorio actual, intervenciones específicas. Bebe mucho de la idea del site specific, por la adaptación acústica, la curaduría y la selección de repertorio. El propio espacio físico impone sus condiciones de realización y obliga a repensar el formato desde cero. Hay que ser consciente de que el compromiso es con los proyectos experimentales de creación no convencionales. El reto está en saber qué propuesta o propuestas escoger, con qué duración, cómo presentarlas, cómo adaptarlas al espacio, cómo cuidar el tiempo de escucha, pero, también, el entorno de socialización. Y cómo comunicar sin defraudar ni crear falsas expectativas, algo importantísimo tanto para el ciclo como para el festival. El punto central es la experimentación e investigación sobre el propio lenguaje creativo dentro de múltiples posibilidades y géneros. Artísticamente, el ciclo opera de manera distinta al festival. Son propuestas escénicas de pequeño formato, con mucha proximidad entre artistas y público, y eso permite cosas que en una sala grande serían difíciles de sostener. El impacto cultural no tiene por qué medirse solo en número de asistentes. Estamos buscando unir a todos aquellos que no se conforman con lo establecido, que buscan nuevos retos y pueden transitar entre lenguajes sin complejos, pero con conocimiento de causa.
Les Prèvies del ME_MMIX, conjuntamente con los contenidos audiovisuales de nuestra web, se están consolidando como un mecanismo de diseminación importantísimo para el festival.
Tengo la sensación de que se ha producido un nuevo salto de calidad en esta octava edición del festival, ¿es fruto de un mayor apoyo privado e institucional?
En parte, sí, aunque el factor decisivo ha sido otro, no tanto el aumento del apoyo en financiación. Por primera vez, gracias a la excelente política de subvenciones del Institut d’Estudis Baleàrics (IEB), tanto en plazos como en proceso y dotación de las ayudas, podemos planificar a dos años vista. El ME_MMIX lo produce TURYE desde 2024, con un equipo estable, y por eso una subvención pública plurianual es tan importante. Este año, por primera vez, el IEB convocó ayudas con financiación para 2026 y 2027. Eso lo ha cambiado todo.
Hay que apuntar que ello contrasta con las notablemente deficientes ayudas convocadas por el INAEM. No es un tema menor. La dotación de fondos para las ayudas de festivales de música del Ministerio es evidentemente insuficiente. Es una obligación del gestor público dotar de manera realista las subvenciones que convoca. No hay que olvidar que estas ayudas también incluyen encargos, giras, centros de creación, festivales de múltiples estilos de música y lírica, y que las entidades públicas también se pueden presentar a la convocatoria. Ha sido una gran decepción comprobar la desidia con la que se trata en este país a los creadores y a las plataformas generadoras de contenidos.
No saber la aportación pública que vas a recibir hasta después de finalizar el festival también es un problema. Todas las propuestas están migrando al último trimestre del año. La consecuencia es que nos han empujado a contraprogramarnos y han aumentado los costes de gestión por la necesidad de cumplir con los plazos de justificación en poco tiempo. Hemos dejado que el mercado rija sobre el pensamiento crítico. Aun así, creo que hay esperanza.
La nueva dirección del CNDM que va a ejercer Joan Cerveró es, sin duda, una oportunidad para recuperar el espacio central que les corresponde a las propuestas de creación. Deseo que sea capaz de inyectar en el Ministerio el amor por los nuevos lenguajes y de cambiar el rumbo.
Por eso la mencionada subvención del IEB es tan importante para nosotros. Programar a dos años vista permite encargar, negociar, coproducir, crear redes internacionales y entrar en otros circuitos con garantías de ejecución. Creo que el sector experimental de las artes en vivo, y no solo el musical, debería asociarse para proponer alternativas de gestión y, después, exigir ser tratado, al menos, como el resto de sectores.
Esta estabilidad en la financiación ha generado un factor acumulativo. Cuando figuras reconocibles de la creación local, nacional e internacional aceptan formar parte de la comunidad ME_MMIX las programaciones siguientes discurren con más fluidez. Esto ha sucedido porque hemos podido planificar la edición del 2027 antes de realizar la del 2026. Mi percepción es que el entorno creador en Baleares ha asumido como propia la necesidad de ir más allá del convencionalismo y de buscar vías nuevas, y que ese camino, si se cuida al detalle, obtiene respuesta del público. Si uno descarta lo que no entiende, no hay debate posible. Hay que conocer incluso aquello que no nos interesa.
Con esa mayor estabilidad económica, ¿qué nos propone el ME_MMIX en 2026?
En esta edición celebramos tres aniversarios musicales y a tres figuras literarias: los centenarios de Morton Feldman y David Tudor, los noventa años de Steve Reich, la figura de Joan Alcover, el centenario de la muerte de Rainer Maria Rilke y la eterna presencia de Pier Paolo Pasolini.
Irvine Arditti abre el 12 de noviembre en Can Campaner, gracias al IEB. Su recital de violín solo incluye obras de Hilda Paredes y Joan Magrané, que estarán presentes en el concierto. Arditti es, sin duda, una de las grandes personalidades y un referente de la música occidental. Para nosotros es un acontecimiento largamente esperado.
El cine-concierto, que ya es tradición en el ME_MMIX, llega de la mano del Ensemble PHACE de Viena bajo la dirección de Nacho de Paz, con Die Stadt ohne Juden (1924), película de Hans Karl Breslauer, y música de Olga Neuwirth. En los jardines de La Misericòrdia podremos escuchar a Neus Estarellas al piano, a Xabier Casal con saxofón barítono y electrónica, a Vertixe Sonora y el jazz expresivo y sorprendente de K12. El sábado 14 le toca a Entre Feldman (2025-26). Ahí estarán Niño de Elche, Héctor Cavallaro y un grupo instrumental de la Orquestra Simfònica de les Illes Balears dirigido por Christian Karlsen.
Joan Miquel Oliver, Joana Gomila y Laia Vallès protagonizan una intervención que produce el festival, con visuales de Javier Lerín. Frank Vigroux, por su parte, llega al ME_MMIX gracias a las ayudas euro-regionales Pirineus-Mediterrània.
La lista continúa. Mòpia Big Band, el homenaje a Steve Reich de SoXXI, Toni Toledo con el dúo UMBRA y las visuales de Fill Espectro, UMS’nJIP y Luis Tabuenca en torno a Rilke. Las sesiones de DJ corren a cargo de Fabian Roelandt, Treze, Selin Kaya, Bibi Smalls, Paula Serra, EMEA y ROMO.
La jornada final en Es Baluard Museu recoge buena parte del hilo. Haize Lizarazu y Anxe Faraldo firman el homenaje a David Tudor; Christopher Redgate y Paul Archbold, el dúo RedArch; AlterFace, el piano a cuatro manos. Luis Codera Puzo, Pablo Carrascosa y Víctor Moragues traen los modulares, y Alexander Vert la electrónica multicanal junto a Gaspar Claus. El Grupo Enigma adapta el Petrolio de Pasolini, con dirección de Asier Puga y música de Carles de Castellarnau, y esa pieza dialoga con nuestra Rave Pasoliniana, donde Hor-G se ocupa de la electrónica en vivo y Alba Vinton de la coreografía. Barolec y las visuales de INTRVL alargarán la noche.
Y todavía nos quedarían las acciones formativas, los conciertos divulgativos, las jornadas profesionales, el Pódcast ME_MMIX, las conferencias y los conciertos familiares.
En 2026 han vuelto a establecer redes con otros festivales, músicos y ensembles, ¿qué importancia tienen para usted estas colaboraciones y cómo se han materializado?
El trabajo en red sostiene buena parte del proyecto. Desde hace tiempo fomentamos estructuras colaborativas con distintos grados de implicación: Forum Wallis en Suiza, con el que ya hemos firmado convenio; el Flashback de Perpinyà; el Festival Ensemble(s) de París, con el que levantamos una estructura estable que echará a andar en 2027; Vertixe Sonora, con quienes llevamos años intercambiando proyectos; Mixtur; La Membrana y algunos más. Es, además, la segunda vez que recibimos fondos de la red Euroregió Pirineus-Mediterrània.
Para 2027 hemos abierto nuevas puertas con el festival Ultima de Oslo, el HCMF de Huddersfield, Innsbruck y Wiener Konzerthaus, y ese trabajo nos convertirá en coproductores de una obra que girará por esas plazas y por Palma. Creo que certifica que, desde territorios periféricos como las Illes Balears, y con un presupuesto que no se acerca al de los grandes festivales continentales, la cooperación es una herramienta de cohesión y capacitadora. Ahora, el siguiente paso es empezar a exportar.
El ME_MMIX no es solo un festival de música, sino una propuesta interdisciplinaria para todos los sentidos, ¿qué experiencias nos deparará al respecto?
Para mí la interdisciplinariedad no es un envoltorio, es la manera en que entiendo la dirección artística del festival. Incluso los conciertos y las propuestas escénicas más convencionales necesitan pensarse en el ME_MMIX como multidisciplinares. Nuestra propuesta entiende la integración de múltiples disciplinas como el eje vertebrador. La aproximación a los contenidos web, los espacios, las zonas comunes, el entorno escénico y el programa artístico son elementos indivisibles. Todo es uno.
El ME_MMIX empieza en la búsqueda en red de la propuesta. Esa es nuestra puerta de entrada, y queremos que todo el que se acerque tenga la necesidad de dar el paso y que, al introducirse en el mundo ME_MMIX, se sienta en casa.
Las experiencias que nos ofrece el ME_MMIX son, sin duda, de factura internacional, y se centran en exponer la necesidad del colectivo. Poder discrepar, argumentar, confluir, agradar, siempre desde la concordia. Entender que las propuestas son heterogéneas y variadas. Aceptar que la sociedad es diversa y que esa diversidad es lo que nos hace humanos. Esa creo que es la verdadera experiencia ME_MMIX.
Desde el nacimiento del festival, el ME_MMIX ha explorado diferentes espacios históricos y culturales de Mallorca. ¿En qué sedes tendrá lugar la actual edición?
La capilla de Can Campaner, una iglesia desacralizada construida en 1924 en estilo neogótico que el Ayuntamiento de Palma cedió al Govern balear, acoge el concierto inaugural de Irvine Arditti. El Teatre Principal de Palma se encarga del cine-concierto. El Centre Cultural La Misericòrdia, en sus jardines, en el patio de Rentadores y en el patio de les Dones, reúne varias propuestas de creación, experimentación, jazz e instalación. Y el Teatre Xesc Forteza acoge el cine documental, el proyecto con el IES Joan Alcover y el homenaje a Rilke.
Este año, gracias al apoyo del Ayuntamiento, sacamos los conciertos a la plaza pública por primera vez en la historia del festival. La Plaça Llorenç Bisbal será nuestra primera incursión fuera de recinto.
Es Baluard Museu sigue siendo nuestro espacio natural y la sede principal. La sintonía con su actual director, David Barro, y los años de trabajo con los técnicos del museo hacen que nos movamos allí con mucha comodidad profesional. No imagino un ME_MMIX sin proyectos en el Aljub, el Auditori o el Pati Central. El ME_MMIX:PRO, por su parte, ocupará dos sedes: Can Oleo, sede actual del IEB, y el Casal Balaguer.
Un festival de estas características necesita el apoyo de muchas instituciones, y que las personas confíen en el trabajo artístico y técnico resulta esencial. Nos sentimos muy respaldados por el área de cultura del Govern de les Illes Balears, el Ayuntamiento de Palma, Es Baluard Museu, el Teatre Principal y el Consell de Mallorca. Como equipo, hacemos un esfuerzo organizativo considerable para consolidar el festival como referente urbano y social de Palma. El programa está construido para el lugar, a la vez que el lugar está pensado para la propuesta. El crecimiento que buscamos no es ilimitado. Nuestra vocación es funcionar como núcleo de encuentro entre los creadores residentes y el exterior, con un objetivo muy claro: militancia con y para los lenguajes experimentales y avanzados, y compromiso con la ciudadanía de Palma y de las Illes Balears. Es el público al que nos dirigimos.
Este año volveremos a escuchar en el ME_MMIX música de Mateu Malondra, incluido el estreno de Modular Violin (2025-26) a cargo de Irvine Arditti. Preséntenos sus dos partituras.
Modular Violin es una pieza que he escrito para Irvine Arditti. En mi época de estudiante trabajé, en varias ocasiones, con el Arditti Quartet. Escribir ahora para él ha sido un privilegio y una responsabilidad considerable: por sus manos han pasado cientos de obras y muchos de los compositores más relevantes del siglo XX y de la actualidad. El trabajo ha sido muy fluido. Su apoyo, su minuciosidad y su conocimiento han sido un verdadero revulsivo creativo para mí. Sus ideas, su abrumador talento, su capacidad de trabajo, sus sugerencias y comentarios han sido una gran influencia. Me he volcado en incorporar a mis intereses musicales todas las virtudes de Irvine Arditti, con la intención de componer una pieza que fuera verdaderamente para él.
Dos días después, el 14 de noviembre, en los jardines de La Misericòrdia Neus Estarellas tocará por primera vez en España Modular Piano, una pieza que escribí para ella en 2024 y que ella misma estrenó ese mismo año en el ciclo de nueva creación de la UNAM, en México. Ahora estamos trabajando en aspectos concretos de la ejecución. La pieza pretende transitar entre dos extremos: de lo estático al contrapunto florido, para acabar en texturas densas.
Algunas de sus obras ya programadas en el ME_MMIX, como Free Modular Study n.º 2 (2024-25), se pueden escuchar a través de Internet. ¿Tienen pensado establecer algún canal permanente para difundir la creación estrenada o producida por el festival?
Estamos construyendo una plataforma de contenidos alrededor del ME_MMIX, aunque por partes y sin llamarla canal.
El ME_MMIX:PÒDCAST, presentado por Margalida Mateu y realizado por Xavier Malondra, fue el primer paso. La primera temporada, cinco videoepisodios grabados durante la edición de 2025, ya está disponible en nuestra web y funciona muy bien. Son las voces de los propios protagonistas del festival hablando de cosas que no tienen relación directa con lo que presentaron durante los diez días de noviembre. Ahí está el interés: mantener un punto de unión entre la producción del creador y su pensamiento sobre temas sectoriales y generales. Así podemos viajar juntos mucho más lejos y durante más tiempo. Este año llega la segunda temporada y un segundo formato, el ME_MMIX:DIÀLEG, un videopódcast de entrevista en profundidad con artistas, arquitectos, escritores, dramaturgos, músicos y gestores culturales de larga trayectoria o en cargos representativos.
El salto, en cualquier caso, está en documentar la creación misma. Vamos a hacer una grabación audiovisual del concierto de Irvine Arditti, y estamos produciendo un documental sobre Entre Feldman que recoge tanto la estancia de Niño de Elche en Palma como el propio concierto. Esa es la dirección que me interesa: no solo archivar lo que ocurrió, sino generar un objeto audiovisual con valor propio. El obstáculo para un archivo verdaderamente permanente no es técnico, es de recursos. Grabar con calidad suficiente, negociar con intérpretes y editoriales, y mantener el material accesible en el tiempo cuesta dinero y exige mantenimiento. Pero me gustaría que existiera. Articular un archivo de la creación producida en Baleares tendría un valor que va mucho más allá del festival.
El 14 de noviembre llegará al ME_MMIX Niño de Elche para presentar la versión íntegra de Entre Feldman. ¿Qué aporta una presencia como Niño de Elche al festival y qué deparará Entre Feldman?
A Paco [Niño de Elche] lo conocí gracias a un amigo en común, el artista plástico Albert Pinya, que tiene un talento enorme para cristalizar posibilidades aparentemente remotas. Nos fuimos encontrando en varias ocasiones, y la idea nació tres o cuatro años después del primer encuentro, un día que lo acompañaba a los estudios de IB3 Ràdio para una entrevista. Me habló de Entre Feldman, que entonces estaba muy en ciernes. Su relación con el Festival RESIS ya estaba cerrada o a punto de cerrarse. Acordamos que cada festival estrenara una de las partes: en RESIS se pudieron escuchar los primeros veinticinco minutos, y en el ME_MMIX se escuchará la propuesta íntegra, con veinticinco minutos más en estreno absoluto.
Durante este año hemos trabajado para hacer crecer el proyecto. Gracias al apoyo de la gerente de la orquesta y de su director titular encontramos fechas e instrumentación para que la Orquestra Simfònica de les Illes Balears pudiera participar. Eso hace que la primera sección estrenada en RESIS llegue aquí como transcripción instrumental adaptada al ensemble de la OSIB. Después, una vez todos los participantes estaban cómodos con el formato, le propuse al director y amigo Christian Karlsen que se incorporara. Para el ME_MMIX, poder contar con artistas del nivel de Niño de Elche y de Héctor Cavallaro, orquestador y cocreador, con la OSIB y con Karlsen en la dirección musical, es un logro artístico, musical y de producción.
Lo que más me interesa de Niño de Elche no es su notoriedad, es su talento y su aproximación divergente. Paco conoce muy bien las músicas de creación, en particular, las vanguardias; y su trayectoria, sus intereses y su técnica convierten el proyecto en un acontecimiento único. La labor divulgativa que está haciendo, empezando por Y entonces (variaciones canónicas sobre Luigi Nono), producida para la inauguración del RESIS 2024, es enorme. Tiene un estilo vocal riquísimo en matices, con gran control de las técnicas vocales y enorme musicalidad. Transita entre géneros de forma coherente y fluida, sin complejos absurdos de pureza reverencial. No todas las propuestas son para todos los públicos, pero todas ellas tienen un público. Este público puede caminar hacia nuevos horizontes gracias a sus referentes. Nuestra apuesta es la heterogeneidad, sumar pequeñas minorías hasta formar una mayoría, y para eso hay que tender puentes y abrir puertas distintas de las que se han propuesto hasta ahora. Niño de Elche es, en la actualidad, uno de los grandes divulgadores de la creación musical contemporánea en este país. Y, además, Entre Feldman no es un recital con repertorio de Morton Feldman; es un proyecto que aborda al compositor desde sus escritos sobre pintura y música, que son un cuerpo de pensamiento extraordinario y bastante menos transitado que sus partituras.
Junto con la música contemporánea de creación artística, en el ME_MMIX vuelven a tener una presencia muy importante la música electrónica y el tecno, ¿se da un trasvase entre sus públicos que posibilite abrir la escucha?
Se da, aunque no automáticamente ni en las dos direcciones por igual. Mi experiencia es que el público del tecno entra con más facilidad en las propuestas experimentales de nueva creación, sean acústicas o electroacústicas, que el público de la nueva creación en una sesión de club. A mí no me parece lógico, pero es así. El del jazz experimental también llega más desprejuiciado. El del pop y el rock, en cambio, se comporta de manera bastante parecida al de la clásica contemporánea. El de artes escénicas suele estar más dispuesto a experimentar, y el de artes visuales está muy especializado.
Por eso el diseño de la programación importa tanto como los nombres. No basta con poner un concierto y después una sesión, hay que construir el tránsito, cuidar el espacio, crear un ambiente de concordia. La última jornada en Es Baluard Museu está pensada así: arranca con el homenaje a David Tudor de Haize Lizarazu y Anxe Faraldo, pasa por el Petrolio de Pier Paolo Pasolini del Grupo Enigma, por la Rave Pasoliniana de Hor-G y Alba Vinton, que es literalmente una pieza puente entre los dos mundos, y acaba de noche con Barolec y las visuales de INTRVL. Y hay algo que no conviene olvidar: David Tudor, cuyo centenario celebramos, es uno de los referentes de este pensamiento diverso. La frontera que intentamos cruzar ya la transitaron muchos otros y otras.
Además, pienso que los esfuerzos tienen que dirigirse también al mundo del libro, al de las artes plásticas y al de la arquitectura. Suele tratarse de gente muy exigente con la creación, que experimenta en su propia disciplina y consume sobre todo productos masivos en las demás. Ahí nos toca hacer autocrítica por haber descuidado la interacción. Conviene recordar, solo como ejemplo, que Iannis Xenakis trabajó con Le Corbusier y diseñó el Pabellón Philips desde su estudio, y que el contenido musical y visual lo firmaron el propio Xenakis, Le Corbusier y Edgard Varèse. O la importancia y el conocimiento que tenía Joan Miró de las nuevas músicas.
Hoy el desgaste colaborativo entre disciplinas ha llegado a tal punto, que no solo no nos relacionamos, sino que los grandes referentes de la creación actual en uno de los sectores resultan completamente desconocidos para el otro.
El ME_MMIX:PRO representa uno de esos puntos de encuentro entre profesionales de la gestión cultural, ¿qué importancia le concede a este tipo de iniciativas y hasta qué punto surgen ideas que adquieran una proyección real en la práctica?
Le concedo mucha importancia, y lo digo desde una posición algo peculiar: entre 2019 y 2022 trabajé en gestión cultural pública, así que conozco desde dentro el sector asociativo, el empresarial, el público y las necesidades del creador.
El ME_MMIX:PRO existe precisamente para poner en común esos cuatro entornos, todos ellos necesarios para asegurar la salud cultural del país. Queremos fomentar la colaboración entre subsectores, entre programadores, creadores y artistas, porque en el debate público se habla mucho de cifras, de mercado y de eventos masivos, y muy poco de estructura y de creación.
El dilema que planea siempre sobre estos foros es si los encuentros se traducen en acciones concretas. Algunos, sí, y de forma muy precisa. En nuestro caso, ya tenemos convenios de colaboración con el Forum Wallis, con el Festival Ensemble(s) de París, con Vertixe Sonora, Mixtur y Flashback, y esperamos poder plantear futuras colaboraciones con el Festival RESIS y con muchos otros. También dedicamos una jornada a que se presenten propuestas para la siguiente edición. No siempre podemos programar de inmediato todo lo que llega, pero acudir a esa llamada sirve para generar una base de datos y para que los proyectos fructifiquen más adelante. De hecho, seis de los proyectos programados en 2026 se presentaron en esas jornadas: dos de contenido educativo y familiar, tres en formato concierto y uno en formato instalación. También prestamos mucha atención a lo que se programa en la Fira B! de artes escénicas y música.
Otra disyuntiva importante a tratar es la lógica de la subvención pública. Las ayudas tienen que acompañar y reforzar allí donde hay una desigualdad competitiva: por volumen, por escasez de demanda, por coste de producción, por transición sectorial. Es una inversión que hace la sociedad en procesos costosos, de largo recorrido y que requieren mucha dedicación. Por eso no tiene demasiado sentido subvencionar desde Cultura productos centrados íntegramente en la comercialización del ocio. Si lo que se busca es potenciar un nuevo sector de contratación, eso le corresponde a Trabajo o a Industria. Y del mismo modo que las empresas y asociaciones culturales no reciben apoyo de esas áreas del Estado, tampoco debería funcionar a la inversa. Asimismo, aceptar que empresas culturales del sector público, ayuntamientos, teatros públicos, casas de cultura de propiedad pública o ciclos organizados por entidades públicas se puedan presentar a las mismas ayudas es un engaño colectivo.
También habría que repensar el mecenazgo de las fundaciones vinculadas a empresas, bancos y holdings. Salvando alguna excepción, como la Fundación March, han acabado siendo centros de exhibición de propuestas con mayor o menor interés, pero planteadas desde la mercadotecnia y la bonificación fiscal. Mientras tanto, el creador está condenado a compaginar varios trabajos para sostener su actividad. Por eso hablar de contratos, de fiscalidad, de movilidad o de cómo se financia una coproducción internacional desde un territorio insular es capital. Por desgracia, en el mundo que hemos construido, eso es lo que determina qué se puede llegar a hacer.
Paco Yáñez
(Fotos: Festival ME_MMIX)


