Maria João Pires: Diferente y esencial

Maria João Pires: Diferente y esencial

Habla como toca, y toca como conversa. Es esencial. Como su pianismo, sin retórica. En la conversación, entrañable más que amable, y en inglés —“no sé si me podré expresar bien en español, y no estoy segura de que usted pueda apreciar los detalles de mi portugués”, conjetura en un español casi impecable—, charla de todo con natural cercanía, aunque siempre con un lenguaje conciso y preciso. Sin andarse por las ramas y yendo a la esencia. Escueto, quizá forzado por unas maletas por hacer al pie de la cama de hotel y un avión que no la esperaría. Es la fría mañana del 2 de diciembre, después del recital que ofreció la noche anterior en el Palau de la Música de Barcelona junto al violinista japonés Fumiaki Miura. En apenas pocas horas, estará ya lejos de todo, en casa, en su granja de Belgais, envuelta en la naturaleza y en su sonoro silencio. Es “la Pires”, Maria João Pires, lisboeta de 1944. La pianista diferente. Tan distinta que ahora va a tocar junto con una colega tan disímil como Martha Argerich. Harán [hicieron el 16 de diciembre] el Concierto para dos pianos de Mozart en Ginebra, dirigidas por Daniel Harding. “Es muy extraño, pero cuando tocamos, realmente tenemos una verdadera fusión, y en absoluto sentimos que seamos tan diferentes como parece”. Promete. El 15 de enero inaugura el XXVII Ciclo de Grandes Intérpretes de la Fundación Scherzo.

(…) ¿Qué motiva, qué fuerza impulsa a compensar y soportar el estrépito de una carrera? Su serenidad en el escenario contrasta con ese sin vivir que es la tensión del preconcierto, el estrés de los aeropuertos, un hotel hoy y otro mañana dios sabe dónde… Cuando está en medio de un aeropuerto, en ese ajetreo inevitable que conlleva una carrera internacional ¿no se le pasa por la cabeza la idea de “qué diablos pinto yo aquí, si mi sitio es en la granja, con las gallinas, los gatos, la mermelada y la lumbre; con mis alumnos y mis cielos limpios…”?

Precisamente por eso que usted dice paré muchas veces en mi vida el mundo del concierto, de los viajes, de todo lo que menciona. Ahora he recomenzado de nuevo porque pienso que todavía tengo cosas que hacer. No me gusta volver a empezar, ponerme otra vez en marcha. Pero… ¿sabe?, quizá si preguntas a una persona que todos los días va a la oficina, que tarda una hora en llegar al trabajo, sufre atascos, que tiene antes que dejar a los niños en la guardería, volver por la tarde, y con las horas de los transportes públicos, hacer la cena, cumplir una jornada laboral de trabajo monótono… ¡Creo que toda esa gente merece un reconocimiento mayor al que yo pudiera merecer! Sus vidas son más difíciles y laboriosas. Yo, desde luego, no tengo fuerzas para hacer todo eso. Acabaría físicamente exhausta y enferma, aunque no mentalmente, porque mentalmente sí soy fuerte y muy positiva. Me siento afortunada cuando veo la vida de los demás. Por otra parte, cuando tengo un par de semanas o unos días libres, significa que puedo estar en casa y me siento de nuevo feliz. ¡Es la vida! Nuestra vida no es lo que decidimos, sino lo que tiene que ser. A veces podemos escoger, a veces no, y hemos de aceptarlo. Aceptar la vida tal como nos viene. Y, en definitiva, todos los inconvenientes que usted refiere, en absoluto son mayores que los que sufre cualquier trabajador ‘normal’.

¿El artista necesita el aplauso y el reconocimiento?

En la vida real todos necesitamos apoyos. Tienes que aceptar el afecto de la gente con la que trabajas, de tu entorno, de tus colegas, del público. De alguna manera, el público es también como tu familia, como tus amigos. Siempre necesitamos ser aceptados, quizá reconocidos. Todos. No es necesario ser admirado, lo relevante es ser aceptado y respetado ¡Esto es lo que verdaderamente necesitas! Es también algo que tú has de dar. En realidad, no tiene nada que ver con estar en un escenario o no. Es lo mismo en cualquier otro lugar: respetar y ser respetado, establecer una conexión y comunicación con tu entorno, con todo. Ante el piano y ante el mostrador de un comercio.

Ya es un sambenito lo de la retirada de “la Pires”… Tiene a los melómanos siempre en vilo, siempre pensando en que quizá el de hoy sea el último recital…

¡Ah! ¡Qué bien, qué bien! ¡Se retira “la Pires”! ¡Quizá sea la última vez! ¿O no? [risas]. Esta incertidumbre es buena para ellos, para el público, y para mí, porque nadie sabe nunca qué va a pasar mañana. Planeamos y planeamos nuestras vidas, cada día hacemos planes y los planes no funcionan. Hemos de aceptar todo lo que cambia la vida todo el tiempo. (…)

 

(Extracto de la entrevista publicada en el nº 380 de SCHERZO, de enero de 2022)

[Foto: Harald Hoffmann/DG]