MÁLAGA / La destilada maestría de Kenny Barron

MÁLAGA / La destilada maestría de Kenny Barron

Málaga. Teatro Cervantes. 7-XI-2019. Kenny Barron, piano.

La tercera jornada del Festival de Jazz de Málaga contó con la presencia de uno de los pianistas más reconocidos de las últimas cuatro décadas en este género musical desde que alcanzara un gran reconocimiento con la publicación de su disco Green Chimneys mediada la década de los ochenta junto a Buster Williams en el contrabajo y el baterista Ben Riley. Considerado como uno de los principales intérpretes del neobop, estilo que sucedió al bebop que encumbraron leyendas del jazz como Gillespie, Monk o Parker, mantiene una clara conexión con aquel pensamiento musical implementado con una rica aportación personal que transmite con un depurado sonido, fruto de una técnica de pulsación mediante la cual hunde sus dedos en el teclado impulsando esclarecidamente la voz del piano.

Este, muy bien sonorizado por el técnico canadiense Guy Boulanger, favoreció la actuación Barron haciendo posible que pudiera desplegar con máxima efectividad la naturalidad de su discurso musical apoyado en una insinuante rítmica natural que hacía que su mano izquierda se asemejara con sorprendente identidad de efecto al pizzicato  de contrabajo mejor imaginado, como si quisiera separarse de la homogénea entonación del instrumento. En esta línea expresiva, su canto variado se sustentó en una utilización del riff (estribillo jazzístico), encontrando siempre el camino nuevo que variaba el contenido temático de cada pieza, fruto de la inteligencia de saber comunicar aquellas ideas propias que realiza con el interés de que sean correspondidas por el oyente con una escucha complaciente.

Su capacidad reconstructiva se reflejó en toda plenitud en sus aproximaciones a Telonious Monk y a Duke Ellington realizadas con enorme respeto artístico a la vez que animadas por una liberalidad de tratamiento que permitía pudieran distinguirse sus aportaciones personales, siempre conectadas con la tradición estilística de estos maestros que, dada la forma de tratarlos y hacerlos suyos con una absoluta identificación musical, les profesa absoluta veneración.

Su vinculación a los conceptos de pianistas como Hank Jones, Tommy Flanagan o Wynton Kelly quedó de manifiesto en el tratamiento del swing, en la autenticidad rítmica dada al blues y en la asunción de las cadencias caribeñas perfectamente integradas en los cánones clásicos de jazz, demostrando que todas estas manifestaciones musicales tienen cabida en su amplia capacidad de improvisación, que proyecta con un articulado fraseo asumiendo siempre el máximo riesgo de cromatismo. La elegante y sutil contención expresiva de discurso fue una constante natural en la actuación de Kenny Barron, con la que demostró ser actualmente uno de los grandes depositarios de la más esencial tradición pianística del jazz.

En reconocimiento a su rica y dilatada carrera de más de seis décadas, le fue entregado el Premio MálagaJazz, que fue instituido en la pasada edición del Festival por el Ayuntamiento de Málaga y las asociaciones Mahos y Aehcos de empresarios hosteleros malagueños y que fue otorgado el año pasado al famoso baterista Billy Cobham. Con este galardón se ha querido reconocer en Kenny Barron su talento musical y su destilada maestría como intérprete.

(Foto: Daniel Pérez)