MADRID / Viva la mamma! (segundo reparto)

MADRID / Viva la mamma! (segundo reparto)

Madrid. Teatro Real. 3-VI-2021. Donizetti:  Viva la mamma! / Sabina Puértolas (Daria), Luis Cansino (Mamma Agata), Gabriel Bermúdez (Procolo), Francesca Sassu (Luigia), Alejandro del Cerro (Guglielmo), Pietro di Bianco (Biscroma), Carol García (Pipetto), Enric Martínez-Castignani (Salsapariglia), Piotr Micinski (Empresario), Luis López Navarro (Director de escena). Director musical: Evelino Pidò. Director de escena: Laurent Pelly.

Luis Cansino (Agata, la madre) y Francesca Sassu (Luigia, la seconda donna).

El segundo reparto (adelantémoslo ya: de notable dignidad) de Viva la mamma! está integrado, en líneas generales, por voces más livianas, de corte más ligero, circunstancia que el director musical, Evelino Pidò, ha tenido sin duda en cuenta a la hora de calibrar el volumen orquestal. Como su colega Carlos Álvarez, Luis Cansino cantó su parte en italiano, y no en el dialecto napolitano original, tal como pide su personaje bufo (por partitura), tal vez para facilitar la comprensión por parte del público, algo que también se hace a veces en funciones peninsulares.  Luis Cansino, un barítono de gran flexibilidad, capaz de pasar bruscamente de un papel travestido a otro muy distinto (en concreto, de la Poncia de la Bernarda Alba de Miquel Ortega a esta Agata de aspecto matronil e hilarante comicidad), sacó un gran partido de sus dos grandes momentos, y consiguió que su terceto con di Bianco y Puértolas resultara mucho más divertido que en la función del estreno. Di Bianco, por su parte, volvió a exhibir las tres cualidades que distinguen a su Biscroma, como pianista, cantante y actor. Sabina Puértolas, soprano más ligera que lírica, destacó en la cavatina gracias a su penetrante registro agudo y a su elaborada coloratura. También se lució en la polonesa, ya con la voz más centrada, después de dar acertadas réplicas a Cansino en el jugoso dueto que enfrenta a ambos personajes. Gabriel Bermúdez sacó adelante la parte de Procolo con su agradable y bien timbrada voz, así como con la acostumbrada atención que pone en todo lo que hace. Alejandro del Cerro es un tenor contraltino, por lo que estuvo algo apurado en su aria de baúl, pero en el resto ofreció una clara noción de lo que es el personaje de Guglielmo. Francesca Sassu, en el papel de Luigia, expuso con tiento y musicalidad su aria de relleno, tan cálida e íntima.

El resto del equipo es el mismo que interviene en el primer reparto. En cuanto a la puesta en escena, y dejando de lado su rebuscado y algo tonto punto de partida, una segunda visión ha permitido a este cronista descubrir nuevos detalles, inteligentes y agudos.

Para terminar, conviene destacar que el Teatro Real ha reunido para los dos repartos de esta joyita donizettiana dos solventes equipos con amplia presencia de intérpretes nacionales (José Miguel Pérez Sierra dirigirá algunas veladas); un dato a tener muy en cuenta.

 

[Fotos: Javier del Real]