MADRID / Virtuoso final del ciclo Beethoven Actual a cargo de Alba Ventura

MADRID / Virtuoso final del ciclo Beethoven Actual a cargo de Alba Ventura

Madrid. Círculo de Bellas Artes. 14-IX-2020. Alba Ventura, piano. Obras de Beethoven, Llorca y Ligeti.

La sorpresa llegó al Teatro Fernando de Rojas. Cuando digo “sorpresa”, me refiero a Alba Ventura, barcelonesa nacida en 1978, quien clausuró el ciclo Beethoven Actual organizado por el Círculo de Bellas Artes en colaboración con el CNDM. Fue sorpresa no porque la pianista sea nueva en el panorama musical, sino porque, al no haberla escuchado en directo antes, me sorprendió su exquisita musicalidad y maestría técnica. Para quienes la conozcan, supongo que lo dicho resultará una perogrullada, pero para quienes no la conocíamos, el recital que ofreció fue una delicia.

Las manos de Alba Ventura se deslizaron por el teclado con una plasticidad visual que acompañaba en todo momento a las melodías que brotaban de sus dedos al contacto con las teclas. Contraste y claridad entre las voces bajas, medias y agudas con esa aparente facilidad de quien parece que no toca. Desde el principio se notó que Alba tenía ganas de estar en el escenario y dar un digno final al Ciclo Beethoven, del que muchos conciertos se aplazaron debido a ese virus con corona que nos azota desde hace más de medio año. Esas ‘ganas de estar’ se plasmaron con las tres propinas que Alba Ventura ofreció generosamente al concluir el recital: las Variaciones Dressler que Beethoven compuso a los 12 años y que Alba interpretó maravillosamente, un Suspiro de Liszt que a más de uno hizo suspirar y uno de los estudios cortos del Opus 10 de Chopin que Alba interpretó como diciendo “por si aún no os había quedado claro mi dominio del instrumento, aquí os dejo esto”. Muy digno y virtuoso final.

Pero vayamos al principio. El programa estaba dividido en dos partes en las que se interpretaron tres de las más célebres sonatas para piano de Beethoven (1770-1827) y obras de otros dos compositores contemporáneos: el alicantino Ricardo Llorca (1958) y el húngaro György Ligeti (1923-2006). En la primera parte, Alba Ventura interpretó la Sonata nº 14 en Do sostenido menor, “Claro de luna”, op. 27 nº 2 (1801) y la Sonata nº 17 en Re menor, Tempestad, op. 31, nº 2 (1802). Para el primer movimiento de Claro de luna, Alba eligió un tempo lento que en ningún momento resultó pesado, porque supo mantener la tensión y mostrar una bellísima expresividad melódica que se extendió al Allegretto del segundo movimiento y culminó en un fogoso tercer movimiento de ritmo trepidante. La interpretación de la Tempestad fue igualmente magnífica. Un Beethoven más romántico que clásico.

La segunda parte comenzó con Cavatina de Llorca, una obra inspirada en el Aria de Romilda de Haendel y aderezada con disonancias que delatan su modernidad. Siguieron el Estudio nº 6, “Automne à Varsovie”, y el nº 10, “Der Zauberlehrling”, de Ligeti. Con ellos Alba demostró su dominio del ritmo. Finalmente llegó la Sonata nº 23 en Fa menor, “Apassionata”, op. 57, con la que Alba Ventura volvió a lucirse. Por si al público no le hubiese quedado claro, la pianista ofreció generosamente las tres propinas de marras. Alba Ventura, ¡magistral y virtuosa!