MADRID / Una ‘Pasión según San Juan’ sin sentimentalismos y siempre maravillosa

Madrid. Auditorio Nacional de Música. 07-III-2026. Divino Sospiro; Nova Era Vocal Ensemble; Andreas Scholl, contratenor; Rodrigo Carreto, tenor; Eunice Abranches de Aguiar, soprano; Hugo Oliveira, bajo; Gustavo Luz, tenor; Lucas Mandilo, bajo; Carlos Massimo Mazzeo, director. J.S. Bach: Pasión según San Juan.
El pasado sábado pudimos ser testigos de una hermosa interpretación de la Pasión según San Juan BWV 245 de Johann Sebastian Bach. En el cartel había un nutridísimo grupo de músicos portugueses e italianos: la orquesta barroca Divino Sospiro, el conjunto vocal Nova Era y los solistas Rodrigo Carreto, Eunice Abranches de Aguiar, Hugo Oliveira, Gustavo Luz y Lucas Mandilo. El reclamo publicitario y artístico para este recital era el afamado contratenor alemán Andreas Scholl. El director italiano Massimo Mazzeo hizo en las notas al programa toda una declaración de intenciones: «En mi interpretación evité deliberadamente la figura de la víctima o cualquier sentimentalismo. Busqué un Cristo plenamente humano y, al mismo tiempo, interiormente soberano, cuya autoridad no nace de la fuerza, sino de la verdad. […] La interpretación que vamos a presentar en nuestra visión no pide compasión: convoca a la responsabilidad». Si mencionamos aquí esta declaración es porque en buena medida afectó a la interpretación de la obra de Bach.
Vaya por delante que el concierto ya solo mereció la pena por la magnífica interpretación del tenor portugués Rodrigo Carreto —en el papel de Evangelista y responsable de las arias para tenor— y de la segunda intervención de Andreas Scholl, Es ist vollbracht, acompañado a la viola da gamba por la colombiana Lina Manrique. Hacemos hincapié en este detalle porque la primera intervención del contratenor alemán fue floja. Efectivamente, cuando llegó el aria Von den Stricken meiner Sünden, a Scholl pareció faltarle proyección y fiato. Fue un pequeño fiasco… si no fuera porque en la segunda parte bordó su Es ist vollbracht. Y aquí es donde cabe la siguiente reflexión: la flojedad de la primera intervención, ¿se debió al estado de la voz de un contratenor cuyo fiato ya no es el mismo que el de hace unos años, o bien se debió al acompañamiento marcado por el director Massimo Mazzeo? El caso es que en la segunda parte, en la que casi no interviene el director —es un aria con viola da gamba y bajo continuo—, Scholl sí que mostró su voz en todo su esplendor y potencia. Y es aquí donde retomamos la declaración de intenciones de Mazzeo: evitar cualquier sentimentalismo, no pedir compasión, sino convocar responsabilidad. En la primera intervención, la batuta de Mazzeo no dejó a Scholl respirar a gusto y los oboes sonaron demasiado, tapando la voz del contratenor.
Pero no dejemos que lo dicho anteriormente eclipse a quien fue el verdadero protagonista del recital, el tenor Rodrigo Carreto, y así se lo reconoció el público con el amago de aplauso en el aria Ach, mein Sinn —estamos ante la interpretación de una pasión en la que tradicionalmente no hay aplausos hasta que termina— y con una gran ovación al final del recital. Su voz —bella, flexible, melodiosa, afinada, llena de matices— estuvo presente y a la altura durante toda la obra. Quédense con ese nombre: Rodrigo Carreto, estuvo magnífico.
La soprano tiene en la Pasión según San Juan apenas dos intervenciones, al igual que el contratenor. La portuguesa Eunice Abranches de Aguiar, con una voz muy bonita, hizo dos intervenciones sobresalientes. Tampoco se pierdan a esta soprano que normalmente canta en O bando de surunyo, un conjunto especializado en música de los siglos XVI y XVII —¡son excelentes!; léase esta reseña de 2019— y que el sábado deleitó los oídos del público especialmente en la segunda aria Zerfliesse, mein Herze. Destacó también la intervención del bajo Hugo Oliveira en la difícil aria con coro Eilt, ihr angefocht’nen Seelen. Y hablando del coro, ya hemos dicho que el protagonista del recital fue el tenor Rodrigo Carreto, pero el coro no le fue a la zaga.
La calidad del conjunto portugués Nova Era Vocal quedó patente en todas y cada una de sus intervenciones. Quizás el director Massimo Mazzeo pudo haberle sacado más partido tanto al coro como a la orquesta. Su decisión —personal y muy respetable, por otro lado— de evitar sentimentalismos quizás hizo que los corales resultaran menos conmovedores de lo que realmente son: por ejemplo, cada vez que había un da capo, la pausa desvirtuaba las anacrusas —no solo en los corales, sino también en las arias—. En su conjunto y salvo cuestiones de estilo, esta Pasión según San Juan resultó maravillosa. El más aplaudido —y ovacionado— fue el tenor Rodrigo Carreto, seguido por el coro, Andreas Scholl y la soprano Eunice Abranches de Aguiar.
Andreas Scholl


