MADRID, Teatro Real / Pequeño festival Di Donato

MADRID, Teatro Real / Pequeño festival Di Donato

Madrid. Teatro Real. 13-I-2021. Ciclo Estrellas de la Ópera. Joyce Di Donato, mezzosoprano. Craig Terry, piano. Obras de Haydn, Mahler, Hasse, Haendel, Berlioz y Giordani.

El mundo de Joyce Di Donato es doble: su arte y su presencia. Ambos actuaron en esta velada, contando con la amistad de Craig Terry, no sólo un maestro del acompañamiento sino un eficaz colega de escena. La voz de DiDonato ha crecido en anchura y volumen sin perder flexibilidad y un virtuosismo en aliento y volúmenes que entretejen una musicalidad refinada y compleja. Añádase su cultura musical que le permite transitar del barroco al tardorromanticismo y llegar a las variedades y la comedia musical. Tuvimos a la Ariadna de Haydn, la doble Cleopatra de Hasse y de Haendel más la sombría y estática Dido de Berlioz, servidas con un variable empuje capaz de todo arrebato y toda inteligencia. Como agradecible primicia a los madrileños, la americana incursionó en un espacio inesperado en ella, el Mahler de los Rückert Lieder, su concentrada y sensual melancolía y sus climas densos de duermevela decadente, que se nos ofrecieron con la intensa minucia y el contenido empuje que caracterizan el arte de nuestra cantante.

El clima de los recitales joyceanos excede la convenida ceremonia de la plataforma, el piano y el vestido de noche. El teatro se convierte en el salón de una casa que se nos vuelve repentinamente amistosa y reconocible. Aquí hemos estado mil veces con la patrona, amiga íntima de cada uno de nosotros. Por eso sus finales son divertidos y combinan la melodía de torchy glamour, con chistes sobre el álbum escolar de Parisotti, Judy Garland y Edith Piaf. Y DiDonato tocando a cuatro manos con Terry Polvo de estrellas. Hay que ser una gran artista para pulir estas pequeñeces sin perder el alto nivel vocal y musical antes comprometido con los grandes nombres: reguladores inconmensurables, caídas cromáticas de dos escalas, coloraturas vertiginosas y un constante cuidado tímbrico que hace al inmediato encanto de la propuesta: un cuerpo que vibra por estar colmado de alma.