MADRID / Synergein Project, gozosa música ‘badabum’ y ‘antibadabum’

Madrid. 19-XII-2024. CentroCentro. Synergein Project (Sisco Aparici, Juanjo Llopico, Marc Moreno, Luis Azcona, Pau Cerdà, Borja Camps). Iván Ferrer, electrónica. Obras de Sciarrino, Saunders y Nono.
En Un fruscio lungo tren’anni (1969-1999) Salvatore Sciarrino ya tenía definido su lenguaje. Recuperada por Synergein Project del copioso catálogo del italiano, e interpretada a oscuras y de forma espacializada en las cuatro esquinas del Auditorio de CentroCentro, la música nace de lo inaudible y se mueve durante bastante tiempo en el terreno del arrullo. Los percusionistas agitan unas ramas y cuando aparece la pulsación en los bombos la pieza, que evoca las voces olvidadas de la historia, se torna intensamente dramática. Luego estalla la violencia, se golpean tubos de metal y se disparan pistolas. El grupo que lidera Sisco Aparici no quiso azuzar lo decibélico en exceso en esta sección final, como temiendo quizás que un excesivo efectismo disipara la capacidad poética de una obra que se mantiene como si hubiera sido escrita ayer mismo.
El compositor Vinko Globokar divide la percusión contemporánea entre las obras ‘badabum’ y ‘anti-badabum’. Aunque el asunto es argumentalmente extenso parece fácil imaginar a qué se refiere con ello el músico franco-esloveno. Posiblemente buena parte de la extensa Dust (2017-18), de Rebecca Saunders, se adhiriera a las primeras, a las ‘badabum’. La partitura atiende el gran instrumental que precisa como un laboratorio del que extraer sonidos, texturas, ritmos; y presa de una linealidad característica de mucha -demasiada- música para percusión va exponiendo aquí y allá diversas posibilidades. Sisco Aparici la interpretó con acentuada teatralidad y compromiso. Se dan en ella pasajes que sí le otorgan un valor propio, especialmente aquellos en los que busca la reverberación. Singularmente su parte final, en la que las frecuencias de dos cuencos de cuarzo son recogidas por la caja de resonancia de otros dos tambores cuyas membranas es destensada al manipular las llaves de estos instrumentos.

Con la última obra propuesta, el ciclo VANG terminaba su dedicación al centenario de Luigi Nono (en el anterior programa, cuya crítica se puede leer aquí se contó para ello con el Cuarteto Diotima). Con Luigi Dallapiccola (1979) tiene esos instantes atravesados del compositor italiano; de una sequedad cortante; también de una trascendencia que impone su respeto. Además del contingente de percusión involucra aparataje electrónico de la época como moduladores de anillo y generadores de sonido. Con los micrófonos de contacto se capta la vibración emitida por el instrumento sin que este pase por el aire y sea amplificada inmediatamente. También se conjuntan frecuencias electrónicas con vibraciones acústicas. La ceremonia de la confusión es gozosa; entre lo que oímos y lo que emana de los altavoces. También lo es el continuo ir y venir de los músicos por entre el instrumental, en distintas combinaciones y con una atención / tensión que se cortaba a cuchillo con respecto a las indicaciones de la partitura. Synergein Project propuso con éxito este programa fuerte, arriesgado. Pura música viva.
Ismael G. Cabral


