MADRID / Rial y Amo deleitan con La Ritirata en una selección de ‘Il Giardino di Rose’ de Scarlatti

Madrid. Basílica de San Miguel. 13-III-2025. Festival Internacional de Arte Sacro de Madrid. Núria Rial y Alicia Amo, sopranos. Josetxu Obregón, director. Alessandro Scarlatti: selección de arias de Il Giardino di Rose.
La Ritirata con su director Josetxu Obregón presentaron en el FIAS una selección de las arias para soprano (correspondientes a los personajes Caritá y Speranza) del magnífico oratorio Il Giardino di Rose que el gran Alessandro Scarlatti interpretó en 1707 en el romano Palacio Ruspoli, un oratorio que han venido interpretando íntegramente en los últimos años y que es uno de los mejores del maestro palermitano, y que también contiene un buen puñado de arias memorables para mezzosoprano, tenor y bajo. Precisamente acaba de aparecer la primera y magnífica grabación integral de esta obra maestra en DHM a cargo de La Ritirata.
Uno de los lujos de asistir a un espacio con la escala de la Basílica de San Miguel que nos brinda el FIAS es la posibilidad de poder disfrutar de una cercanía visual y sonora que cambia nuestra perspectiva de la música y la lleva a un nivel aún más íntimo y emocionante, un privilegio del que en el pasado solo unos pocos pudieron disfrutar.
Lógicamente la plantilla dispuesta por Obregón para el concierto fue más reducida, pero aun así fue de una gran generosidad y con un grupo sobresaliente de músicos, con dos violines primeros que formaban el concertino Hiro Kurosaki y Miriam Hontana; los segundos violines con Vadim Makarenko y Sònia Benavent; las diversas flautas de Tamar Lalo y el joven Martín Ogando; la excelente viola de Lola Fernández, el violonchelo de Ruth Verona, el violone de Ismael Campanero con Daniel Oyarzabal en el teclado. Todos bajo la dirección de Obregón que fue siempre atenta, llena de vigor o de matizado detalle según la naturaleza de cada pieza.
Al comienzo del concierto interpretaron el Concerto grosso nº 10 en La menor, RosS 533.10 de Scarlatti, donde el papel solista correspondió a una Tamar Lalo estelar con el acusado virtuosismo de la música junto a una brillante orquesta. Después llegó la sinfonía propiamente del oratorio, que fue inteligentemente tratada por el director, ya que sustituyó las dos trompetas originales por dos flautas sopranos con mucho acierto y adecuación a la escala y el espacio.

La serie de arias del oratorio fueron una sucesión de la exquisitez de la variada paleta de la escritura de Alessandro Scarlatti, llenas de pathos unas, de poesía, de alegría o de emoción. El canto de las dos sopranos fue inconmensurable, Núria Rial con su hermoso timbre y su canto límpido con control absoluto de todos los recursos, articulación, proyección, el fiato y la bella ornamentación; y también Alicia Amo lució todas sus virtudes, con un canto muy diferente y complementario a Rial, con su excelente registro grave, su moderado uso del vibrato y la carnalidad de su voz, con una brillante ornamentación igualmente. Ambas fascinaron en su arias.
Una de las sorpresas del concierto fue la inclusión del aria para soprano Sconsolato Rusignolo, con flautino, dos violines, viola y bajo continuo, que planteó un hermoso dialogo de una espléndida Alicia Amo con la flauta y el violín, y que en cierto modo equilibró la ausencia de un aria del oratorio con ciertas semejanzas bucólicas como es Starò nel mio boschetto, que debido a su tesitura no podía entrar en el recital. En los duetos Perché cara y el alegre Come sempre intorno gira, las dos soprano conjugaron sus voces de manera magistral y con mucha química, lo que resultó una delicia.
Hubo varios momentos memorables, como cuando Josetxu Obregón tomó su violonchelo solista para interpretar junto a una luminosa Rial la bella aria Più del vago pellicano con ese fraseo tan pregnante del instrumento, o la famosa e hipnótica aria Mentr’io godo que cantó Alicia Amo espléndidamente junto a una orquesta absolutamente detallista. Pero sería injusto no decir que casi todas las arias son de indudable belleza y fueron interpretadas con excelencia, como la belleza entrañable con el fantástico violín de Kurosaki de Vedi lo stuolo con una Núria Rial absolutamente estelar con su canto claro, detallado y hermoso.
Manuel de Lara


