MADRID / OCRTVE: Alexandre Bloch vence y convence… al menos por el momento

Madrid. Teatro Monumental. 23-X-2026. Orquesta y Coro RTVE; Javier Perianes, piano; Alexandre Bloch, director. Obras de Schumann, Brahms, y Strauss.
El pasado viernes fue el segundo concierto de la tercera semana de la temporada de abono del ciclo Monumental de la Orquesta y Coro RTVE. En el programa, tres obras y tres compositores distintos: el Concierto para piano en La menor, op. 54 de Robert Schumann, la Obertura trágica, op. 81 de Johannes Brahms y la suite orquestal de El caballero de la rosa de Richard Strauss. El listón estaba bien alto desde el concierto inaugural de la temporada hace dos semanas (léase aquí). El maestro francés Alexandre Bloch, nuevo titular de la OCRTVE, mostró estar en sintonía perfecta con los profesores de la orquesta. Ya van dos veces que lo hemos visto en directo con la orquesta y las dos veces han llamado la atención su gran musicalidad y su gesto preciso —muy plástico, por cierto; dirige con todo el cuerpo y sus manos dan la sensación de estar moldeando el sonido— que actúan como correa de transmisión musical dentro de ese gran motor que es la orquesta.
En la primera parte pudimos escuchar el Concierto para piano de Schumann interpretado por el pianista nervense Javier Perianes, quien tocó bonito, con delicadeza, pero le faltó más proyección de sonido y contraste, algo más de pasión y hondura. La orquesta lo arropó y daba gusto ver al maestro Bloch dar todas las entradas a los músicos de la orquesta, así como esperar y acompañar al solista para potenciar su modo de tocar. Dirigió sin batuta y siguiendo la partitura. El concierto fue aplaudido y Perianes interpretó una propina —el Vals brillante en La menor op. 34 nº 2, si no nos falla la memoria— que fue muy del agrado de un público que correspondió con un gran aplauso.
La segunda parte empezó fuerte con la Obertura trágica de Brahms. El maestro dirigió de memoria y sin batuta. La compenetración entre orquesta y maestro fue notable. El modo de dirigir de Bloch resulta muy plástico a la vista y se nota su conocimiento profundo de las obras que interpreta. Un gesto contagioso y sugerente para los músicos. Parece moldear el sonido con el movimiento de las manos. La obra de Brahms fue muy aplaudida y dejó al público deseoso de ver qué pasaría con la última obra del programa.
La suite de la ópera El caballero de la rosa de Strauss resultó espectacular. Bloch siguió dirigiendo de memoria, aunque para esta obra sacó la batuta, una batuta igualmente precisa, a veces juguetona, siempre clara. El diálogo entre director y orquesta resultó muy vivo. Se veía disfrutar a los músicos con la interpretación. Buen juego de dinámicas y ritmos estirados y encogidos durante los compases de vals; muy buena la coordinación entre la sección de percusión y el resto de la orquesta. En alguno de los pasajes tutti con la orquesta a pleno pulmón, el sonido llegó a embarullarse un tanto, pero por lo general la orquesta sonó clara, dinámica, juguetona y muy musical. Cuando llegó el último acorde el público prorrumpió en una ovación que hizo salir al maestro Bloch unas cuantas veces. Los músicos también mostraron su satisfacción aplaudiendo a quien les había estado dirigiendo.
Alexandre Bloch, a quien cuando llegó como titular solo conocían la mitad de los músicos de la orquesta, parece haber empezado no ya con buen pie, sino con un paso firme y arrollador que encandila tanto a los músicos como al público. Bloch, por el momento, ha vencido y convencido. El listón sigue alto, aunque este concierto fue menos espectacular que el primero. La temporada es larga y aún queda mucho por hacer. Si no se malogra, tiene pinta de que puede llegar a ganar la batalla de la música en el Teatro Monumental. Veremos… y se lo contaremos.
Michael Thallium


