MADRID / Núria Rial y Vespres d’Arnadí fascinan con un repertorio barroco alemán en el FIAS

Madrid. Basílica de San Miguel. 11-III-2025. Festival Internacional de Arte Sacro de Madrid. Núria Rial, soprano. Vespres D’Arnadí. Dani Espasa, clave, órgano y dirección. Jardines del alma: obras de J.S. Bach, J. Christoph Bach, Buxtehude, Erlebach, Telemann y Graupner
De entre todos sus ilustres ancestros músicos cuyas obra recopiló, Johann Sebastian Bach admiró especialmente a su tío segundo Johann Christoph y no es de extrañar, porque su música es de una brillantez desbordante. Para abrir el concierto Vespres D’Arnadí ofreció el hermoso movimiento de la chacona Mein Freund ist mein de su cantata Meine Freundin, du bist schön con una interpretación magistral de Núria Rial en este dialogo de intenso misticismo con los dos mágicos violines, que transmiten alegría, y que fueron tocados de manera formidable por Farran James y Alba Roca, y el soporte de la textura de la viola y el bajo continuo, que expresaron con delicadeza las contenidas disonancias de esta hermosa pieza, que tiene una intensidad emocional fastuosa y oscilante y en la cual Rial exhibió el dominio que tiene de esta música.
A continuación interpretaron la Sonata en Do mayor, BuxWV 266, de Buxtehude, para dos violines, viola da gamba y bajo continuo. Para la ocasión, la parte de gamba fue tocada con destreza con el violonchelo por Oriol Aymat, si bien Dani Espasa tomó en alguna ocasión con el clave también la parte original de la viola da gamba para crear un interesante tejido; excelentes como todo el concierto James y Roca con esa escritura violinística tan brillante de Buxtehude y el continuo con Mario Lisarde al contrabajo y el propio Espasa.
El aria de Erlebach Seine Not recht überlegen/ Wird manch Tränen-Bad erregen es una de las mejores de su colección Harmonische Freude musikalischer Freunde y posee unas texturas entrelazadas que trasmiten un pathos de gran intensidad espiritual, donde nuevamente destaca la belleza del diálogo de los violines y la voz. Núria Rial tiene un dominio especial de la música alemana, tanto por su retórica como por su excelente prosodia y supo dotar de esa ferviente espiritualidad a su canto, con un dominio magistral de las pausas, muy bien medidas, así como de las articulaciones y los cambios armónicos que contiene esta música; estuvo muy incisiva en el resalte de las inflexiones del texto y mostró la excelencia de sus agudos. Todos los instrumentistas brillaron igualmente en la expresividad de la esencialidad de esta pieza.

A continuación nos deleitaron con una hermosa transcripción que ha realizado Dani Espasa de la Passacaglia en Do menor, BWV 582, de Bach, elaborada de manera sobresaliente en el paso a los diversos instrumentos y con un hipnotismo magnético. De manera sucesiva entraron el violonchelo, violines, viola, y contrabajo y las partes de cada instrumentista brillantemente arregladas tomaban todo su valor en el conjunto, con fragmentos que sueltos carecerían de sentido y que en su conjunción resultaron absolutamente despampanantes.
El traverso David Gutiérrez fue otra de las excelentes sorpresas que nos deparó el concierto. Qué buen hacer, qué control de la respiración y qué expresividad en la bellísima aria de Bach Seele, deine Spezereien del Oratorio de Pascua, y si lo de Núria Rial hasta entonces había sido deslumbrante, aquí ya ascendimos al séptimo cielo, y el dacapo ya fue toda una clase magistral de canto: trinos, coloraturas y toda una sofisticada sucesión de ornamentación cantada con una naturalidad impresionante. No se puede cantar mejor ni con más gusto; y qué delicadeza imaginativa de David Sánchez con su traverso en el acompañamiento a la soprano y el resto del conjunto.
El Cuarteto en Re mayor, TWV 43:D4, de Telemann es también una obra de una escritura musical preciosa, un autentica pieza de orfebrería desde su bello primer Adagio, que interpretaron traverso, violín, viola y bajo continuo de forma deslumbrante. Para finalizar el programa, ofrecieron una excelente cantata completa de Graupner, Verleih, dass ich Herzengrund, GWV 1114/16, donde Núria Rial y la orquesta hicieron nuevamente las delicias del público.
Y si ya pensamos que lo habíamos escuchado todo con la mayor excelencia, aún llegó otra sorpresa inesperada en la propina con el aria Sol da te de Vivaldi, una de las preferidas de Rial según nos dijo, que trazaron maravillosamente la orquesta, el magnífico traverso y una Núria inconmensurable que volvió a deslumbrar aún más intensamente en el dacapo, ¡qué barbaridad!
Manuel de Lara


