MADRID/ Memorable interpretación de Aux Pieds Du Roy en el FIAS: puro Bach en vena

Madrid. Iglesia de San Marcos. 28-II-2024. Festival Internacional de Arte Sacro de Madrid. Aux Pieds du Roy: Alice Julien-Lafferrière, violín; Martin Jantzen, viola da gamba; Jean-Christophe Dijoux, clave; Michael Form, flauta de pico y dirección. “Especulación sobre J. S. Bach”: transcripciones de obras de Bach.
De una u otra forma, cada vez que uno se reencuentra con Bach vuelve a recordar que está ante una música de otra dimensión, y si además se propone un programa como éste, con reconstrucciones y transcripciones nuevas sobre sus composiciones, se crea la ilusión de tener más música del Cantor, porque siempre parece que el destino nos legó demasiada poca; e interpretada en este caso con una excelencia inigualable en un concierto memorable.
Aux Pieds Du Roy nos ofreció un programa maravilloso que recreó sonatas o conciertos a partir de transcripciones de piezas para órgano o clave, junto a otras versiones bellísimas de preludios corales de Bach. Para ello dispuso de una formación compuesta por el violín de Alice Julien-Lafferrière, maravillosa toda la velada, con unas articulaciones portentosas, una violinista cuya excelencia y delicadeza habíamos ya apreciado en música francesa pero que con la música de Bach nos ofreció otra nueva dimensión; de las flautas de pico (ya que las fue cambiando) de Michael Form, uno de los mejores flautistas del mundo sin duda, con un dominio de todos los recursos y una virtuosidad, brillantez y delicadeza impresionantes, que además ofició de presentador con gran simpatía. Pudimos también disfrutar de las buenas aportaciones con la viola de gamba de Martin Jantzen, un excelente gambista que ejerció muchas veces como un solista más o en obligato, y el buen hacer al clave de Jean-Christophe Dijoux.
Para empezar nos ofrecieron una reconstrucción del propio Form sobre la Triosonata en Do mayor BWV 1032R, que comenzó con un Vivace, con algunos compases añadidos en la edición de Alfred Dürr, donde apreciamos el protagonismo de la flauta, bien secundada por el violín y el continuo. El segundo movimiento, Affettuoso, se tomó del Preludio número 12 en Fa menor BWV 881, de la Segunda Parte de El clave bien temperado. En él, con el conjunto aún más hecho a la acústica de la iglesia, nos encontramos un movimiento lento absolutamente deslumbrante, con un diálogo impresionante del violín con la flauta prodigiosa de Form, que sostenía las notas, con unos fraseos, cadencias y un legato maravillosos sobre las excelente frases y ritmos del violín. Qué delicadeza de matices y virtuosismo sereno. El diálogo en el último Allegro, fue también algo realmente excepcional.
A continuación, llegaron tres bellísimas transcripciones para estos instrumentos de algunos preludios corales de Bach. El primero fue Ich ruf’ zu dir, Herr Jesu Christ, BWV 639 (Pequeño libro para órgano), interpretado con excelencia por Julien-Lafferrière al violín y un buen obligatto de Jantzen. Después llegó An Wasserflüssen Babylon, BWV 653 (Dieciocho grandes preludios corales), con una transcripción preciosa con protagonismo equilibrado de las cuatro voces, con una brillante viola da gamba, y, por último, una transcripción primorosa del hermoso coral Ach bleib’ bei uns, Herr Jesu Christ, BWV 649 (Seis corales de Schübler) con una maravillosa apertura del violín y un espléndido equilibrio instrumental.

El siguiente bloque trajo una “especulación” aún mayor, con una sonata reconstruida solo por el placer de transcribir la música de Bach y regalarnos nuevas visiones de las composiciones, y cómo la interpretaron, qué maravilla. Lo de estas “especulaciones” no hace sino reflejar la práctica habitual de todos los músicos de la época de transcribir obras en diversos contextos y, por supuesto, también lo hizo a menudo Bach. Comenzó con un Largo, un movimiento transcrito del Largo y Allegro en Sol mayor para teclado BWV Anh. 111, obra quizá de juventud y cuya autoría está puesta en duda ( con rasgos que recuerdan a Telemann), un segundo movimiento Allegro tomado del Trio super Herr Jesu Christ, dich zu uns wend , BWV 655 (Dieciocho grandes preludios corales) y un tercer movimiento absolutamente maravilloso con un Adagio reconstruido a partir del Trio a2 Clav. e Pedale BWV 584 (también de autoría incierta), con una interpretación al violín con unas articulaciones espléndidas y unas texturas de la flauta impresionantes. Para terminar esta hipotética sonata, un Allegro reconstruido sobre el Trio super «Allein Gott in der Höh’ sei Ehr’, BWV 676, muy festivo, donde alternaron pasadas muy lentas y prolongadas del arco del violín con frases cortas de la flauta y luego, al revés
Otro bloque con corales siguió con O Mensch, bewein’ dein Sünde groß, BWV 622, con una impresionante flauta de Form, con unas articulaciones de otro mundo y después, nuevamente, alternancias bellísimas con el violín, con frases largas en juego con las cortas de la flauta, con un sentido legato y muchos contrates. La siguiente pieza trajo el lucimiento de Jean-Christophe Dijoux al clave, con un Adagio assai del Pequeño libro para órgano y una Fughetta sobre Dies sind die heiligen zehen Gebot ,BWV 679 (Clavier Übung, Parte III ). Otra preciosa transcripción de otro de los corales Schübler, el BWV 650, cerró este bloque, con una preciosa entrada del violín secundada por la flauta de Form.
Para finalizar llegó su apuesta más ambiciosa, que resulto espléndida, absolutamente deslumbrante. Una transcripción maravillosamente construida sobre el Preludio y Fuga en Mi menor BWV 548, con un movimiento intercalado creado sobre el Preludio número 16 en sol menor BWV 885 de la Segunda Parte de El clave bien temperado, que convirtieron en un Concerto a 4 en Sol menor en tres movimientos: Andante, Largo y Fuga Allabreve, con un tejido prodigiosamente reconstruido a cuatro voces sobre el original del órgano. La interpretación de la Fuga fue especialmente espléndida, con un violín de Julien-Lafferrière absolutamente prodigioso en un auténtico tour de force, que asumió el mayor riesgo con una brillantez inusitada, la flauta despampanante de Form y unas partes espléndidas de viola y clave, con todas las voces milagrosamente equilibradas y dándonos nuevas lecturas y colores de la polifonía. Esta fuga fue la que ofrecieron de propina, aún más limpia y con las voces aún mejor compenetradas en la repetición, ante un público que se frotaba los ojos ante tan espléndida interpretación de una música excelsa. Una velada que ojalá nunca hubiese tenido fin.
Manuel de Lara


