MADRID / Maurizio Pollini: ayer y hoy de un grande

MADRID / Maurizio Pollini: ayer y hoy de un grande

Madrid. Auditorio Nacional (Sala Sinfónica). 8-XII-2021. Ciclo de Grandes Intérpretes de la Fundación Scherzo. Maurizio Pollini, piano. Obras de Schoenberg y Chopin.

Dos extremos del pianismo eligió Pollini para organizar su programa. Al ascetismo introvertido de Schoenberg lo siguió la expansión virtuosística de Chopin. Del primero se oyeron dos series de breves piezas, las tres del Opus 11 y las seis del Opus 19. Reconcentrado, minucioso, el pianista dio sendas lecturas donde el sonido austero y la composición en pachtwork discurrieron con frugal maestría.

El de Chopin es otro mundo y en él Pollini dejó en su tiempo unos registros de magisterio. Los años han pasado y también ha pasado su cuenta. El artista pareció alejado de su faena, como si estuviera encarando las obras por primera vez. El volumen ha decaído, el fraseo se ha tornado mecánico, en ocasiones se oye empastado y los colores tienden a apagarse y tornarse mates. Así transcurrieron la Barcarola op. 60, la Sonata segunda y la ritual Polonesa op. 53, más una propina, la Balada primera.

No se trata de minucias de lectura como notas falsas o dejadas por el camino. Si de esto adoleciese el actual Pollini, apenas se habría de percibir. Es una actitud que sólo rescató su glorioso pasado en la Berceuse op. 57. Volvió a relucir el esmalte, se expandieron los registros y el fraseo se desplegó con diamantino señorío. Fue entonces cuando pudimos reponer a Pollini entre los grandes de ayer y mañana, aunque el de hoy sea como es.