MADRID / Los Afectos Diversos reviven con esplendor la música policoral de Patiño en el FIAS

Madrid. Basílica de San Miguel. 7-III-2025. Festival Internacional de Arte Sacro de Madrid. Los Afectos diversos. Nacho Rodríguez, dirección. Patiño: Misa de Batalla Escoutez a 12 y otras obras.
En este año que se cumplen los 350 años de la muerte del compositor conquense Carlos Patiño (1600-1675) , Maestro de la Real Capilla entre 1634 y 1675, su figura sigue siendo muy desconocida, a pesar de algunas grabaciones recientes que lo han paliado un poco, y es una lastima porque mucha de su música sacra es de una calidad realmente excepcional. Tras ejercer seis años como maestro de capilla del Real Monasterio de la Encarnación de Madrid, fue nombrado en 1634 maestro de la Real Capilla en sustitución de Mateo Romero, un puesto que hasta entonces había estado siempre en manos de compositores franco-flamencos. Consta que el rey Felipe IV tuvo un gran aprecio por su música y que su persona le producía “mucha satisfacción y agrado su ciencia de la música”. Patiño aunaba un conocimiento exquisito del contrapunto con las nuevas corrientes italianas.
Los Afectos diversos nos obsequiaron con una excelente propuesta cuya obra principal e inédita en tiempos modernos fue la espléndida Misa de Batalla Escoutez a 12, interpretada a dos coros, donde Patiño recurre a la habitual relaboración de materiales, en este caso a partir de la famosa chanson renacentista La guerre (Escoutez tous gentils Gallois) de Clément Janequin. No solo la interpretación en directo de música de Patiño es muy escasa sino que una propuesta de esta envergadura y en el espacio de San Miguel es un auténtico lujo.
Según nos indican en las notas al programa, esta misa fue muy apreciada en su época y según su transcriptor, el musicólogo Raúl Angulo, se encuentran al menos ocho fuentes para la misma, algunas para 8 voces en 2 coros, por cuestiones del espacio o efectivos disponibles, en lugar del formato de 2 coros de 6 voces, que escuchamos en el concierto. o incluso el de 12 voces en 3 coros. Lo habitual entonces era alternar las partes de esa misas con otras piezas de otro carácter y con otras proporciones y características tímbricas, como así ha planteado Nacho Rodríguez, con villancicos y motetes en el concierto.
La propuesta de los Afectos Diverso fue muy generosa y brillante y dispuso en el concierto para la misa de dos coros bien nutridos con una sonoridad y excelencia espectaculares desde el primer Kyrie de la misa. La plantilla se dispuso en dos coros, que se iban modificando y que constaban de los cantantes Carmen Botella y Alena Dantcheva sopranos; Victoria Cassano, mezzosoprano; Mikel Uskola y Jorge Enrique García, altos; Fran Braojos y Diego Blázquez, tenores y Simón Millán e Ismael González, bajos. Doblándoles o asumiendo voces en los coros estaban las cornetas de Manuel Pascual y Daniel Bernaza y los sacabuches de Elíes Hernandis y Simeón Galduf. En cuanto al exquisito bajo continuo estaba formado por el bajón de Meritxell Ferrer el órgano positivo de Alfonso Sebastián y Laura Puerto con un arpa de dos órdenes, que asumieron en ocasiones también partes solistas. La atenta y sabia dirección de Nacho Rodríguez consiguió un equilibrio absolutamente espléndido en los coros y el resultado fue apabullante tanto de voces como de instrumentos y del conjunto
Como indicaba antes, algunas piezas iban intercalándose entre las partes de la misa para modificar el carácter del concierto, como el primer villancico a 4 voces Si tus rayos me siguen, que fue interpretado por soprano y tres instrumentos, con una flauta tenor y una corneta alto, lo que confirió a la pieza de una tímbrica muy bella. A continuación, interpretaron un hermoso Salve Regina a 4, esta vez con tres cantantes, las dos sopranos y un tenor, de una musicalidad muy íntima y de naturaleza italiana.
El Credo de la misa fue esplendoroso con las voces e instrumentos con reminiscencias casi monteverdianas, y como contrate vino después otro villancico con ese carácter tan hispano, Matizada flor del campo, con una excelente Laura Puerto en su parte al arpa.
El Magnificat de Batalla a 8 es otra pieza espléndida que tuvo también una gran brillantez interpretativa, con los sacabuches y las cornetas. Tras algunas otras piezas llego el hermoso Agnus Dei de esa misa de batalla, con sonoridades nuevamente casi monteverdianas y esplendoroso.
La última obra del programa fue el motete a 8 voces Maria mater, una pieza de una belleza descomunal con una escritura excelsa, no es de extrañar que fuera la obra favorita del propio Patiño, y la interpretación de los Afectos Diversos fue mágica, de enorme delicadeza, para cerrar una magnífica velada de una música tan injustamente relegada.
Manuel de Lara


