MADRID / Jaime Martín junto a la BBC de Gales, claridad sin artificio

Madrid. Auditorio Nacional de Música. 28-IV-2026. Martín García García, piano. BBC National Orchestra of Wales. Jaime Martín, director. Obras de Chopin, Williams y Elgar.
Merece la pena volver sobre una obra de repertorio como el Primer Concierto para piano de Chopin cuando quienes convocan la pieza tienen algo diferente que decir. No hemos dicho nuevo, sí distinto o, como poco, al margen de lo corriente. El piano de Martín García García fue de una transparencia desusada en una obra del músculo de la que comentamos. A ello contribuyó la batuta de Jaime Martín, que extrajo de la muy sólida BBC National Orchestra of Wales, invitada por vez primera a Ibermúsica, una sonoridad ligera, un punto acelerada, muy en consonancia con el quehacer del solista. Se diría que fue un Chopin de tercera vía si no fuera porque esa expresión sigue siendo tan abierta y poco concreta que, tal vez, tampoco es aportar demasiado. Pero, concretando más, el Larghetto fue expuesto con concreción, sin irse por las ramas, sin cargar tintas; música simplemente hermosa a la que no se le buscaron tres pies al gato. Por oposición, el Rondo conclusivo tuvo algo de burbujeante, de sanamente pimpante, con ambos personajes (orquesta y solista) bien equilibrados, sin cubrirse, de la mano.
Los Sea Sketches que compuso Grace Williams en 1944 conforman un ciclo lleno de nostalgia, una rememoración del mar, de su fragancia y de su calma (cuando es visto desde la orilla) por parte de una compositora que quería dejar Londres y regresar a Gales. Jaime Martín buscó una ejecución especialmente relajada, con la sonoridad de la cuerda muy amasada, muy pulida. En esa búsqueda de colores pasteles, la música se apartó de sus intenciones descriptivas (que, evidentemente, las tiene) para quedarse más en el ámbito de la evocación, del arrullo. La Orquesta de la BBC de Gales no perdió el rumbo de la página; y hubo glissandos y secuencias armónicas cargadas de expresividad.
Las directrices expuestas en Chopin y, en no poca medida también en Williams, no acompañaron sin embargo a Martín en la dirección de las Variaciones Enigma Op. 36 de Edward Elgar. Desde la enunciación del tema inicial, el conjunto sinfónico se enervó, se cargó de una tensión solemne. Tendremos en este punto la tentación de decir que pronto presagió una versión muy british de la más redonda composición del autor. Una lectura de madurez, ninguna broma con la percepción de moderación y gravedad con la que iba a trazar la obra. Pudo echarse en falta algo de más ligereza, pero el director, en buen trabajo previo con el conjunto galés, había delineado previamente el plan de modo que el camino tuviera sentido. Hubo delicadeza en Ysobel y bullicio en Troyte, esto es, cada variación fue dotada con un carácter propio dentro de una línea más romántica que clásica. Una decisión perfectamente válida sobre todo cuando, en un programa como este, se pone de manifiesto la identidad propia de una formación como la BBC de Gales.
Ismael G. Cabral
(fotos: Rafa Martín/Ibermúsica)


