MADRID / Florian Hölscher: de la memoria de Posadas, del genio de Scelsi

Madrid. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. 24-II-2025. Florian Hölscher, piano. Obras de Couperin, Schumann, Scelsi y Posadas.
El piano de Alberto Posadas (1967) en las partituras construidas en el marco del ciclo Erinnerungsspuren (Huellas de la memoria) tiene que ver precisamente con esto, con la remembranza, con la capacidad que poseemos de evocar algo (escuchado, en este caso) y reinterpretarlo libérrimamente o asumiendo apenas un puñado de gestos identificativos. Volvía a Madrid el pianista alemán, especializado en música contemporánea, Florian Hölscher, después de que la pasada temporada diera a conocer junto con la Orquesta Nacional de España el Königsberger Klavierkonzert también del compositor vallisoletano. Lo hizo, en el contexto de las Series 20/21 del Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM), con un programa de enorme densidad y complejidad, adjetivos que califican no solo la música de Posadas, también la de los otros autores/espejos que abordó.
En Anklänge an François Couperin la ornamentación del compositor barroco sirve al compositor actual para abocarse a un violento juego de aderezos en el arpa del piano, con numerosas técnicas extendidas. Se imagina el pasado con esfuerzo en la parquedad de algunas primeras notas aisladas y en la búsqueda de colores metálicos que rememoran el clave. Pero, como Hölscher ejemplarmente explicitó, son los adornos los que conectan con lo pretérito enrareciendo el piano y desdoblando el discurso en dos partes; de un lado las notas arracimadas en brumas (signo distintivo del piano posadiano); de otro las modificaciones tímbricas en la caja del instrumento con una preparación agresiva que obliga al intérprete a una ejecución nerviosa, difícil, premeditadamente virtuosa. Con el Ordre 21ème de clavecín en Mi menor, de Couperin, mostró con pulcritud el punto de partida para todo el catálogo de perversas desviaciones acometidas siglos después (1730/2014) por Posadas.

En el Presto passionato de la Sonata nº2 en Sol menor, op. 22 de Schumann, Hölscher, además de involucrado solista con la creación actual (ha grabado también monográficos de Sciarrino y Harvey), supo ofrecer un fraseo ágil y sensible, un rubato sin subrayados genuinamente expresivo y una contención estructural elocuente. Con Anklänge an Robert Schumann se retoma ese mundo de idas y venidas, de aceleraciones que parecen dirigirse al silencio y no lo hacen. Posadas genera un estado febril mediante una polifonía exigente de ritmos y dinámicas que se encabalgan. Un edificio rítmico esculpido por el pianista alemán, quien puede no ser uno de los egresados más populares de su promoción, pero sí uno de los mejores. Todo el interés de Bernd Alois Zimmermann por la cita, por el collage, es retomado por Posadas en el Anklänge a él dedicado. Una extensa partitura en el que lo de atrás y lo de ahora es conectado por una proteica aparición y transformación de nuevos materiales, una actitud, por otra parte, tan romántica, como lo es (lo es), la música (pianística) de Posadas en su gusto por la acumulación de afectos, de direcciones que se bifurcan y vuelven a encontrarse, de preguntas que no alcanzan a encontrar respuesta.
Donde el concierto, y con él, la música de Posadas alcanzó la mayor cota de sofisticación fue con Anklänge an ‘Aitsi’ que remite a la partitura homónima de Giacinto Scelsi. Durante los primeros minutos de la pieza, ejecutada entonces en la parte más trasera del arpa del piano, Hölscher exploró sonidos desconectados de cualidades electrónicas, sin atender a musicalidad alguna, solamente estetizando momentos. La coreografía del músico alrededor del mueble y su exploración de este trajo a la memoria el arcaicismo con el que operan tantas partituras de Scelsi. El piano fue activado mediante diapasones, un generador de ondas sinusoidales, espátulas, papeles, etc… la rugosidad, en el tramo final, cierra el paso a un teclado que esquematiza alturas y desde el que continuaron los ataques a las cuerdas. Con Aitsi, de Scelsi, y con su reiteración de acordes en el piano amplificado se llegó a un momento de enorme intensidad emocional -purísima detención del tiempo- en conexión con la precedente pieza de Posadas. En ninguna otra de sus obras pianísticas, Scelsi acarició tan de cerca esa esfericidad del sonido que concretizó con imponencia en sus páginas orquestales.
Ismael G. Cabral
(fotos: Rafa Martín)


