MADRID / Espléndidos conciertos de Bach con Gli Incogniti

Madrid. Auditorio Nacional. 18-XI-2024.Gli Incogniti. Amandine Beyer, violín y dirección. J.S. Bach: Conciertos BWV 1043, 1056, 1048, 1051 y 1064R. In memoriam Javier Rodríguez-Miñón Falero.
La violinista Amandine Beyer y su grupo Gli Incogniti fueron protagonistas de un concierto benéfico dedicado a la memoria de Javier Rodríguez-Miñón Falero y organizado por la Fundación Scherzo. La velada comenzó con el hermoso Concierto para dos violines en Re menor BWV 1043 con Amandine Beyer y Alba Roca como violines solistas, que quizá pilló algo fríos todavía a los intérpretes ya que se produjeron algunos desajustes entre solistas y tutti y alguna que otra entrada ligeramente atropellada que no acabaron de redondear la interpretación de este concierto espléndido que, no obstante, resultó disfrutable, con unos diálogos excelentes de las dos solistas en el precioso Largo ma non tanto.
A continuación, llegó el Concierto para clave y orquesta en Fa menor BWV 1056, donde pudimos disfrutar de la delicadeza colorista del clave de Anna Fontana, siempre exquisita y brillante, tanto en sus acompañamientos como en este papel solista. En algunos momentos de este concierto, que tiene un equilibrio muy especial y complejo, se caía un poco el pulso entre el clave y la orquesta, con los violines y el bajo continuo.
Mucho mejor fue la interpretación del Concierto de Brandemburgo n.º 3, BWV 1048 que cerraba la primera parte, con un despliegue mayor de intérpretes en el escenario como corresponde a sus tres partes solistas de 3 violines, 3 violas y 3 violonchelos, orquesta de cuerdas y bajo continuo. Ya plenamente concentrados, nos ofrecieron una excelente interpretación de este concierto tan singular.
Especialmente brillante resultó la segunda parte donde pudimos disfrutar de una espléndida versión del Concierto para tres violines BWV 1064R que nos ofreció Gli Incogniti, que como sucede con otros conciertos de Bach supervivientes para clave, por evidencias musicológicas se sabe que son transcripciones de otros originales para violín hoy perdidos. Los intérpretes no se basaron exactamente en ninguna de las reconstrucciones existentes de ese concierto sino que propusieron sus propios arreglos y visiones a partir del concierto para tres claves, con libertad interpretativa para cada uno de los violines protagonistas: la propia facilidad virtuosa de Beyer que sobrevuela por las notas con esa ligereza poética tan característica y unos magníficos Yoko Kawakubo, una violinista con una facilidad pasmosa de mucha expresividad, y Vadym Makarenko, con su brillantez y fuerza habituales, mientras que el acompañamiento de la textura orquestal se coloreaba de manera más italianizante de lo habitual.
Antes, habíamos escuchado el Concierto de Brandemburgo nº 6, BWV 1051, donde pudimos ver a Amandine Beyer con la viola de brazo junto a Marta Páramo, las texturas de Francesco Galligioni y Dmitri Kindynis con las violas da gamba que Bach prescribe en el primer y tercer movimiento y un espléndido Marco Ceccato, con su elegancia, sentido del tiempo y fuerza habituales.
Para cerrar la magnífica velada y como propina, Amandine Beyer recurrió a la inspiración que está dentro de los conciertos para violín de Bach, y quien mejor que una de sus fuentes principales, Vivaldi. Con la orquesta en pleno, pudimos disfrutar de uno de los mejores momentos de Beyer, con esa facilidad y ligereza etérea con que aborda los pasajes más virtuosos.
Manuel de Lara
(fotos: Miguel Ángel Pizarro / @pizarrofoto)


