SAN LORENZO DE EL ESCORIAL / Emocionante Vía Crucis musical y narrativo de Carlos Mena y Concerto 1700

San Lorenzo de El Escorial. Real Coliseo Carlos III. 10-IV-2026. Festival Internacional de Arte Sacro de Madrid. Carlos Mena. Concerto 1700. Daniel Pinteño, violín y dirección. Ignacio García, dramaturgia y narración. ‘In Via: El camino de Simón de Cirene’: Obras de Stradella, A. Scarlatti, Biber, Corselli, Ragazzi, Vivaldi, Janitsch, Mazzochi, Telemann, Bach, Sances y de Torres.
Preciosa propuesta la que nos ofreció Daniel Pinteño, director del grupo Concerto 1700, para recrear un Vía Crucis musical con sus XIV estaciones, junto a un prólogo y un epílogo de alabanza. Un Vía Crucis urdido también con textos elaborados y dramatizados narrativamente por Ignacio García que preceden a cada estación de este simbólico Vía Crucis y su significación espiritual. Algunos eran textos del Evangelio o de la tradición reelaborados por Ignacio García, que compuso la narración también con fragmentos de autores como Fray Luis de León, Santa Teresa de Ávila, San Juan de la Cruz, Lope de Vega o San Juan de Ávila.
Si añadimos la bella música exquisitamente buscada para cada estación y el canto del gran contratenor Carlos Mena junto a una pequeña pero excelente orquesta de cámara, el resultado fue francamente emocionante. Desde la dirección de Daniel Pinteño desde el primer violín, que además tuvo momentos de especial lucimiento solista con el virtuosismo y expresividad acostumbrados, nos encontramos una magnifica plantilla formada con el segundo violín de Fumiko Morie, la viola de Isabel Juárez, el siempre expresivo violonchelo de Ester Domingo, casi siempre en el continuo junto a la delicada cuerda pulsada de Manuel Minguillón (tiorba o guitara barroca) y el buen órgano positivo tañido por Diego Rodríguez.
Este conjunto con un fuerte carácter camerístico pasó brillantemente por toda una serie de estilos y combinaciones, música a cuatro voces, concerto grosso, concierto con solista y ripieno y diálogos contrapuntísticos entre cuerdas y continuo, en fin una gran variedad que Concerto 1700 hizo siempre con notoriedad.
A modo de prólogo, la parte musical propiamente comenzó con dos movimientos de la preciosa Sinfonia de la Crocifissione e Morte Di N.S. Giesu Christo de Alessandro Stradella. La intrincada y profunda música de Stradella, con su brillante escritura para cuerdas fue espléndidamente interpretada. Para simbolizar la primera estación, con Jesús en Getsemaní, el contratenor Carlos Mena nos empezó a dejar la primera perla de muchas que vivieron durante la velada, y se arrancó con un precioso Kaddisch, una letanía tradicional hebrea. Y ya en la segunda estación nos mostró su exquisita sensibilidad y la perfección de su técnica con una interpretación muy expresiva en el aria Spinta dal duolo (Pentimento) del Oratorio per la Passione di Nostro Signore Gesù Cristo de Alessandro Scarlatti.
Daniel Pinteño tomó protagonismo especial con su violín en la Estación III, representada por el primer movimiento de la Sonata del Rosario nº 9, Jesús cargando la cruz, de Biber. Con un estupendo continuo, el violín atravesó. virtuosamente todas las dificultades y belleza de esta pieza. A continuación llegó la IV, representada por otra pieza de Scarlatti, el Fac me vere tecum flere del Stabat Mater que Mena interpretó con sentido del Pathos, control absoluto de su respiración y de todo su registro, con unos excelentes agudos con un acompañamiento orquestal en casi staccato. Y posteriormente cantó en la quinta estación con la bella aria de Stradella Care Jesu suavissime, donde volvió a mostrar esa emisión limpia, controlada y con gran proyección para expresar con elegancia las emociones.
En este programa tan bonito y bien pensado no podía faltar la música sacra de la corte española, que ilustró en primer lugar el momento de la Verónica con un aria de Francisco Corselli Una intención, que es buena y de pureza llena de la de la Cantada al Santísimo Afectos fervorosos. La siguiente estación fue representada por una composición instrumental a cuatro partes de Angelo Ragazzi donde volvimos a apreciar esos estupendos diálogos entre los músicos.
De gran brillantez fue la siguiente estación con la introducción al Miserere, Filiae Maestae Jerusalem, RV638 de Vivaldi en su brillante segundo movimiento, Sileant Zephyri, para representar el encuentro de Jesús con las mujeres de Jerusalén, que fue cantado con intensidad por Mena, las virtuosas cuerdas y un delicioso continuo. El conjunto instrumental se lució en la IX Estación con el sorprendente Adagio del Quadro O haupt voll Blut und Wunden de Johann Gottlieb Janitsch, donde se establece un diálogo camerístico pero con el Coral de la Pasión superpuesto e interpretado sentidamente por Diego Rodríguez. En la X, donde Jesús es clavado en la cruz, nos ofrecieron una preciosa pieza, desconocida, de Domenico Mazzochi, Amar a Dios por Dios, en español que Mena cantó con sensibilidad exquisita.
Pero si todo era más que bueno hasta ahí, en las estaciones XI, XII y XIII llegaron algunos de los momentos más intensos del concierto donde Mena ya deslumbró con su canto sensible y una orquesta inspirada. En primer lugar la versión luterana del Salmo 6.6, Ach, Herr, Strafe, TWV 7:1 de Telemann, con un bello juego entre las cuerdas y continuo en la sonata inicial y un espiritual segundo movimiento vocal, Denn im Tode, tan propicio para la dicción ejemplar y la musicalidad exquisita de Mena.
Y a continuación, nos deleitaron con una bella interpretación del aria Schlummert ein, ihr matten Augen de la cantata Ich habe genug, BWV 82, uno de los momentos cumbre de la noche. Maravilloso fiato del cantante y un elegante control de la ornamentación junto a una delicada orquesta.
Y ya en la estación XIII, donde Jesús es bajado de la cruz y entregado a María, uno de los Stabat Mater más bellos compuestos y que nadie ha cantado nunca mejor que Mena, con el Pianto della Madonna de Giovannni Felice Sances llegó toda una lección de modulación, de expresividad y de técnica de canto. Una belleza.
Tras esa pieza maravillosa, otra vuelta a España con el Grave, Suspensión amante de la Cantada al Santísimo Vuela abejuela de José de Torres . Tras tantas emociones, volvimos al virtuosismo violinístico en la estación XIV, donde Jesús es depositado en el sepulcro de José de Arimatea, con los dos primeros movimientos de esa maravilla que es la Sinfonía Al Santo Sepolcro de Antonio Vivaldi. Y de epílogo glorioso, un delicado Alleluia del Vestro Principi Divino, RV633. Un concierto verdaderamente emocionante, ideado con amor y sabiduría e interpretado con belleza y exquisitez.
Manuel de Lara


