MADRID / Embriagadora belleza en la clausura del FIAS

Madrid. Iglesia de San Millán y San Cayetano. 8-IV-2022. Festival Internacional de Arte Sacro de la Comunidad de Madrid (FIAS). Avison: Concerti grossi nº 5, 6, 9 y 12. Tiento Nuovo. Director y clave: Ignacio Prego.
Los 12 Concertos in seven parts done from the lessons of Domenico Scarlatti que el compositor inglés Charles Avison (1709-1770) publicó en 1744 siempre me han recordado al vino de Oporto. La materia prima (las sonatas para clave de Scarlatti) está ahí, envejeciendo en la barrica, pero antes de que termine el proceso de fermentación se le añade aguardiente (los arreglos de Avison) para que fortifique, es decir, para que se estabilice y conserve el dulzor y el aroma durante mucho tiempo. El resultado es embriagador.
Aún recuerdo la conmoción que produjo en el mundillo de la música antigua la publicación en el sello Alpha (año 2002) de un CD, a cargo de la entonces joven formación Café Zimmermann, con varios de estos concerti grossi de Avison. Pocas grabaciones han recibido tantos elogios como aquella, no solo por la calidad de la interpretación sino por descubrir a muchos unas piezas absolutamente deslumbrantes. Hace año y medio, en plena pandemia vírica, un grupo español llamado Tiento Nuovo, cuyo director es el clavecinista madrileño Ignacio Prego, volvió a estos concerti grossi y publicó en el sello Glossa cuatro de ellos. El resultado fue tan abrumador que hasta la propia crítica musical francesa, tan chovinista ella, tuvo que rendirse a la evidencia y admitir que estas nuevas lecturas superaban incluso a las de Café Zimmermann
La XXXII edición del Festival de Arte de la Comunidad de Madrid (FIAS) ha concluido de manera memorable, con esa cautivadora combinación que forman las sonatas de Scarlatti, los arreglos de Avison y la puesta en escena a cargo de Tiento Nuovo, integrado por catorce músicos (palabras mayores, tal y como está de cicatero el panorama económico), entre los que figura el que sin duda hoy es uno de los más grandes violinistas barrocos a los que se puede escuchar en un sala de conciertos: Emmanuel Resche-Caserta. Pese a su juventud, Resche-Caserta lleva ya tiempo consolidado como concertino de Les Arts Florissants, lo cual son palabras mayores. Con fuertes vínculos con España (entre otros, el haber estudiado en la ESMUC de Barcelona), colabora con diversos grupos de aquí, pero es sin duda en Tiento Nuovo donde ha encontrado un perfecto acomodo.
El concierto fue una pura delicia. Los concerti grossi de Avison dan opción a todo tipo de combinaciones: el primer violín dialogando con el tutti, o con el primero de los segundos violines (espléndido Víctor Martínez, violinista del multipremiado grupo L’Apothéose), con la viola solista (Marian Herrero), o con el violonchelo solista (María Martínez)… No hay resquicio en esta música para lo anodino; cada paso que se da en ella resulta una turbadora sorpresa… A estas alturas, me pasa ya con muy pocas obras, pero sí con esta: cuanto más la escucho, más me gusta. Y a tenor de la reacción del público, que atiborraba la enorme Iglesia de San Millán y San Cayetano, creo que no soy el único que experimenta esa sensación. Lo que hizo Avison es tan increíblemente hermoso que hasta le podemos perdonar la feroz diatriba que le lanzó a Haendel en su Essay on Musical Expression, la primera crítica musical publicada en inglés (además de compositor, violinista y organista, Avison fue un erudito teórico).
Ha sido una edición atípica esta del FIAS, con poca música antigua (al contrario de lo que ha sucedido en las ediciones precedentes), en beneficio de otros espectáculos que poco o nada tienen que ver con lo sacro ni, probablemente, con lo artístico. En fin, son los vientos que soplan en eso que pomposamente se denomina ‘cultura’. Los criterios políticos son los que marcan el camino de la programación y, en no pocas ocasiones, esos criterios tienen mucho que ver con los gustos personales del político de turno que pone la pasta. Pero lo poco de música antigua que ha tenido este FIAS ha sido realmente bueno (con alguna excepción que no vale la pena ni recordar) y el punto final a cargo de Tiento Nuovo ha resultado antológico.
Eduardo Torrico


