MADRID/ El testamento de Conrado del Campo

MADRID/ El testamento de Conrado del Campo

Madrid. Fundación Juan March 26.II.2020. Cuarteto Brodsky y Martin Roscoe, piano. Obras de Shostakóvich y Del Campo

Con el título “Dos quintetos, dos guerras”, la Fundación March presentaba un estupendo concierto a cargo del Cuarteto Brodsky (Gina Mc Cormack. Ian Belton, Paul Cassidy y Jacqueline Thomas) y el pianista Martin Roscoe, que ofrecieron versiones hondas, bien trabajadas y de una extraordinaria seriedad y calidad musical.

La música de cámara de Shostakóvich es más compacta y esencial que la sinfónica tal vez porque la censura política soviética se fijaba más en lo orquestal y operístico que en lo camerístico. El Quinteto en sol menor op.57 data de 1940 y es una obra interesante y muy bien construida que aquí ejercía de apertura al acontecimiento esperado, que no era otro que el estreno en tiempos modernos, pues solo se tocó dos veces, la última en 1954, del Quinteto de Conrado del Campo.

El Quinteto con piano en Mi mayor, Episodio de una vida combatida y dolorosa, tuvo una primera versión en 1940 pero fue reescrito por completo en 1952 para el Premio Samuel Ros, que obtuvo, y se estrenó póstumamente. Resulta incomprensible que una obra de esta envergadura y calidad quedara olvidada sesenta y seis años, cuando en cualquier país que cuide mínimamente su patrimonio sonoro sería de repertorio. Obra amplia y extensa, de alguien que sabe que es la última muestra de su creatividad y deja un testamento vital y creativo. Su subtítulo evidencia que Del Campo sabía que España no se había portado bien con él como compositor, cosa que por desgracia sigue haciendo. Es una especie de Vida de Héroe de cámara, pero menos exhibicionista, mas íntima y anhelante que la de Strauss, que era uno de sus modelos.

El primer movimiento es extraordinario, de una gran perfección formal, con extensos desarrollos poemáticos en los que el hiperromanticismo desembarca en un expresionismo que realmente lleva a la obra más cerca de la Noche transfigurada que del modelo brahmsiano. Que el segundo use un motivo andaluz y otro vasco no debe ocultar su carácter abstracto, no nacionalista, aunque sí español. El tercero es lírico pero fogoso y el enlace con el cuarto es magnífico. Este último es una amplia forma sonata sólida, expresiva y brillante. Pieza extraordinaria, magníficamente escrita, que culmina con brillantez una obra de rara profundidad.

Agradezcamos a la Fundación March el esfuerzo realizado para rescatarla. Tanto los responsables políticos de la música como los organizadores en general deberían sentirse avergonzados del estado en que tienen nuestro patrimonio musical, de donde muy de vez en cuando emerge con vigor una obra tan importante como esta. No creo que les afecte mucho. Ni pienso que ya esté salvada de nuestra incuria. Pero por lo menos ha habido un estreno y una grabación de radio. Mucho menos había.

Foto: © Dolores Iglesias / Fundación Juan March