MADRID/ Deslumbrante música para consort mixto con The Ministers of Pastime

Madrid. Teatro Fernán Gómez. 07-VI-2023. Música Antigua Madrid 2023. The Ministers of Pastime. Terminīs: Música de exilio y migración en Europa en torno a 1600.
Tras su reciente y deslumbrante paso por la edición del FIAS de este año, el conjunto The Ministers of Pastime ha vuelto a Madrid, y si entonces interpretaron un precioso programa de música para violín de la escuela austriaca del siglo XVII —que fue sin duda uno de los mejores conciertos no solo de aquella edición, sino de los que he podido escuchar nunca de esta música, con una interpretación llena de intensidad, imaginación y brillantez de ese maravilloso repertorio—, ahora nos proponen un programa muy diferente: un interesante recorrido por alguna de las significativas migraciones musicales que se produjeron alrededor del año 1600 en Europa, algunas de ellas relacionadas con la comunidad hebrea, y particularmente aquellas relacionadas con música para consort, con obras que en el concierto interpretaron como consort mixto.
El violinista Ignacio Ramal explicó amablemente el programa antes del concierto —una propuesta sugerida para cada velada por el propio festival—, y contó que se podría rastrear la trayectoria de familias sefardíes, que provenían de España y Portugal y que, tras su expulsión, se establecieron en el norte de Italia, particularmente en el área de Venecia, Ferrara, Padua o Mantua. Muchas de esas familias cultivaron la música entre otras artes. Cuando décadas después comenzó cierta persecución hacia los judíos en parte del norte de Italia, algunos de ellos escaparon a la corte de Enrique VIII. Y con ellos llevaron sus instrumentos de la familia de los violines, como los Lupo y los Galliardello, y formaron en Inglaterra las primeras bandas o consorts de violines, algo novedoso en la isla porque allí la gran tradición era el consort de violas (da gamba). El siguiente paso fue comenzar a mezclar ambas familias de instrumentos, junto a los de cuerda pulsada, o incluso los broken consorts cuando añadían instrumentos de viento. El primer consort de violines que interpretaba las danzas isabelinas de los Lumley Partbooks, de las que se da muestra en el concierto, estableció las bases para que, a principios ya del siglo XVII, compositores y violinistas ingleses como William Brade o Thomas Simpson realizaran el camino inverso hacia el continente y llevaran sus consorts de violines al norte de Europa.
En el concierto, The Ministers of Pastime alternaron algunas piezas contrapuntísticas con otras piezas de danza, sinfonías y sonatas a varias partes, que fueron más abundantes. Abrieron la sesión con el hermoso contrapunto del In Nomine para consort a cinco partes de Picforth, compuesto alrededor de 1578, donde ya pudimos apreciar la compenetración de los músicos y su bello sonido diferencial. Si abrieron con ese consort tan inglés, el simbolismo de estar sentados permaneció todo el resto del concierto ya, como un consort mixto, de violines, violas y cuerda pulsada.
Salomone Rossi, detto ebreo, nació y murió en Mantua y durante el largo periodo que va del 1587 al 1628 estuvo al servicio de los Gonzaga, duques de Mantua, que destacaron por su tolerancia con la comunidad judía, en cuya corte coincidió con Monteverdi muchos años. Su música instrumental es una de las más ricas de su tiempo, con una excelencia, sutilidad y brillantez extraordinaria, y que en manos de Ministers of Pastime se transformó en pura orfebrería, como una joya refulgente. De Rossi interpretaron en tres bloques diferentes, seis obras de tres de sus colecciones: la Sinfonia grave y la Gagliarda detta La Norsina, de Il Primo Libro delle Sinfonie et Gagliarde, tocadas inmediatamente después de Picforth; la Sonata diciassettesima y Gagliarda detta la Zambalina, de Il Secondo Libro delle Sinfonie è Gagliarde delle Sinfonie et Gagliarde, y, finalmente, la Correnta sesta —una obra de una belleza especialmente deslumbrante— y la Correnta prima, de Il Terzo Libro di Varie Sonate, Sinfonie, Gagliarde, Brandi e Corrente.
Junto a las piezas de Rossi, el conjunto interpretó obras de Leonora Duarte, compositora de época algo más tardía, quien nació y trabajó en Amberes en el seno de una familia de joyeros, pero con mucha tradición musical, de origen sefardí, ya que tuvieron que emigrar a tierras flamencas tras su expulsión del Reino de Portugal. Duarte quizá pudo contar con las enseñanzas de John Bull en su paso por Amberes, lo cierto es que compuso sinfonías para consort de violas con gran exquisitez. Leonora murió junto a algunas hermanas durante la peste que asoló la ciudad en 1678. En el concierto abordaron la Sinfonia 5 à 5, Secondi toni; la Sinfonia 7 à 5, Terti toni y la Sinfonia 1 à 5, Decimi toni con gran elegancia.
Lo de Ignacio Ramal ya es imparable, estamos ante un violinista con una calidad descomunal, con una gestualidad e interpretación elegantes, sin falsos aspavientos, con una brillantez interpretativa y expresividad fuera de serie, y una musicalidad contagiosa, pues parece disfrutar y transmite ese disfrute. Posee además una sonoridad muy personal y es capaz de asumir registros muy diferentes con su violín, imaginativo en la improvisación y la ornamentación, con articulaciones excelentes y un legato justo para cada pieza, y atesora una naturalidad sobresaliente y una aparente facilidad en su interpretación virtuosa. Ramal ha alcanzado una madurez sobresaliente y es ya uno de los mejores violinistas barrocos de la actualidad.
Y si lo de Ramal es formidable, todo el grupo tiene un sonido intenso, bellísimo, imaginativo y con una técnica sólida, lleno de individualidad pero plenamente compenetrado en la música a varias voces del programa de hoy, con un exquisito trabajo del consort, donde destaca tanto su espléndida labor conjunta como el especial timbre y valor de cada instrumento, ya sea en el equilibrio del contrapunto o en la brillantez en las virtuosas danzas y sonatas del seicento.
El joven Marc de la Linde también es un violagambista excelente, formado en la La Haya con la solidez musical de Pierlot y Mieneke van der Velden y que prosiguió estudios en Lyon con la profundidad y resonancia de la escuela de Marianne Müller. De la Linde aúna lo mejor de la viola, con un gran destreza y virtuosismo pero con un sonido resonante y de mucha musicalidad. Ángela Moro, violín, y Alaia Ferrán viola, son también dos jóvenes y refinadas músicos, como lo es Jeremy Nastasi, que interpretó archilaúd y guitarra barroca durante el concierto, con elegancia y virtuosidad en su manera de tañer, que sigue perfeccionando con Josep María Martí. Y qué decir de Ismael Campanero al violone, no hay grupo que no requiera de sus servicios por su brillante musicalidad y la fuerza de su bajo.
Otro bloque se dedicó a tres danzas anónimas de los Lumley partbooks, una colección de música Tudor recopilada en seis libros por Lord Lumley a mediados del siglo XVI, que es uno de los manuscritos más antiguos de la Reforma anglicana y contiene las primeras obras inglesas escritas para consort de violines. De ellos interpretaron una elegante pavana, una gallarda y una danza. Justamente antes, el conjunto abordó una versión de la Pavin & Gallyard of Albarti, cuya autoría es incierta pues fue primero atribuida a un tal Innocenzio Alberti por Paul Doe —editor de Musica Britannica, volumen, 44— cuando los títulos aludían más bien al nombre de pila, mientras que Peter Holman propuso a un tal Alberto de Venecia, o Albert de Kellim, como compositor, que fue miembro fundador de la banda de violines judeo-italiana establecida por primera vez por Enrique VIII, motivo fundamental por lo que está en el programa del concierto, pero que en otras fuentes (francesas) se atribuye al compositor y laudista de Mantua Alberto da Ripa, lo que parece más probable.
El siguiente bloque del concierto se dedicó al violinista y compositor inglés William Brade, que realizó un viaje inverso al desarrollar su carrera en tierras alemanas después de adquirir las enseñanzas italianas en su Inglaterra natal. En tierras germanas compuso la primera obra para violín solo escrita por un británico y también las primeras canzonas en estilo italiano. De Brade interpretaron esa primera pieza, el sereno Coral con 5 variaciones para violín y bajo continuo en Sol menor, que interpretaron con gran belleza junto a la interesante Canzona V de la colección Newe ausserlesene Paduanen, Galliarden, Cantzonen, Allmanden und Couranten (Hamburgo, 1609).
En la última parte ya, interpretaron el profundo Lachrimae Antiquae de las Seven Tears de Dowland, con un belleza reseñable en el contrapunto a cinco partes, fieles a la idea de la melancolía como fuente de belleza. El final del concierto tuvo dos elementos emocionantes. Primero, un bello arreglo de Ignacio Ramal con una melodía que nació en Mantua, sin tener en principio un origen judío, pero que fue siendo absorbida o aludida por varias composiciones históricamente hasta terminar como música del actual himno de Israel. Ese arreglo constó de las siguientes piezas: Ballo di Mantova (tradicional) / Fuggi, fuggi, fuggi (G. Cenci) / La mantovana (G. Zanetti) / An Italian Rant (The Dancing Master, John Playford) / Lekh Leshalom Geshem, y la verdad es que, además de la belleza y creatividad interpretativa, su pregnancia resultó emocionante.
Y para finalizar, tocaron una obra comisionada por el Centre Culturel de Rencontre d’Ambronay, que el grupo encargó a Mayah Kadish, violinista ligada a la música antigua y contemporánea, quien compuso la obra Lilan, una pieza que produjo realmente un contraste enorme con lo anterior y que los intérpretes tocaron con la misma excelencia que lo demás. De propina nos reglaron otra pequeña joya, alegre e imaginativa, de Wiliam Brade, Ein Schottisch Tanz, de su colección Newe ausserlesene Branden, Intraden, Mascheradem, Balletten de 1617, donde volvieron a mostrar su brillantez, pasión y su excelencia musical. Un concierto realmente especial y espectacular que cerró la segunda jornada de esta estupenda IV edición del festival Música Antigua Madrid.
Manuel de Lara


