MADRID / De prisa y corriendo

MADRID / De prisa y corriendo

Madrid. Teatro Real. 19-IX-2020. Beethoven. Novena sinfonía. Susana Elmark, soprano. Algul Akhmetschina, contralto. Leonardo Capalbo, tenor. José Antonio López, barítono. Orfeó Catalá. Cor de Cambra del Palau de la Música de Barcelona. Orquesta del Teatro Real. Alumnos de la Escuela de Música Reina Sofía. Director: Gustavo Dudamel.

Volver al Himno a la Alegría en tiempos tan tristes como los actuales era una buena idea. También, acudir a esta obra curiosa que es la última en su género de Beethoven. A medias es una sinfonía previsible (segundo y tercer movimiento), un cuarto es una obertura de concierto (primer movimiento), un cuarto es una cantata sinfónica en fragmentos discontinuos (cuarto movimiento). Descifrarla es una tarea que no todos los directores de orquesta comparten. A veces, se limitan a pasar página.

Dudamel conoce la obra y sabe qué hacer con ella. Se advirtió en que la condujo de memoria, con marcaciones exactas, expresivas y a menudo histriónicas. Al llegar al cuarto movimiento, en el fugato de las cuerdas, se pudo advertir lo que es capaz de conseguir. La orquesta provista no era la prevista y el resto pareció más bien una lectura de ensayo prefinal. Las maderas funcionaros, los metales no pasaron de modestos, las cuerdas se oyeron débiles, el timbalero debió asumir el fastidioso rol del solista, no hubo un solo tutti que resultara tal y así la dinámica de los volúmenes se adelgazó hasta la pobreza. Los solistas vocales actuaron con empeño y los coros aguardaron el final para animarse. Su fraseo no brilló por la concentración ni por la articulación.

El público aprobó, quizá sin un audible entusiasmo, la larga ceremonia de los agradecimientos. En cualquier caso, si la función no contó con una logística de ensayos adecuada, Dudamel sigue siendo uno de los grandes del podio actual y Beethoven, el enigmático Beethoven tardío, sigue en pie, interrogándose e interrogándonos.