MADRID / Coro y Orquesta de RTVE: ‘El Apocalipsis’ según Bretón

Madrid. Teatro Monumental. 28-X-2026. Belén Vaquero, soprano; Silvia Tro, mezzo; José Simerilla, tenor; Ferrán Albrich, bajo. Coro y Orquesta Sinfónica de RTVE. Director: Marc Korovitch. Bretón: El Apocalipsis.
Para la inmensa mayoría del público español, al que se mantiene lejos de su propio patrimonio sonoro, Tomás Bretón es el autor de La verbena de la Paloma, joya de la zarzuela y ahí parece pararse todo. Pero realizó otras zarzuelas, también óperas notables, y hasta tres sinfonías de las cuales cuando menos las dos últimas merecerían ser de repertorio en su país. Su oratorio El Apocalipsis fue compuesto en Roma en 1882 y no se estrenó hasta 1890. Después, silencio. Pero, como acaba de demostrar su montaje en la cuidada partitura preparada por el ICCMU, es mucho más que una rareza.
Bretón había superado ya el lenguaje de su maestro Arrieta, conocía bien los oratorios de Mendelssohn y Berlioz, además de los barrocos y de la ópera italiana y francesa. Pero no escribe una ópera, sino un gran oratorio sobre el texto de San Juan. Lo realizó en traducción española que, a falta de alguien que se lo hiciera, el mismo arregló en verso. Ciertamente era un gran compositor, pero no tenía nada de poeta y desde el punto de vista literario la obra es manifiestamente mejorable. Sin embargo, como obra musical es notable: es música europea de su momento sin ningún complejo. Muy buen tratamiento vocal y una orquestación minuciosa que en algunos momentos es de gran calidad, como el amplio fragmento instrumental que precede al coro final.
La obra es grandiosa y en ocasiones roza lo grandilocuente, pero se repone inmediatamente. Dos amplias partes la conforman. Una introducción, un coro angélico, un aria de bajo y un número amplio con solistas y coro arman la primera parte, mientras que la segunda se compone de tres números: el primero sobre la apertura de los seis primeros sellos con diversas arias y progresiva integración del coro, el segundo sobre el séptimo sello y otro sobre las siete trompetas, donde se encuentra el pasaje orquestal referido y un amplio coro final.
La interpretación contó con cuatro buenos solistas vocales, especialmente la parte femenina, con la soprano Belén Vaquero, muy acertada, y una mezzo como Silvia Tro que desarrolló con autoridad el aria del segundo sello. También el tenor José Simerilla y el bajo Ferrán Albrich desarrollaron con acierto sus papeles. Estupenda la actuación del Coro de la RTVE, así como la de la orquesta, que estuvo brillante. La dirección la asumía Marc Korovitch, reputado internacionalmente como director de coro, y a quien hay que agradecer que dedicara su esfuerzo a montar con calidad una obra española que, aunque lo merecía, dormía en los archivos. A ver si cunde el ejemplo entre sus colegas de por aquí. Sirvió con técnica y musicalidad a la obra y se apuntó un éxito que merecía desde todos los puntos de vista.
Finalmente, hemos recuperado una obra que merece tocarse y escucharse. No es que se tenga que tocar todos los días, pero de vez en cuando merece un recuerdo como homenaje a tanta música española de calidad que sigue cogiendo polvo en los archivos. Al comenzar el concierto, el Maestro pidió un minuto de silencio por las víctimas del accidente de Urda, que se hizo con emoción.
Tomás Marco


