MADRID / ‘Brundibar’: el horror, la Shoá, los niños

MADRID / ‘Brundibar’: el horror, la Shoá, los niños

Madrid. Fundación Juan March. 24-II-2021. Hans Krasa, Brundibár. Pequeños cantores de la JORCAM. Directora del coro: Ana González. Noé Pérez Vos, piano. Director de escena: Tomás Muñoz. Atrezzo y ayudante de dirección: Cristina Martín Quintero. Coreografía: Rafael Rivero. Diseño de proyecciones: Patricia Pérez de la Manga. Diseño sonoro: Ángel Colomé.

Hemos reseñado en SCHERZO Brundibár, ópera para niños (solistas, coro, conjunto), obra de dos amigos, Adolf Hoffmeister, libretista, y el compositor checo Hans Krása. Dimos información amplia al reseñar un CD con un registro de Brundibár (SCHERZO, nº 256, septiembre 2010). Y hemos reseñado dos diferentes puestas en escena de Brundibár en el Teatro Real de Madrid. La segunda de ellas ya tenía como directora del coro infantil a Ana González.

Sabemos, desde luego, que no es una ópera que se parezca a otras, y en especial sus circunstancias de estreno. Aunque concebida antes, es un episodio más de los horrores de la Shoá. El estreno fue en el Orfanato judío de Praga (1941, no había sido posible en 1939), y después en el campo de Terezín, o Theresienstadt, en 1944, al parecer en múltiples ocasiones. Aquellos niños y aquellos músicos fueron asesinados inmediatamente después de las representaciones de Terezín, lugar que la hipocresía oficial del ocupante presentaba a la Cruz Roja como un campo modélico. Lograron engañar a la Cruz Roja y en parte a la opinión internacional más deseosa de creer en aquel poder que estaba ya sentenciado ese año, al menos desde la batalla de Cursk en 1943. Pero se trataba de continuar el asesinato masivo de gente, incluidos niños, mientras se perdía la guerra. No hay indignación suficiente, ya lo sabemos, aunque también sepamos que no está de más repetirlo. Nunca.

Esta bella puesta en escena de Tomás  Muñoz vuelve a emocionar porque levanta la obra en sí y porque la rodea parte de lo que queda del hipócrita documental que los nazis se animaron a hacer después del sapo que se tragaron los chicos de la Cruz Roja. Esto fue en septiembre, es decir, después del atentado contra Hitler y con la declaración de guerra total. Pero el documental no se terminó hasta un mes antes de la rendición incondicional, y en parte ha sobrevivido. En esta función que hemos visto, después de cantar los niños del coro de la JORCAM, aparece una secuencia en la que cantan los otros niños, los de de Terezín, que unos días después fueron asesinados en el este, y algunos antes. Díganme si esto no les pone los pelos de punta. Y la crítica tiene que limitarse a admirar el esfuerzo y la profesionalidad de los artistas que hacen este Brundibár, y en especial el coro infantil de la JORCAM, dirigido por Ana González. Porque el criterio se suspende, y la función es lo bastante digna como para enfrentarnos, casi ochenta años después, a aquel horror. No es el documental el único añadido; Tomás Muñoz incluye un fragmento de la última Sonata de Viktor Ullmann, otro de los compositores que pasaron por Terezín camino de la muerte; la Marcha de Terezín, de Karel Svenk; y, en fin, la canción de cuna Wiegala, de Ilse Weber. Todos asesinados en 1944. Todos.

La obra está levantada con la ingenuidad que reclama este pequeño cuento de los hermanos Anita y Pepito que, ayudados por la solidaridad de otros niños más un pájaro, un gato y un perro, consiguen expulsar al despótico antihéroe titular. Se trata de una reducción para acompañamiento de piano solo (excelente Noé Pérez Vos en su gran esfuerzo), pero el acompañamiento en el campo de concentración ya era limitado y sin duda cambiante.

Este concierto inaugura el ciclo Terezín: componer bajo el terror, que la Fundación Juan March ofrece en su sede de Madrid en tres conciertos, tal como anunciaba nuestra Redacción. Una importante iniciativa. ¿Por qué? Es evidente por qué.

 


El audio del concierto está disponible en el Canal March de la Fundación March durante 30 días