MADRID / Andreas Schager, el héroe desgastado

Madrid. Teatro de la Zarzuela. 26-X-2026. XXXIII Ciclo de Lied. Andreas Schager, tenor. Guillermo García Calvo, piano. Schubert: La bella molinera.
La voz de Andreas Schager se ha deteriorado, aunque le restan momentos de brillo heroico según la propina ofrecida: la canción de la primavera de La valquiria. Pero una cosa es matar dragones y otra muy distinta arrobarse con una molinera. Los medios de Schager nunca fueron apropiados para el canto de cámara y en su estado actual, mucho menos. No controla el volumen, que da saltos entre lo broncíneo y el silencio. Su dicción es muy opinable. Se dan fallos de afinación y entonación. El balance es lamentable pensando en los deslumbrantes Sigfrido, Tristán y Parsifal de otrora. Al piano, Guillermo García Calvo hizo lo que pudo para modular tonalidades y poco más.
Experiencias como la anterior exceden de lo estético y atañen a la experiencia personal del artista, que ya no compete a la tarea del crítico. Desde luego, lo que alguien debe hacer o abstenerse de hacer en su profesión ocupa decisiones personales de completa intimidad. Hay artistas longevos, los hay precoces que se frustran al madurar y los hay que prefieren exhibir sinceramente las estrecheces que provoca la edad.
Schager está mediando la cincuentena y su estado vocal lo obliga a presentarse con los lamentables resultados referidos. Quienes aplaudimos memorables prestaciones suya como tenor heroico wagneriano quedamos impedidos de hacerlo en su recital. Esto no mella su ejecutoria. A un artista no se lo valora por sus malos momentos, sino por sus altos aciertos. Schager no es la excepción. Resulta deseable que se trate de una mala racha y que recuperemos en futuras fechas la validez de su labor.
Blas Matamoro
(foto: Rafa Martín)


