MADRID / Al Ayre Español y las fascinantes sonatas de iglesia

Madrid. Basílica Pontificia de San Miguel. 5-III-2022. Festival de Arte Sacro de la CAM. Al Ayre Español. Director y órgano portátil: Eduardo López Banzo. Obras de Corelli, Caldara, Albinoni y Bach.
Hay música maravillosa que no se hace nunca porque tiene difícil encaje temático en un festival o en la programación de una temporada de conciertos. Esta por ejemplo, las sonate da chiesa (o sea, sonatas de iglesia) del que fue uno de los músicos más influyentes de finales del siglo XVII y de las primeras décadas del XVIII: Arcangelo Corelli. Aunque el Festival Internacional de Música Sacra de la Comunidad de Madrid tenga cada día menos significado sacro, si en algún sitio encajan estas sonatas de Corelli (y de los que compusieron imitándolo, como Antonio Caldara o como Tomaso Albinoni) es precisamente aquí.
De los cinco juegos de sonatas (doce en cada uno de ellos) de Corelli, los que figuran en su catálogo como opp. 1 y 2 son da chiesa, en contraposición con los opp. 2 y 4, que son da camera. Elaboradas todas en Roma entre 1681 y 1700, cuentan con el mismo orgánico: dos violines y bajo continuo. Tanta admiración despertaron, que fueron muchos los que siguieron su ejemplo. En este concierto, Eduardo López Banzo, al frente de Al Ayre Español, lo ha ilustrado con dos de las Suonate à tre op. 1 de Caldara (las nº 5 y 9) y con otras dos de las Suonate à tre op. 1 de Albinoni (las nº 3 y 8), publicadas ambas colecciones en Venecia casi al mismo tiempo (1693 y 1694, respectivamente). Como guinda del pastel, el director aragonés ha incluido en el programa la Fuga sobre un tema de Albinoni BWV 951a, para órgano, basada, como su propio nombre indica, en esa Sonata op. 1 nº 8 del músico diletante veneciano.
Al Ayre Español, que durante no pocos años llegó a ser una de las orquestas barrocas ‘grandes’ más importantes de Europa, hace tiempo ya que solo trabajo en formato pequeño. En parte, por lo difícil que es mantener una agrupación de esas características en un ámbito tan cicateramente económico como el que existe en España, pero en parte también por convicción propia, que López Banzo considera que trabajar con este orgánico (dos violines, violonchelo, contrabajo y clave u órgano positivo) es lo ideal para acometer una determinada música que siempre le ha fascinado pero que no siempre pudo hacer en el pasado, quizá porque entonces estaba muy extendida la idea (¡qué estupidez!) de que los músicos españoles no podían hacer otra música barroca que no fuera la autóctona.
Otra de las ventajas de este formato adoptado por López Banzo es que sus colaboradores son siempre los mismos: los violinistas Alexis Aguado y Kepa Artetxe, el violonchelista Guillermo Turina, el contrabajista Xisco Aguiló y él mismo. Resulta obvio destacar que, después de tanto tiempo, su dinámica de trabajo es muy similar a la de un cuarteto tradicional. Se conocen, pues, a la perfección y eso redunda no solo en la calidad interpretativa, sino también en la consolidación de un estilo propio, que no es, ni mucho menos, un logro fácil en un hábitat como el de la música antigua, marcado siempre por el freelancismo.
Si la música de Corelli es de una perfección absoluta, otro tanto cabe decirse de la de Caldara y de la de Albinoni, venecianos que tuvieron que pagar la factura de ser coetáneos en la ciudad de los canales de Antonio Vivaldi, quien, en entonces, al igual que ahora, concitaba toda la atención de los que querían escuchar música allí. Pero que quedaran opacados por el prete rosso no resta un ápice de mérito a la descomunal labor que hicieron, no solo en este apartado de la música de cámara, sino en la orquestal e, incluso, en la operística.
El concierto de Al Ayre Español en la Basílica Pontificia de San Miguel fue una auténtica gozada, desde la primera hasta la última nota, y evidenció una vez más el altísimo nivel que este quinteto ‘estable’ ha conseguido alcanzar en estos últimos años. Tras sus magníficas recientes grabaciones dedicadas a la música de cámara de Haendel, sería una muy buena noticia que López Banzo se animara a llevar al disco estas sonate da chiesa de Corelli, Caldara y Albinoni.
Eduardo Torrico


