MADRID / Poderosas aventuras

MADRID / Poderosas aventuras

Madrid. Auditorio Nacional. Rueda, Sinfonía n.5, Naufragios. Dutilleux, Métaboles. Bartók, El mandarín maravilloso. Orquesta Nacional de España. Director: David Afkham.

Potente concierto de la ONE con su titular, David Afkham, al frente en un programa arrollador, distinto, nada convencional pero lleno de excelente música. Se iniciaba con el estreno (encargo de la ONE) de la Sinfonía n.5, Naufragios, de Jesús Rueda. Escrita en los cuatro movimientos tradicionales, la obra se basa de manera general en la crónica de Alvar Núñez Cabeza de Vaca, pero es una obra muy musical, de deslumbrante escritura que desgrana en el primer movimiento capas continuas de ambientes tímbricos y armónicos, es muy estructural en el segundo, presenta un acercamiento a lo abisal en el tercero y un estallido de color y ritmo en el último. Rueda rompe las barreras posmodernas y llega a una metatonalidad y un metaimpresionismo en el que su personalidad brilla y su oficio se luce con un poliestilismo capaz de aunar en una estética propia caminos heterogéneos. Es una obra sólida, hecha para gustar y que gusta, que tuvo una traducción estupenda y una acogida triunfal demostrando que nuestro público también reacciona ante la calidad de lo moderno.

Presionado cronológicamente entre la vanguardia de Messiaen y la de Boulez, Henri Dutilleux (1916-2013) fue el único músico francés de su generación que resistió todo canto de sirenas y desarrolló un lenguaje propio, personal y alejado de modas, que lo convierte en un compositor tan admirable como secreto. La delicada alquimia de Métaboles sonó excelentemente, aunque iba en un contexto programático desfavorable a este tipo de música.

Finalmente, esa explosión de creatividad que es la suite de El mandarín maravilloso de Bartók, obra extraordinaria en su juego métrico, formal y tímbrico que, en mi opinión, es uno de los mejores ejemplos del acercamiento (que Breton juzgaba imposible) de la música al pensamiento surrealista. En esta obra y las anteriores, la ONE derrochó calidad pues es un programa que hace no mucho hubiera sido imposible en su régimen habitual de ensayos y que sin embargo sonó de manera óptima, soberanamente dirigida por un David Afkham cada vez más maduro y seguro que además nos planteó un programa moderno, variado y bien tocado, fuera de toda rutina, que hay que agradecer y es de lo mejor de la temporada.