Luis Fernando Pérez: “Dimitri Bashkirov ha sido un milagro en mi vida”

Luis Fernando Pérez: “Dimitri Bashkirov ha sido un milagro en mi vida”

Madrileño de 1977, Luis Fernando Pérez es una rara avis en el universo pianístico. “Subterfuge”, dice él. Español e internacional. Su carrera atípica surca muy diversos repertorios y públicos, aunque siempre con una dedicación constante y fervorosa a la música española. Sus grabaciones de los tres grandes monumentos del piano español —Iberia, Goyescas y Fantasia Baetica— son referencias, como también lo será la más reciente, un monográfico Rachmaninov que comprende los Seis momentos musicales y una selección de preludios. “Un disco en el que late el magisterio y la tradición que me regaló mi inolvidable maestro Dmitri Bashkirov”, apunta. Ahora, en esta entrevista, en la que asoma su personalidad entrañable y cariñosa, habla de su pianismo, su carrera, ídolos, sueños e ilusiones. También de sus maestros, Alicia de Larrocha, Bashkirov y Galina Eguiazarova, por los que siente auténtica devoción. “Con Bashkirov y Galina me hice músico y pianista; con Larrocha —nuestra diosa—, músico y pianista español”.

(…) De su pianismo se ha resaltado su refinamiento, claridad, versatilidad y sofisticación técnica. ¿Qué cualidades quedan por destacar?

Esta pregunta la deben responder todos aquellos que me conocen o que me han escuchado. Yo no puedo ser objetivo, aunque sí, quizá, reconocer un gusto por el color y lo metafísico.

Su carrera se apuntala en tres pilares: el concertístico, la enseñanza y las grabaciones. ¿Se complementan estas actividades? Ya sabe que hay grandes pianistas que jamás enseñan; también grandes maestros que jamás tocan en público…

¡Claro que se complementan! Y las unas hacen aprender a las otras. Se ayudan entre sí. Se entremezclan. Todo es música y todo es experiencia.

Acaba de sacar un disco excepcional: un monográfico Rachmaninov con los Momentos musicales y una selección de preludios. En cierta forma, con este disco sigue la estela de pianistas como Rafael Orozco, Ramón Coll o la propia Alicia de Larrocha, los tres maravillosos servidores de su música. ¿Por qué se decidió a grabarlo en esta nueva vuelta de tuerca de su discografía? ¿En qué medida habita Bashkirov en su percepción de Rachmaninov?

Rachmaninov ha sido siempre un gran amor en mi vida desde que mi padre me lo presentó. Su calor, su nostalgia, su paisaje helado de corazón caliente y sus melodías rusas me enamoraron desde el primer día. Fue con Galina Eguiazarova y Dimitri Bashkirov con quienes lo trabajé. No puedo describir aquí lo que yo escuché en esas clases con sus ejemplos tanto al piano como verbales… Ellos son portadores de su perfume, grandes conocedores. Su profesor fue profesor de Rachmaninov. Bashkirov a veces hasta te decía que hicieras cosas contrarias a lo escrito, raro en él, e inmediatamente entendías el tesoro que te estaba regalando. Secretos de la tradición, de la casi familia. Galina y yo nos enamoramos el primer día porque yo en mi primera clase toqué Scriabin, adorado también por mí y por ella, ¡claro! ¡Y ella no daba crédito! Llamó a toda Rusia para decirles que tenía un alumno scriabinist. ¡Qué orgullo! ¡Qué mágico! Regalos incalculables. El propio Bashkirov escuchó el máster del disco antes de fallecer y de que saliera, y estaba exultante. Yo sentía pánico de que no le gustara. (…)

Justo Romero

 

(Extracto de la entrevista publicada en el nº 379 de SCHERZO,  de diciembre de 2021)