Luces, sombras y desafíos de la inteligencia artificial en el campo de la interpretación musical

ROBERTO ALONSO Y MAREK POLIKS (EDITORES):
Choreomata. Performance and Performativity after AI. Prólogo de Tiziana Terranova. CRC PRESS (Boca Ratón, 2024). Un volumen en inglés de 538 págs.
Ya sea formando parte del ensemble Vertixe Sonora, ya en sus recitales como solista o en el marco de sus investigaciones en la Hong Kong Baptist University, el violinista Roberto Alonso (Vigo, 1983) es uno de los músicos españoles que con mayor profundidad y más interesantes logros se está adentrando en uno de los ámbitos llamados a reinventar la música en las próximas décadas: la inteligencia artificial.
De hecho, en los últimos lanzamientos discográficos publicados por Roberto Alonso en sellos como Creotz Music o NEOS pudimos escuchar algunos de sus más recientes trabajos en el campo de la inteligencia artificial, con creaciones musicales elaboradas a partir de recursos digitales como el interfaz abierto Archon o la plataforma de aprendizaje mecánico-musical Demiurge Synthesis Engine: arquitectura de red neuronal tripartita desarrollada por Roberto Alonso y el compositor, ingeniero y teórico estadounidense Marek Poliks (Nueva York, 1989), en colaboración con programadores, investigadores y compositores asociados a la Hong Kong Baptist University.
Para que podamos completar nuestro conocimiento sobre los últimos trabajos de Roberto Alonso y Marek Poliks en el campo de la inteligencia artificial aplicada a la música, ambos han publicado en la editorial CRC Press un volumen en el que, como editores y autores de dos de sus textos, compendian algunas de las reflexiones teóricas más interesantes sobre este nuevo campo de la música en el siglo XXI, haciéndolo desde esa experiencia a la que ya nos hemos referido y que comparten, en su dimensión práctica, los compositores, los músicos y los investigadores compendiados en este libro, abarcando un amplio abanico de propuestas técnicas, estilos musicales y ámbitos geográficos, pues en Choreomata. Performance and Performativity after AI nos encontraremos textos de autores que trabajan desde en España a Australia, pasando por los Estados Unidos, Canadá, Alemania, Bélgica, Italia o Irlanda.
Otro aspecto a destacar de Choreomata es que no sólo pone el foco sobre los procesos tecnológicos o sobre la fascinación inherente a las nuevas formas de inteligencia artificial, sino que una parte muy importante del libro cuestiona, de forma crítica, la relación que estas tecnologías mantienen con lo social, lo filosófico y lo político. De esa mirada profunda a la complejidad de estos nuevos recursos es un buen ejemplo el trabajo de Tiziana Terranova, profesora de la Università degli Studi di Napoli “L’Orientale” y autora de un prólogo que pone a la inteligencia artificial en perspectiva histórica con otros avances que, en su momento, prometieron análogos hallazgos que se entendieron como «sobrehumanos», así como con las diversas tendencias y reivindicaciones sociales de nuestro tiempo que, como el feminismo, la descolonización o el ecologismo, igualmente hacen uso de la inteligencia artificial más allá de su evidente utilización por parte de los poderes fácticos para la alienación y el control de los mercados.
Para desarrollar estos temas, así como la parte más puramente artístico-musical, Choreomata se estructura en dos grandes partes que analizan diversas posibilidades de interacción entre los intérpretes y las posibilidades que hoy en día las computadoras y la inteligencia artificial les ofrecen, en los que son sus primeros y —como señalan los autores— más vulnerables estadios, por lo que resulta interesante su mirada abierta y optimista al medio, más allá de las habituales prédicas apocalíptico-catastrofistas sobre cualquier avance de este tipo.
La primera parte del libro se titula Performing Artificiality, Performing Intelligence, siendo su primer apartado Subjectivity, en el que se describe la crisis del concepto tradicional del sujeto (moderno o posmoderno) y la urgencia de su reformulación en una nueva intersubjetividad. Cuestiones como la categorización de las nuevas formas de conciencia y la inminencia de una conciencia digital se asoman a este apartado, conformado por cuatro textos a cargo de los editores Roberto Alonso y Marek Poliks, Anna Munster y Ned Rossiter, Luciana Parisi y Barbara Bolt.
El segundo apartado de esta primera sección, Creativity, está formado por dos textos, escritos por el artista y teórico Keith Tilford y por el filósofo Reza Negarestani, que estudian la jerga asociada a la inteligencia artificial a partir de términos como creatividad, emergencia, opacidad e imaginación, analizando tanto las relaciones entre arte, capital y tecnología como las posibilidades de la imaginación en el campo de la inteligencia artificial.
Representation es el último apartado de este primer bloque del libro, y está conformado por textos de Jonathan Impett, Jon McCormack y AA Cavia en los que nos adentramos en cómo la inteligencia artificial representa la memoria y los significados, con sus procesos de almacenamiento, manejo, consumo y análisis de la información, teniendo en cuenta no sólo sus posibilidades actuales, sino sus límites y cómo estos dependen de las improntas y de los imaginarios sociales desde los que se maneja la propia inteligencia artificial; por tanto, de la tensión entre el dominio de la misma y la emergencia de ésta como ente propio: punto crítico cuya posible inminencia sobrevuela muchos de los escritos de Choreomata. Performance and Performativity after AI.
Si la primera parte del libro nos proveía de un marco teórico, en el que los análisis crítico, sociológico y filosófico se sumaban y arrojaban luz sobre lo más puramente tecnológico, en términos de investigación y desarrollo, la segunda parte del libro, Choreomatic Bestiary, se centra en la práctica y en la interpretación que hoy en día utilizan los recursos de la inteligencia artificial, contextualizando dichos procesos de creación —como señalan Roberto Alonso y Marek Poliks— en los debates y marcos teóricos previos. En este segundo bloque nos encontramos con las aportaciones de investigadores y compositores que han ganado una presencia internacional creciente; en muchas ocasiones, con trabajos en la órbita del Nuevo conceptualismo y la aplicación masiva de las tecnologías audiovisuales a la composición (con muy diversa fortuna), como el alemán Alexander Schubert o la irlandesa Jennifer Walshe.
El primer apartado de este segundo bloque es Encounter, y en él podemos leer textos de Sofian Audry, Davor Vincze y Catie Cuan que nos llevan a un futuro ya presente, abordando las dinámicas maestro-esclavo en la programación de robots y avatares, y cómo estos pueden mostrar criterios propios e independencia con respecto a las reglas técnicas y a las expectativas artísticas: uno de los campos de más impredecible florecimiento en la música del futuro. Es éste un aspecto que se desarrolla en el segundo apartado, Proliferation, en el que los ensayos de Sasha Stiles, Refik Anadol, Pelin Kivrak, Tomáš Musil, Klára Vosecká y Rudolf Rosa abordan las relaciones del teatro, la poesía, las artes visuales y la lingüística bajo la posibilidad de que la inteligencia artificial cree herramientas para que dichos contenidos se enriquezcan a sí mismos, desarrollando nuevas estructuras y materiales.
En la tercera parte de este bloque, Annihilation, encontramos textos del compositor Alexander Schubert y del teórico Mattin. El primero se adentra en la disolución de la identidad, utilizando la inteligencia artificial para la exploración artística, en cuanto a herramienta, analogía para la percepción humana y símbolo para los modelos cognitivos. Por su parte, Mattin se adentra igualmente en la subjetividad, así como en el ruido, en lo que denomina la era del «Machine Learning», con los riesgos que las nuevas tecnologías tienen de dominio y asimilación del individuo en una nueva subjetividad a la que opone una mayor y más rica profundización en la complejidad y la apertura de dicha subjetividad individual.
Se cierra el libro con el apartado titulado After-Body, en el que se recogen cuatro textos, a cargo de Roberto Alonso, Peter AC Nelson y dos de Jennifer Walshe. Todos ellos parten de las experiencias artísticas y musicales de estos autores, que aquí adquieren una categoría teórica, ya sea en lo referido a la dimensión compositiva, ya en la interpretativa, con una mirada al cuerpo como punto de encuentro con la inteligencia artificial, redefiniendo sus conceptos tradicionales y su expansión a través de las nuevas tecnologías audiovisuales, así como al uso de los algoritmos en el perfeccionamiento y desarrollo de innovadores horizontes para la interpretación musical. Por lo que a los textos de Walshe se refiere, el primero de ellos recoge su ponencia en los Darmstädter Ferienkurse del 2018. Son escritos en los que la irlandesa se adentra en la relación de la voz con las nuevas tecnologías, convocando (como es habitual en estos escritos) una amplia galería de pensadores, teóricos y referentes internacionales, así como recursos tecnológicos accesibles para la mayor parte de los ciudadanos en sus teléfonos móviles.
Por lo que a la edición se refiere, Choreomata. Performance and Performativity after AI es un libro de exquisita factura, en tapa dura, buena tipografía, calidad de papel y numerosas ilustraciones a color. Para ayudarnos a navegar por sus textos (en absoluto sencillos y en la vanguardia del pensamiento musical, por lo que exigen una lectura pausada y atenta), se integran en el libro un completo índice temático y prolijas bibliografías en cada capítulo, completando una propuesta de enorme calado, erudición y pertinencia, por la amplia experiencia teórica y práctica de los autores aquí reunidos.
En el decimotercer capítulo de Choreomata, la poetisa estadounidense de origen calmuco Sasha Stiles cita la exigencia que T. S. Eliot formulaba a los escritores para que estos escribiesen con toda la literatura del pasado asimilada en sus huesos. No es mala recomendación, si la llevamos al ámbito de la música, para enraizar en la tradición y en su potencia artística algunas formas de creación musical actuales en las que parece evidente que el medio y la tecnología acaban teniendo más peso que el contenido o la forma, algo especialmente evidente en corrientes como el Nuevo conceptualismo. La lectura de los ensayos recogidos en Choreomata. Performance and Performativity after AI nos hará reflexionar a todos al respecto, ya sean compositores, intérpretes u oyentes.
Paco Yáñez


