Louise Farrenc, compositora del siglo XIX

Louise Farrenc, compositora del siglo XIX

FARRENC: Sinfonías 1 & 3. Insula Orchestra. Directora: Laurence Equilbey. ERATO 01902966698521 (1 CD)

Esa entrada del clarinete, apoyado en la cuerda y subrayado por los trompas ya tiene un valor orquestal indiscutible, tanto por el timbre como por el suspense sonoro con que presenta la introducción de la Primera sinfonía de Louise Farrenc (obra de 1840; Farrenc vivió entre 1804 y 1875). Estamos ante un ejemplo temprano de inspiración beethoveniana. Pues es sabido que las sinfonías de Beethoven (las ocho, para ser exactos; la Novena tiene otro tipo de trascendencias y continuadores) marcan un modelo que se seguirá hasta fin de siglo, aunque ya Schubert lo trascienda con su ultima sinfonía, que no se estrenó cuando hubiera sido necesario; y no digamos Bruckner. Pero hasta Brahms y Chaikovski el modelo permanece. Louise Farrenc es un ejemplo desconocido del sinfonismo ortodoxo que, además del modelo, lo mismo suena a Beethoven que preludia a Brahms en lo puramente sonoro y hasta en el color.

Música poderosa, rica en sugerencias extra musicales y sometida a la ortodoxia de la forma sonata, sin exagerar en esta por lo demás arbitraria obligatoriedad formal. Hasta aquí, la compositora, Madame le compositeur. Pero algo hay que añadir. Orlando Figes nos cuenta en Los europeos que en todo el siglo XIX la mujer lo tiene muy difícil en el mundo de la composición y, desde luego, la dirección orquestal. No hablemos del siglo siguiente, que tarda mucho en abrirse en este sentido. En el XIX, la mujer avanza como instrumentista cuando logra superar la condición de florero artístico en que se la mantiene en casa. No es nada extraño que una compositora nacida tan temprano como 1804 haya sido sumida en el olvido (no se sumió, la sumieron) tan solo por ser mujer. Era el nivel de conciencia y aceptación de la época. Podías ser una diva del canto, como Pauline Viardot, pero no una compositora, como sí lo fue Pauline, aunque ésta no llegó al dominio que demuestra Louise Farrenc con sus sinfonías. Hubo notables mujeres novelistas, mas también es cierto que a menudo adoptaron nombres e incluso indumentarias masculinas (George Sand, Georges Elliot).  Lo mismo sucedió con las mujeres pintoras. Este breve artículo pretende llamar la atención sobre eso, sin que sea en detrimento del vigor sinfónico que presentan estas dos espléndidas obras.

Dirige la directora francesa Laurence Equilbey, cuya carrera en treinta años ha transitado por repertorios antiguos para llegar al siglo XX (de Mozart y Gluck hasta Poulenc y Pascal Dusapin, por ejemplo). Ha sido un acierto detenerse en obras tan bellas como las de Louise Farrenc. Además, Equilbey nos promete lo siguiente: “Esta grabación constituye un primer paso hacia una integral de las obras sinfónicas de Louise Farrenc. A lo largo de este proyecto queremos destacar también las obras de contemporáneas  suyas como Emile Mayer, Fanny Hensel-Mendelssohn e incluso Clara Schumann”.