Liquen Records, música(s) para resistir una DANA

JOSEP LLUÍS GALIANA & AMADEU MARIN:
Textures. Josep Lluís Galiana, saxofones. Amadeu Marin, guitarras. LIQUEN RECORDS (1 CD)
Aunque los medios de comunicación generalistas, tan dados en España al barro político y al lodo sensacionalista, apenas se hayan hecho eco de los estragos que la última DANA ha causado en el ámbito artístico valenciano, lo cierto es que las pasadas inundaciones han afectado a un buen número de industrias culturales situadas al sur de Valencia, entre las que se encuentra el sello especializado en música actual e improvisación libre Liquen Records, cuyos archivos de Pedralba se han visto seriamente afectados por las riadas, generando, además de unos importantes perjuicios económicos, una irreparable pérdida de memoria, cuestión de más difícil reparación y que a tantos ciudadanos está afectando en el Levante español en las últimas semanas.
Precisamente, con Liquen Records nos quedamos hoy, pues la discográfica valenciana nos ha hecho llegar uno de sus últimos lanzamientos, Textures, un compacto que nos servirá para reivindicar su incansable labor y la de tantos sellos independientes como intentan capear estos tiempos tan difíciles para la industria fonográfica en soporte físico.
Una vez más, la improvisación libre es la protagonista de un lanzamiento de Liquen Records, uniéndose en Textures el fundador y productor del sello valenciano, Josep Lluís Galiana, y Amadeu Marin, instrumentista muy vinculado a los mundos del jazz y de la vanguardia mediterránea más experimental, como nos muestran sus colaboraciones con Llorenç Barber o Carles Santos.
Dividida en nueve secciones y con una duración total de 48 minutos, la improvisación libre que escuchamos en Textures fue grabada el 12 de marzo de 2024 en los Rockaway Studios de Castellón de la Plana, con Raúl Artana como ingeniero de sonido en un trabajo primoroso por la definición de cada instrumento, y fácil no se lo pusieron en su improvisación Josep Lluís Galiana, con sus saxofones soprano y tenor, ni Amadeu Marin, en las guitarras acústica y eléctrica, pues una y otra vez producen una sonoridad de síntesis que nos recordará a la música electrónica, con una profusión de técnicas extendidas que van desde los acoples en las guitarras al slap o al aire sin tono en los saxofones, lo que genera la sensación de que fuesen muchos más los instrumentos a los que escuchásemos.
Así, ya sea con el tapping en la guitarra eléctrica o con los golpeos en las llaves del saxofón, pareciera que un percusionista estuviese presente, a mayores, en este dúo, convocando un elemento rítmico no siempre evidente o métricamente tan explícito en Textures, pues si algo predomina en esta improvisación es el trabajo del timbre y, como evidencia el título del disco, la textura como forma poderosamente plástica, elongando las sonoridades de los instrumentos, sintetizándolas y con-fundiéndolas desde una exploración extendida de sus instrumentos.
Por esa continua evocación de lo electrónico, hay en Textures un eco de compositores históricos de dicho género, como Edgard Varèse, con su búsqueda de una poética de los acústicos que desnaturalice sus sonoridades convencionales; incluso, en un par de instrumentos que con tanta frecuencia oímos juntos en grupos de jazz o de rock, pero a los que, desde luego, no solemos escuchar con este grado de profundización en sus posibilidades tímbricas, así como con tal realce de sus personalidades en este primer-plano-a-dúo que ambos conforman en Textures.
Pero, como apunta el compositor, escritor y artista audiovisual Joan Gómez Alemany en sus notas para este compacto, la textura no es sólo una propiedad cualitativa de las superficies en el ámbito de la plástica, sino también la disposición y el orden de los hilos de una tela, lo que lleva a Gómez-Alemany a ver la improvisación aquí recogida como un gran campo rizomático en el que las líneas musicales que teje cada instrumento se entrecruzan y dialogan entre sí, generando unas energías sinestésicas que los propios títulos de cada una de las nueve partes de Textures evidencian (y aquí no está de más recordar que en el campo de la improvisación libre estos títulos se ponen a posteriori, para no condicionar la propia libertad de dicha improvisación con sugerencias verbales que canalizarían y restringirían, de algún modo, esa libertad que es la premisa fundamental de esta práctica musical).
En todo caso, y aunque como pinceladas verbales dispuestas a posteriori para sugerir evocaciones al oyente, dichos títulos describen de forma muy gráfica, en tan sólo dos palabras, los procesos acústicos que aquí escuchamos, así como su fuerte vinculación con la plástica, pues en no pocas ocasiones la pintura y la música se han valido de un vocabulario compartido para caracterizar sus métodos artísticos, algo que en Textures leemos en títulos como Choppy pointillism, Liquid Impasto, Glazy slide, Coarsely earthy, Tactile filigree, Gritty frottage, Granular multilayer, Sparsely bouncy y Closely knitted.
Otro aspecto crucial en Textures es su manejo de las energías y cómo su densificación o descompresión va cambiando el color del dúo, ya sea en lo armónico, ya en lo más propiamente ruidista, de forma que las mismas técnicas, como un glissando o una saturación de espectros armónicos, según sea su velocidad de ejecución y rangos dinámicos, acaban produciendo sonoridades muy diferentes que contribuyen a cambiar/esfumar esas superficies, las texturas de las que se conforma la improvisación, lo que redunda en un paisaje musical proteico y polimorfo a lo largo de todo el disco.
A pesar de que Textures es una propuesta acústicamente muy poderosa, de sonoridades casi industriales por momentos, estamos ante una improvisación con muchos pasajes de introspectiva quietud, contemplación y búsqueda de la sutilidad en las reverberaciones que se producen entre ambos instrumentos, diluyéndose progresivamente el dúo en una rugosa serenidad a medida que avanzamos por Sparsely bouncy hacia la conclusiva y ya casi silente Closely knitted, tras la más convulsa y crepitante Granular multilayer.
De este modo, es como si Josep Lluís Galiana y Amadeu Marin venciesen la gravedad y lograsen que sus instrumentos levitasen: ascensión que acaba adquiriendo todo un sentido programático, si pensamos que, tras Textures, el siguiente disco publicado por ambos músicos en Liquen Records fue Birds of a Feather, álbum digital fruto de su grabación el mismo día en que se registró Textures, el 12 de marzo de 2024, e igualmente en los Rockaway Studios de Castellón de la Plana.
Así describe el propio Josep Lluís Galiana no sólo este nuevo lanzamiento discográfico de ambos músicos, sino la imagen del dúo de improvisadores cual aves musicales:
«Ante la dificultad de encontrar una definición que fije el concepto y la práctica de la libre improvisación musical, siempre hemos escuchado o hemos echado mano de metáforas, imágenes, alegorías y toda suerte de figuras literarias para describir la improvisación. Yo mismo compuse hace tiempo este haiku:
Improvisar es
volar arriesgadamente
entre los sonidos del bosque
en el que comparo ‘improvisar’ con ‘volar’ y a los ‘improvisadores’ con ‘aves’ veloces y temerarias capaces de surcar los vientos entre los árboles (sonidos) de un bosque».
Por lo que a Textures se refiere, y como ya habíamos anticipado, la toma de sonido es realmente buena, completándose la edición de este compacto en Liquen Records con unas breves pero esclarecedoras notas a cargo de Joan Gómez Alemany.
Volviendo a donde habíamos comenzado esta crítica, a esa Valencia en la que Liquen Records tiene su sede, la Associació d’Editors del País Valenciá ha estimado en treinta y cuatro las editoriales total o parcialmente afectadas por la DANA, alcanzándose el millón de libros destruidos y unas pérdidas, a precio de mercado, que superan los quince millones de euros. Más allá de lo irreparable, es de esperar que las instituciones apoyen a estas industrias culturales, como lo hicieron en su día con la banca, pues en ello no sólo nos jugamos una cuestión pecuniaria, sino nuestra propia memoria y definición como sociedad.
Paco Yáñez


