Legados judeo-magiares

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HUNGARIAN SERENADE: Obras de Veress, Farkas, Weiner & Kokai / Offenburg String Trio / NAXOS

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Medio siglo después de que Bartók y Kodály recorrieran las llanuras húngaras con un primitivo fonógrafo Edison en busca de auténtica música magiar, algunos estudiantes de la Academia Franz Liszt continuaban su pionero trabajo, aunque no siempre de buen grado. Bajo el comunismo de los años 50 y 60, para un compositor resultaba más seguro defender ‘la música del pueblo’, tanto más si el compositor en cuestión era judío y fácilmente estigmatizable, como lo serían todos los incluidos en este fascinante álbum del Offenburg String Trio.

De los cinco nombres seleccionados, sólo Sandor Veress (1907-1992) es conocido internacionalmente, y la razón estriba en que pasó la última mitad de su vida en Suiza. Dos danzas  Szatmar que compuso tardíamente poseen irresistibles ritmos étnicos. Geza Frid (1904-1989) se exilió a los veinte años en Ámsterdam, pero nunca perdió su atracción por el acervo magiar, que transformaría en plausibles modernismos. Ferenc Farkas (1905-2000) sobrevivió al comunismo plegándose aparentemente a los dictados de los comisarios políticos mientras enseñaba a los jóvenes subversivos Ligeti y Kurtág en la Academia Liszt.

Hay dos figuras trágicas en este álbum. Laszlo Weiner (1916-1944) fue descrito por el chelista Janos Starker como el músico húngaro más brillante de su generación. Poco después de casarse con la profesora de canto Vera Rozsa, Weiner fue internado en un campo de concentración y asesinado. Su Trío de cuerda es de una intensidad impresionante. Por su parte, Rezsö Kokai (1906-1962) fue director de música de la Radio de Budapest de 1945 a 1948 hasta que los comunistas empezaron a acosarlo (ya nunca dejarían de hacerlo). En su serenata, fechada en 1956, resuenan los ecos de las esperanzas desvanecidas de un artista de gran talento.

Los excelentes Offenburgers interpretan una apasionante selección de algunas de las músicas más coloridas y dolorosamente trascendentales que se pueden escuchar. Mi única reserva es el título elegido por Naxos: este legado es tan judío como húngaro.