LAS PALMAS DE GRAN CANARIA / ‘Simon Boccanegra’, noche de debuts

Las Palmas de Gran Canaria. Teatro Pérez Galdós. 21-IV-2026. Ariunbaatar Ganbaatar. Miren Urbieta-Vega. Riccardo Fassi. Fabián Lara. Germán Olvera. Jeroboám Tejera. Marina Díaz. Francisco Navarro. Orquesta Filarmónica de Gran Canaria. Coro del Festival de Ópera. Dirección de escena: Renato Bonajuto. Dirección musical: Francesco Ivan Ciampa. Verdi: Simon Boccanegra.
Simon Boccanegra, de Giuseppe Verdi, es el tercer título programado en la Temporada de Ópera de Las Palmas de Gran Canaria Alfredo Kraus 2026. Esta obra correspondiente al último periodo del compositor, contiene una trama compleja, pero a la vez, una música de una belleza y calidad excepcional, con atractivos personajes dramáticos y apasionados, motivos por los que ACO vuelve a apostar por ella, por sexta vez en sus temporadas, dando a conocer de nuevo esta joya verdiana, y no una de las más populares, a un público joven o recién llegado al apasionante mundo de la ópera.
Contar con Ariunbaatar Ganbaatar, ha sido todo un acierto. El barítono mongol, lleva el rol de Simon a su terreno, analizando de una manera muy personal la compleja sicología del personaje, la transformación de corsario a Dux, la angustia de haber perdido una hija, o la decisión de perdonar a sus enemigos. Vocalmente, actualiza al personaje con colores, matices e inflexiones propias, incluso con algún pasaje desgarrado, siempre en una tesitura que domina perfectamente, proyectándola con voz vibrante potencia o conmovedora sutileza, sin perder estilo. Destacó, en el dúo del acto primero con la soprano, y deslumbró en “Plebe! Patrizi! Popolo!”, así como en el dúo “Era meglio per te” con el bajo en el acto tercero.
La Temporada de Ópera de Las Palmas de Gran Canaria, tiene cada año un atractivo o aliciente añadido para el espectador, y es el de conseguir que grandes figuras del panorama operístico internacional debuten nuevos roles en el escenario canario, como fue el caso, en primer lugar, de la soprano lírica Miren Urbieta-Vega, que estrenaba su Amelia Grimaldi. Tras un inicio un poco tenso en la cavatina “Come in quest’ora” y dúo con el tenor, fue a partir de “Orfanella il tetto umile” en el dúo con el barítono, donde la intérprete empezó a deleitarnos con una voz más expresiva, emotiva y cálida, con volumen bien regulado, buena capacidad de fiato y agudos seguros, en la zona grave estuvo bastante prudente. Muy aguerrida, a la vez que sensible, en la escena del Consejo, cerrándolo con un precioso pianísimo con trinos, y un color de voz muy bello. El trío del acto segundo, le causó algún pequeño problema, pero concluyó su actuación con una calurosa y merecida acogida del público. Una artista que hay que seguir de cerca.

Es indudable que Riccardo Fassi es un cantante de gran nivel, con una interesante y uniforme voz de bajo, pero al Jacopo Fiesco que debutaba en esta producción le faltó ese aspecto vocal más recio y dominante, sobre todo en los graves, donde se esperaba un sonido más imponente y temperamental, que define la personalidad de este siniestro personaje; a pesar de todo, estuvo notable en su interpretación, con la tesitura requerida, y un gran atractivo tímbrico. Posiblemente no será hasta pasado un tiempo, cuando su lectura de Jacopo Fiesco tenga la autoridad y presencia canora ideal.
Tuvo claroscuros el tenor mejicano Fabián Lara como Gabriele Adorno, con una voz potente y de buen calibre, pero carente de brillo en algunos pasajes del acto primero, y un canto no del todo dominado, que daba la impresión de rozar el límite de sus posibilidades. Estuvo más centrado en el acto segundo, que le exigió una gran resistencia vocal, con el aria “O inferno…sento avvampar” y el posterior dúo y terceto, resueltos con más solvencia temple y control. Poco interés en el plano interpretativo. Recordemos que también era su primera vez en este papel de exigente tesitura.
Otro debutante fue el barítono Germán Olvera, que supo poner personalidad y una contundente presencia física a Paolo Albiani. Estuvo intenso y muy enfocado en su convincente actuación, y vocalmente espléndido. De los comprimarios destacó principalmente el buen bajo Jeroboám Tejera como Pietro, y el Capitán Balestrieri de Francisco Navarro que sigue brillando tras su dilatada trayectoria como tenor. Anecdótica la presencia de la soprano Marina Díaz como Ancella.
Fue Francesco Ivan Ciampa y la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, otros de los grandes triunfadores de esta velada verdiana. El maestro estuvo inspirado, con unos tiempos precisos, que dejaban cantar y expresarse a los intérpretes, gran conocedor de las sutilezas de la partitura, creo la atmósfera orquestal perfecta para cada escena. La orquesta sonó brillante, con gran claridad de texturas y refinamiento tímbrico. La cuerda estuvo magistral.

El Coro del Festival de ópera, dirigido por Olga Santana, tuvo altibajos. Los hombres consiguieron una correcta prestación, en cambio la cuerda femenina cantó con una acentuada y oscilante proyección vocal, que empañó en ocasiones la textura homogénea del conjunto y el resultado final de sus intervenciones. Bien escénicamente.
La dirección de escena de Renato Bonajuto estuvo muy acertada, teniendo en cuenta que estamos ante una ópera que se mueve con pocos personajes sobre el escenario, y debe mantener el interés del espectador, sin caer en el tedio. Muy interesante el que nos trasladaran a través de una proyección de la localización de las escenas, y a modo de zoom, a la ubicación exacta donde se desarrollaban.
Excelente el diseño de escenografía de Carlos Santos, en esta producción propia de ACO, que con la iluminación que lleva el drama, necesariamente tenue en muchas escenas, consigue efectos y dimensiones sobresalientes. Sumó positivamente al espectáculo el figurinista Claudio Martín.
Antes de comenzar la función, se pidió un minuto de silencio en memoria del tristemente desaparecido director de orquesta, Víctor Eloy López, muy vinculado a la OFGC.
José Juan Robaina Martín


