La Metropolitan Opera de Nueva York declara 130 millones de dólares de pérdidas

La Metropolitan Opera de Nueva York declara 130 millones de dólares de pérdidas

La pandemia que azota al mundo desde hace un año no solo está dejando en evidencia la precariedad del sector de la cultura (y, muy especialmente, el de la música), sino también la debilidad de los cimientos sobre los que se erigen algunos de los grandes espectáculos. Sirva de ejemplo la Metropolitan Opera de Nueva York, que acaba de hacer público su balance de cuentas de la pasada temporada (que concluyó el 31 de julio de 2020), en el cual declara unas pérdidas de 130 millones de dólares. La cifra es especialmente llamativa si tenemos en cuenta que la ópera neoyorquina paralizó todas sus actividades (de hecho, siguen paralizadas actualmente, salvo ocasiones transmisiones por streaming) en los cuatro últimos meses de la temporada, es decir, abril, mayo, junio y julio.

Son precisamente esos tres meses de inactividad sobre el escenario los que han evitado que las pérdidas sean aún mayores, ya que en la temporada que concluyó el 31 de julio de 2019 las pérdidas fueron ostensiblemente mayores: 154 millones de dólares. Para poder seguir cumpliendo con los pagos establecidos, la Metropolitan Opera ha tenido que pedir una línea de crédito de 57 millones de euros, once más que el año anterior, algo que el director general de esta institución, Peter Gelb, no duda en calificar de “muy preocupante”. Sin embargo, Gelb se muestra aún optimista, ya que ha podido convencer a buena parte de sus mecenas privados de que no retiren sus ayudas, al tiempo que las transmisiones en streaming han contribuido a mantener una parte de los ingresos por taquilla.

La Metropolitan Opera mantiene un conflicto abierto desde que comenzó la crisis sanitaria con sus empleados de plantilla (no solo los músicos que forman parte de la orquesta), a los que ha propuesto una drástica rebaja salarial: el 30 por ciento de lo que venían cobrando. A mediados del pasado mes de diciembre, la Met suspendió de empleo a todos sus tramoyistas por no aceptar la propuesta de rebaja. Gelb, al ordenar la suspensión de empleo de los tramoyistas, ya anuncio que se trataba de “reducciones absolutamente necesarias por la significativa pérdida de ingresos durante la crisis sanitaria”. Desde el cierre del recinto por la crisis de la Covid-19, todos los trabajadores llevan sin cobrar sus sueldos. El teatro les ha ofrecido empezar a pagarles los atrasos si aceptar la rebaja en sus nóminas que les ha propuesto.