La madurez del jovencísimo pianista Adrián Royo

ADRIÁN ROYO TRÍO:
Pangea. ERRABAL JAZZ (1 CD)
Algo está pasando en Miranda de Ebro, y mucho de ello se debe sin duda al amor de quienes gestionan su festival Mirajazz, gente altruista que da apoyo y soporte a esta música en aquellas altas tierras. La última perla de la cantera mirandesa es el jovencísimo pianista Adrián Royo, formado en el Conservatorio Superior Liceu de Barcelona, que en este su estreno discográfico sorprende por una fabulosa autoridad pianística y una insultante madurez jazzística.
Hay que recordar que las nuevas generaciones de jazzistas españoles lucen una técnica instrumental apabullante, por lo que, en muchas ocasiones, en sus primeros trabajos, lo único que muestran es una lógica fragilidad conceptual. No es el caso de Adrián Royo, que define muy bien su lenguaje y apuesta creativa, en torno a un jazz contemporáneo que tan pronto bebe del postbop, como de la composición latina y europea. Lo escoltan dos avezados músicos: el baterista también mirandés Gonzalo del Val, y el contrabajista catalán Manel Fortià, quien acaba firmando a la postre algunos de los mejores pasajes del disco, con prólogos arrebatados como los de las piezas Bamgkok o Reencuentro.
Los tres muestran una gran complicidad —y Royo un gran talento compositor— con títulos exuberantes como Halcón, Línea 1 u Obarenes, donde despliega todo su virtuosismo pianístico. Una magnífica presentación rematada con esa feliz adaptación a piano solo y con alma de blues del Himno de Miranda de Ebro. Adrián Royo se llama el chaval, no lo pierdan de vista.
Pablo Sanz


