La importancia de elegir un buen nombre

La importancia de elegir un buen nombre

Hay quien sostiene que lo más difícil a la hora de crear un grupo musical es dar con un buen nombre con el que bautizarlo. Un nombre que sea original, que realmente tenga que ver con la actividad que va a desarrollar el grupo y que funcione bien comercialmente. El creador y director de un exitoso grupo español de música antigua, de los que más conciertos ofrece anualmente en el extranjero, me reconocía recientemente que, si volviera al punto de partida, le pondría otro nombre a su grupo, no porque no sea evocativo, sino porque es poco reconocible en inglés, idioma que, nos guste o no nos guste, es el que parte el bacalao en el mundo entero, también en cuestiones musicales.

Hago esta digresión porque me topado hace bien poco con un grupo (mitad español) que tiene el nombre más ocurrente que se pueda imaginar: BarrocoTout. Explican sus miembros en su página web el porqué del apelativo: “Inspirados en el sketch ‘Barroco Tú’ de Muchachada Nui, tuvimos la loca idea de crear un conjunto barroco llamado BarrocoTout. En 2013 esta idea se hizo realidad en el corazón de Europa, Bruselas”.

Para los no iniciados: Muchachada Nui fue un programa de humor surrealista que emitió el segundo canal de Televisión Española entre 2007 y 2010, en el cual intervenían, entre otros, Julián López, Ernesto Sevilla, Raúl Cimas, Pablo Chiapella, Aníbal Gómez y Carlos Areces. Y al frente de todos ellos, como creador y director, el irreverentemente genial (o el genialmente irreverente) Joaquín Reyes.

Se conoce que una de las madrileñas de BarrocoTout (la violinista Izana Soria o la traversista Carlota García) debía de ser seguidora de Muchachada Nui y tuvo la feliz ocurrencia de ponerle ese nombre al grupo cuando lo crearon en 2013. En 2015 BarrocoTout fue seleccionado para el programa EEEmerging del Festival de Ambronay por espacio de dos años y en 2017 ganó el primer premio del Concurso Internacional de Jóvenes Artistas del Festival de York, lo que implicaba, además de una recompensa en metálico, poder grabar un CD con Linn Records (probablemente, el sello discográfico que ofrece el mejor sonido dentro de todo el mercado de la música clásica).

El disco acaba de aparecer. Está dedicado al muy poco frecuentado compositor y violinista belga Henri-Jacques de Croes (1705-1786), quien, entre otros cargos, estuvo al servicio de Alselme-François, perteneciente a la Casa de Thurn und Taxis. Este último dato no tiene ninguna relevancia musical, pero me apetecía hacer uso de él para instar a todos que lean este artículo a que, por favor, no vuelvan a reprochar a nadie que pida por teléfono o pare en la calle un “taxis” en lugar de un “taxi”. Los Thurn und Taxis, alemanes, fueron los primeros en poner en marcha un servicio postal, allá por el siglo XVI, y de ahí que a los coches de alquiler se les diga “taxis”, que no “taxi”, por mucho que el desconocimiento general haya acabado por oficializar el término incorrecto y por hacer mofa del correcto.

El disco de BarrocoTout se escucha con deleite. Es una música agradable (muy de las postrimerías del Barroco, lindando ya con el Rococó), espléndidamente interpretado por los cuatro componentes del grupo (además de Soria y García, hay dos franceses: el violonchelista Edouard Catalan y el clavecinista Ganaël Schneider). Como aún son jóvenes y como a no mucho tardar empezarán a oír hablar de ellos, les vendrá bien saber de dónde bien lo de BarrocoTout.