La Euskadiko Orkestra rediseña su temporada debido a la Covid

La Euskadiko Orkestra rediseña su temporada debido a la Covid

Desde que iniciara sus conciertos de la nueva temporada, en septiembre, la Euskadiko Orkestra se ha tenido que enfrentar a las grandes restricciones dictadas por las autoridades para combatir la pandemia de la Covid-19, entre las que destaca la actual limitación de aforo a 400 personas en sus salas de conciertos. La Euskadiko Orkestra ha optado por aumentar de cinco a doce las sesiones de conciertos para poder dar cabida a sus abonados y seguidores, y también ha tenido que rediseñar algunos de sus programas y a modificar los horarios.

La programación de los próximos meses hasta junio mantiene algunas de las líneas trazadas en un principio y modifica otras. Entre las que se mantienen están el debut de tres directoras de orquesta (Ruth Reinhardt, Gemma New y Anja Bihlmaier), el estreno de la segunda obra del Proyecto Elkano: Mundubira musika bidelagun (Mis monstruos marinos) del bilbaíno Mikel Urquiza o la presencia de importantes solistas como el violinista Vadim Gluzman o el pianista Nikolai Lugansky.

Entre las modificaciones de la programación hay que lamentar la retirada de dos coros (Easo Abesbatza y Orfeón Pamplonés) en dos programas y algunas obras sinfónicas cuya interpretación requiere de un gran orgánico. Son medidas tomadas por la imposibilidad de mantener sobre el escenario las distancias entre sí que se exigen en la actualidad.

Las novedades más destacables son la incorporación de un nuevo solista, programado para la temporada anterior, Augustin Hadelich, así como de la pianista Judith Jáuregui y el director Semyon Bychkov. El primero de ellos no actuará en Pamplona por motivos de agenda; sin embargo, los dos últimos lo harán únicamente en la capital navarra para recuperar los conciertos allí cancelados en otoño.

En cuanto a los programas, interpretar, el mayor cambio se da en el programa destinado íntegramente a la figura de Mahler con la Sinfonía nº 7, que será sustituido por las Sinfonías nº 5 y 6 de Bruckner, atendiendo igualmente a la limitación de orgánico derivada de las restricciones vigentes por la Covid.