La despedida de Lars Vogt

SCHUBERT:
Tríos con piano D 898 y D 929. Nocturno D 897. Rondó D 895. Sonata Arpeggione D 821. Christian Tetzlaff, violín. Tanjia Tetzlaff, violonchelo. Lars Vogt, piano. ONDINE (2 CD)
Este es un disco que inclina a la tristeza, un disco casi fúnebre. Fue grabado en febrero y junio de 2021, pero en septiembre de 2022 moría el gran pianista Lars Vogt tras una larga temporada de terribles dolores. Tuvo ocasión de oír la grabación y sus comentarios, incluidos en el libreto, son desoladores, aunque admirables. Era consciente de que no podría volver a tocar y comentaba con sus acompañantes que era como si toda su vida hubiera tendido hacia ese Trío nº 2 en donde él veía un anuncio de la gran catástrofe. Y es que también los tríos pertenecen a los dos últimos años de vida de Schubert y llevan una terrible carga de abatimiento. “Ahora que hemos grabado los tríos, ya me puedo ir tranquilo”, les escribió a sus acompañantes. Para añadir dramatismo, Christian Tetzlaff padece una enfermedad dermatológica que le ataca los dedos y ha tenido que inventar unos protectores para las yemas, y con ellos toca.
Los tríos son de lo mejor de Schubert, pero el doble CD se completa con un nocturno y un rondó. Sin embargo, lo más interesante de este disco es la Sonata Arpeggione, una rareza que no es frecuente encontrar interpretada por músicos de gran categoría, aunque hay una edición histórica de Britten con Rostropovich y otra de Argerich/Maisky. El arpeggione era una especie de violonchelo/guitarra que no tuvo recorrido musical. Sólo se conserva algún ejemplar de coleccionista y no suele interpretarse en público. Es evidente que Schubert lo escribió por encargo, pero le puso toda la tremenda lucidez y abatimiento de los últimos años. Si bien la escritura al parecer es descuidada y sin mucho desarrollo, su interpretación es técnicamente difícil. Aquí se adapta para piano y violonchelo, como suele ser habitual. Es una obra rara y de extraordinario carácter expresivo. Un acierto, sin duda, haberla incluido en esta despedida de Lars.
Félix de Azúa


