LA CORUÑA / Especialidad de la casa

LA CORUÑA / Especialidad de la casa

La Coruña. Coliseum. 15-I-2021. Frank Peter Zimmermann, violín. Orquesta Sinfónica de Galicia. Director: Dima Slobodeniouk. Obras de Schumann y Prokofiev.

La música de Sergei Prokofiev se encuentra entre las grandes especialidades de Dima Slobodeniouk y este ha sabido transmitir magníficamente a la OSG las razones de esa pasión. Ambos, maestro y centuria, se encuentran como en casa cuando se trata de negociar la obra del ruso. Y así, desde el primer compás de la suite de La cenicienta ofrecida esta vez —episodios de la Suite nº 1 y la Suite nº 2 ordenados con arreglo a una, digamos, progresión sinfónica coherente—, la orquesta mostró su poderío, esa sonoridad tan especial que alcanza con su titular, un grado de virtuosismo impecable en cada atril y esa concentración que requiere una música en la que hay que estar atento a los cambios de ritmo y hasta de color y, sobre todo, a la expresividad dramática propia de su origen escénico por más que aquí ello parezca menos necesario por mor del orden en las piezas. No olvidemos que tienen un título que ni el intérprete ni el oyente pueden obviar.

Que Slobodeniouk ama esta partitura —y con razón, desde luego— quedó claro como igualmente que esos amores, en su caso, son obras. Esta vez con una versión para la historia de la Sinfónica que, lástima, solo pudo ser degustada por las doscientas cincuenta personas que puede acoger —de momento, si no vamos a peor, lo que es mucho decir— el Coliseum. Entre ellas, por cierto, cada vez más caras habituales en los programas de abono de antes de la pandemia en el Palacio de la Ópera. Y para todos, estuvieran o no, ojalá esta Cenicienta pase a formar parte del archivo de la OSG en YouTube.

Antes, ese violinista tan especial, tan musical, tan elegantemente expresivo, tan naturalmente virtuoso que es Frank Peter Zimmermann ofreció una gran versión del Concierto para violín de Schumann, una obra rara, como de la época crepuscular de su autor, pero que plantea todo un mundo interior pugnando por hacerse oír. La lectura alcanzó su momento álgido en un formidable tiempo lento magníficamente tratado por solista y director. El violinista alemán nos obsequió con un encore bachiano.