La corrección acústica del equipo

Incluso el mejor equipo de sonido necesita una sala con acústica en condiciones, y los sistemas de corrección ayudan a conseguirlo
Comentamos en estas páginas alguna vez que la acústica de la sala era un enemigo no tan silencioso como muchos creen. La anécdota es conocida, pero la repetiré: suena mucho mejor un equipo económico en una sala cuidada que un equipo astronómico en malas condiciones, ya sea por su colocación (cajas) o la propia acústica de la sala. Y es que, cuando nos sentamos a escuchar un equipo, en realidad no estamos escuchando solamente las cajas que tenemos delante: estamos escuchando la mezcla del sonido directo (de los altavoces a nuestros oídos) con el sonido reflejado por las paredes, techo, suelo… a lo que se suman resonancias por el volumen y dimensiones de la sala.
Ante esta situación, hay algunas cosas que se pueden hacer con más o menos facilidad, y otras que son imposibles. Es posible conseguir colocar mejor los altavoces y el punto principal o habitual de escucha, y a veces para eso debe mediar cierta negociación con quien compartamos nuestra sala y hogar. Por otro lado, no es posible cambiar algo como las dimensiones de la sala: sí, hay quien se ha metido en obras con este objetivo, pero ni eso ni llenar un salón de elementos acústicos parece lo más práctico. En cambio, y después de bastantes años de desarrollo, existen sistemas de corrección acústica que pueden ayudar mucho en todos los aspectos.
Esos sistemas empezaron a darse a conocer en sistemas de cine en casa: al usar más altavoces, era imprescindible ajustar los niveles y distancias a las que estaban para conseguir el sonido deseado. Y, enseguida, a eso se añadió el control de la acústica, tanto para evitar resonancias (niveles altos y subwoofer) como también para permitir una zona de escucha más amplia, al ser algo que se disfruta en familia.
Tras su evolución y perfeccionamiento para equipos de cine, los sistemas de corrección acústica de sala han ido llegando a amplificadores estéreo para su aprovechamiento en equipos de sonido ‘puro’. Para muchos aficionados cada día es más impensable contar con un equipo de sonido sin corrección, sobre todo después de haberlo probado, o incluso tras haber escuchado bastante música con auriculares, que no tienen ese problema al emitir sonido directamente a los oídos y después hacen más evidentes las carencias del equipo grande o abierto. ¶
Inicialmente los sistemas de corrección solo aplicaban ecualización: simplificando, si al medir se detectaba una resonancia de graves en 40 Hz, se ecualizaba atenuando esa frecuencia. El problema se resolvía, pero eso estropeaba la respuesta temporal y la fase: los sistemas modernos además de ecualizar suavemente evitan afectar el alineamiento, para que el sonido del grupo de altavoces que forman una caja, o las dos, nos lleguen en fase además de mínimamente afectados por su entorno (sala). El más popular, famoso y potente es Dirac Live, presente en algunos receptores de audiovídeo y amplificadores estéreo de marcas como Anthem o NAD y este año ya en Denon y Marantz, entre otros. Yamaha usa su propio sistema (no en vano la marca cuenta con una gran experiencia en acústica), el YPAO, y otro sistema popular sobre todo en cine es el Audyssey, menos usado en estéreo. Existen por otra parte aparatos dedicados a esta función como los finlandeses AntiMode (a partir de unos 400 euros) que se instalan en un equipo convencional y ellos realizan el procesado (previa medición y ajuste). ¶
Josep Armengol



