La Aljafería inspira un nuevo ensayo de Marta Vela sobre el universo de ‘Il trovatore’

La editorial Pregunta acaba de publicar El imaginario de la Aljafería en Il trovatore: Verdi, Wagner, Meyerbeer, un nuevo ensayo de la musicóloga y divulgadora musical Marta Vela que reivindica el papel del palacio de la Aljafería de Zaragoza en la construcción del imaginario visual de una de las óperas más célebres de Giuseppe Verdi. La aparición del libro coincide con un momento de especial actualidad para Il trovatore, representada estas semanas tanto en el Teatro Real de Madrid como en el Festival MANLOR, celebrado en la propia Aljafería.
Partiendo del drama El trovador (1836), de Antonio García Gutiérrez, que inspiró la ópera verdiana estrenada en Roma en 1853, Vela reconstruye el contexto artístico que dio forma a la obra. El estudio analiza la influencia de la estética neogótica y de la grand opéra francesa en compositores como Verdi, Meyerbeer y Wagner, además de recuperar la primera escenografía histórica conservada de Il trovatore, realizada para el estreno veneciano de 1853 e inspirada en una interpretación neogótica de la Aljafería. Según la autora, el palacio actúa como un “personaje silente” en la concepción visual de la ópera.
El ensayo también pone en valor la evolución histórica de la Aljafería, escenario literario de la tragedia del trovador y actual sede de las Cortes de Aragón, convertida hoy en un referente cultural. Como recuerda Sergio Castillo, jefe del servicio gestor del monumento, el palacio “renace como el epicentro cultural que García Gutiérrez y Verdi pusieron ya en el imaginario colectivo”.
Marta Vela (Coslada, 1985) es pianista, directora de orquesta, doctora en Educación y una de las principales especialistas españolas en divulgación musical. Colabora desde 2017 con Radio Clásica de RNE y es autora de diversos ensayos sobre música, patrimonio y literatura. Con esta nueva publicación profundiza en las conexiones entre la historia, la escenografía y la creación operística, situando a la Aljafería como uno de los grandes símbolos del imaginario romántico europeo.


