Julien Chauvin nos lleva al París de Napoleón

MOZART / PAISIELLO:
Requiem. Misa para la coronación de Napoleón. Sandrine Piau, Chantal Santon Jeffery, Éléonore Pancrazi, Mathias Vidal, T. Dolié. Le Concert de la Loge. Dir.: Julien Chauvin. ALPHA (1 CD)
Napoleón —esa irresistible mezcla de genial estratega militar, arribista acomplejado, hombre de Estado visionario y frívolo genocida— tenía un gusto para la música que podríamos calificar de pequeñoburgués, con preferencia por los compositores italianos de moda. Por ello eligió a Giovanni Paisiello como su maestro de capilla. Y él fue el encargado de proveer de música a su ceremonia de coronación como emperador en París el 2 de diciembre de 1804. La obra central fue una misa que, lejos de la solemnidad y majestad habituales en estos fastos, respira ligereza y está llena de acrobacias vocales, como no podía ser de otra manera tratándose del maestro napolitano.
Los preparativos de la coronación retrasaron el estreno francés del Requiem de Mozart, que tuvo lugar unos días después. Una gran orquesta dirigida por Cherubini interpretó una versión mucho más breve que la original y con algunas licencias en la instrumentación. Pero no había nadie que pudiera apreciar estos cambios y el éxito fue clamoroso. Éxito que fue interpretado en clave nacionalista, pues se atribuyó a la interpretación de la orquesta del Conservatorio, institución creada durante la revolución, y al propio Napoleón, protector de las artes.
Julien Chauvin, junto a su Concert de la Loge, un notable elenco vocal y el Coro de Cámara de Namur, reúne estas dos obras y ofrece de ellas una versión más modesta en efectivos que las de su estreno. La dirección es soberbia, conjugando dramatismo y lirismo en el Requiem, y transmitiendo una alegre elegancia en la Misa de Paisiello. Las prestaciones del coro y la orquesta son sobresalientes y los cantantes salvan dignamente sus exigentes partes (exceptuando a la vibratona Chantal Santon Jeffery). Una grabación de gran interés histórico y musical, con unas excelentes notas de Alexandre Dratwicki.
Imanol Temprano Lecuona


