Juan de Dios Mateos: “Hay mucha música de Manuel García por descubrir y desempolvar”

El almeriense Juan de Dios Mateos, tras una intensa trayectoria internacional, parece que está asentando su carrera como tenor en España con muy importantes compromisos. De momento, aborda estos días en el Teatro Campoamor de Oviedo el papel protagonista en El gitano por amor de Manuel García, rol que repetirá en abril en el madrileño Teatro de la Zarzuela. De hecho, en los tiempos recientes se está especializando en recuperar las óperas del compositor sevillano, que tan bien se adaptan a su voz.
¿Puede ser que sea usted el cantante que más música de Manuel García ha interpretado?
En la actualidad diría que sí. Creo que soy el único que ha interpretado ya tres de sus óperas completas y encima, como era característico de García, con tintes diferentes: la primera fue El Poeta Calculista, que es su ópera monólogo más famosa, seguida de Il Califfo di Bagdad, una ópera en italiano con diálogos adaptados al español y ahora interpreto su Gitano por amor, una ópera española en su totalidad, primero en el Teatro Campoamor de Oviedo y luego en el Teatro de la Zarzuela. A esto le sumo que hace unos años también interpreté algunas composiciones sueltas suyas junto a la Orquesta Ciudad de Granada. Esto es sólo la punta del iceberg. Hay mucho García por descubrir y desempolvar y estoy encantado de que se me vaya perfilando como uno de sus, podríamos decirlo, especialistas.
¿Cómo fue su primer contacto con la obra de Manuel García?
Como he comentado, fue junto a la OCG en 2018 junto a la soprano Ruth Rosique, y desde el primer momento sentí que era un repertorio que me sentaba como unos zapatos hechos a medida. Perfectos para mí, pero que había que darle rodaje. Por suerte así ha sido y con cada nueva obra suya me siento más a gusto. No sé si yo mismo me he adaptado a los zapatos o he conseguido que esos zapatos se adapten a mí. En cualquier caso, Manuel García escribió unas obras estupendas con las que me siento muy a gusto.
¿En qué posición estilística e histórica colocaría usted la música de García?
Está claro que es un clarísimo representante de su época, y como tal, tiene clarísimas influencias, entre otros, de los grandes Mozart y Rossini, compositores que han estado muy presentes en mi carrera, y que obviamente hacen que la escritura de García me sea tan familiar. Lo que me encanta de él es que, además de aunar cualidades de ambos compositores, al haberse iniciado como tonadillero, tiene una gran presencia de tiznes españoles y sobre todo andaluces muy nuestros que nos acerca tanto a los interpretes como al público a sus composiciones. Aunque, entre nosotros lo digo, sus composiciones son un poco más caóticas que las de otros compositores de su época, como su propia hija confesaba. Quizás el hecho de que fuera tan polifacético le restaba un poco de tiempo a la revisión de su propia obra, aunque todo esto no le resta genialidad y excelencia a sus composiciones. Me encanta ir descubriendo a García interpretándolo y aprendiendo de él, trabajando y charlando con gente que ha dedicado tanto tiempo a su estudio como usted mismo o con el maestro Aragón. Cada pequeña anécdota nos enriquece como artistas y nos permite una interpretación más fidedigna.
Háblenos algo sobre la música de El gitano por amor.
Como todo García, es una escritura que hacía para sí mismo, su familia y alumnos. Él era un excelente cantante y exigía esa excelencia a su círculo. Imagino que cuando sabes que cuentas con artistas a los que puedes pedirles fuegos artificiales, escribes en consecuencia. Una amalgama de virtuosismos, mezclada con una música que aúna el más puro belcanto con otra muy castiza, muy andaluza. Hay un poco de todo. En lo que a mi personaje respecta, tengo que cantar la conocida aria de “Hernando desventurado”, de gran dificultad y después de varios números sin apenas un respiro, pero todos los roles tienen un gran peso vocal y escénico, destacando especialmente los de Rosita, interpretado por Suzana Nadejde y el de Baldaquín, por Pablo Gálvez, ambos magníficos en sus papeles.
¿Cómo calificaría la escritura vocal en esta ópera? ¿Difiere algo de obras anteriores y que usted ya ha cantado, como El poeta calculista o Il califfo di Bagdad?
Precisamente gracias a una conferencia a la que tuve la suerte de asistir aquí en Oviedo junto al maestro Carlos Aragón y Alejandro González Villalibre, descubrí algo que se hizo obvio y lógico al aprenderlo. Los nobles de la obra tienen un canto más legato y “tranquilo”, mientras que la escritura de los personajes de clase más popular tiene un canto mucho más castizo y silabado. Pero lo curioso es que cuando esos roles se invierten durante la trama de la obra, también se invierte ese canto, pasando los nobles disfrazados a cantar de manera más popular y silabada y viceversa. Muy interesante para los intérpretes y para el público. Sumando también el cambiar entre el acento castellano y el andaluz, como tenemos que hacer algunos. Menos mal que puedo sacar a relucir mi Gitano por amor almeriense. Quizás esa gran mezcla es lo que lo diferencia de esas dos otras obras. Aunque García sigue siendo García y siempre te termina sorprendiendo.
Véndales a nuestros lectores esta ópera, tanto en Oviedo como próximamente en Madrid.
Qué más le puedes pedir a una obra que junta música española, belcantista, virtuosa, bonita, emocionante, con una trama bufa en su mayoría, pero con momentos dramáticos y emotivos y que encima tiene un giro de guion inesperado al final al más puro estilo cinematográfico. Una puesta en escena del gran Emilio Sagi, dirección del maestrísimo Carlos Aragón, vestuarios de mi paisano Jesús Ruiz, unos interpretes que nos vamos a dejar la piel en el escenario… en fin, si es que al que más rabia le da de no poder verla es a mí, que tengo que cantarla, aunque la podré disfrutar en Madrid con el otro elenco. Algo es algo. Así que tanto si eres asiduo del género lírico como si no, joven o mayor, funcionario o autónomo, esta es una obra para todo el mundo.
¿Cuáles son sus próximos compromisos artísticos?
Vengo de una temporada bastante ocupada, pero me queda por delante algún hueso duro de roer. Nada más terminar aquí, voy al Teatro Cervantes de Málaga a interpretar junto a la Orquesta Filarmónica de la ciudad el Oratorio de Pascua de Bach y el Requiem de Mozart, de ahí me incorporo a los ensayos de El Gitano por amor en el Teatro de la Zarzuela. Al acabar vuelvo a Málaga a cantar La Hija del Regimiento y su temida aria con los nueve Do de pecho y cierro temporada en el Festival de Gattières en el sur de Francia con la L’Italiana in Algeri. Mientras, en todo ese tiempo voy yendo a Alemania a hacer funciones de El Barbero de Sevilla en Weimar. En agosto me tomaré unas pequeñas vacaciones con mi señora, que ya me toca compensarle tanta ausencia si no quiero enfrentar una muerte prematura.
Andrés Moreno Mengíbar
(foto: Jesús Gomba)


