José van Dam, la voz de caoba

”En el canto de Van Dam, de líneas largas, cinceladas y serenas, resonaban también sus nobles credenciales vocales, muñidas en Debussy y en Poulenc, además de en Wagner.”
Cuando murió Balduino, el rey de los belgas, llorábale en su funeral un amigo fiel, que a su sobriedad acostumbrada unía la propia de esta solemne ocasión. Un amigo mío, televidente armado de paciencia, se vio favorecido por una grata sorpresa cuando ya los ojos se le empezaban a agrietar, consumidos de tanto contemplar las galas del difunto. El amigo –no el mío; el del rey–, era su paisano el gran José van Dam, y el otro amigo –no el del rey; el mío–, afirmó no haberle oído cantar nunca con tal convicción y entrega, ahora unida a pentagramas del más devoto de los músicos: J. S. Bach.
También a mí me había conmovido Van Dam con pentagramas de otro organista devotísimo, Olivier Messiaen, el hombre que no desterró nunca la belleza de sus obras y al fundirla con la modernidad radical de su lenguaje las hizo perdurables. Como lo que no es tradición es plagio, y así lo dejó escrito Xenius, toda la tradición de la melodía francesa y su posterior desarrollo chaussoniano y debussysta resonaba en aquella reposición parisiense de Saint François d’Assise, que Peter Sellars había llenado de televisores de plasma, parecidos a los de la casa de mi amigo.
En el canto de Van Dam, de líneas largas, cinceladas y serenas, resonaban también sus nobles credenciales vocales, mullidas en Debussy y en Poulenc, además de en Wagner, y la voz que había resonado en los muros enormes de Bastille, adquiría en la emotiva escena final toda la depuración del canto francés, penetrando el oído la simplicidad evocadora de cada uno de sus tonos.
Él fue quien, en 1983, estrenó en París la obra messiánica. Antes de esta fecha le flechó el arte de Karajan, con quien hizo Parsifal en 1980. Para entonces ya le avalaban grandes veladas mozartianas. Más barítono-bajo que bajo-barítono, su voz es sonora y de formato generoso. Y si la madera no era en origen noble al cien por cien, por culpa de algunos sonidos mates o afogados, su dueño fue labrándola con desusada paciencia, hasta hacerla coruscar con lustres propios de caoba o palosanto.
Poco a poco, con probidad, reunió una discografía ejemplar, sin parcelas desatendidas ni lunares vergonzantes. Solti movió y removió fechas hasta unir a Behrens, Varady, Domingo y Van Dam en su ejemplar Mujer sin sombra.
Al belga lo italiano le tiraba también, e hizo papeles cómicos —si bien no sólo— como Falstaff o Schicchi, a los que confirió vandamiana gravedad. Tocó la gloria con su cuádruple manifestación de felonía en Los cuentos de Hoffmann.
En 2008 José van Dam cantó en Madrid sus Duparc de costumbre. “¿Y qué hubo?”; “División de opiniones”; “¿Qué decían unos?”; “Unos decían que se cansó, que su voz ya está gastada y que debe retirarse”; “¿Y los otros?”; “Los otros que es un maestro, que el buen canto aún lleva su firma y que es capaz de extraer savia expresiva de sus limitaciones”. En cuanto a lo del retiro, él decidirá, que ya es adulto. Volverá de nuevo a la lidia, eso es seguro. Como a tantos, sólo le vale el presente; vivir es huir y de poco vale lo vivido.
Joaquín Martín de Sagarmínaga
(Junio 2008)
Caja
Discografía:
DONIZETII: Lucrezia Borgia. BONUS: Extractos de Il Corsaro, de Giuseppe Verdi. Vasso Papantoniou, José van Dam, José Carreras, Cora Canne-Meijer. Orchestre Lyrique et Coeur de l’ORTF. Dir.: Pierre Micbael LeConte, (1972). GALA (2 CD)
MOZART: Le Nozze di Figaro. José van Dam, Teresa Berganza, Hermann Prey, Mirella Freni. Orchestra del Teatro alla Scala, Milán. Dir.: Claudio Abbado (1974) / OPERA D’ORO (3 CD)
BIZET: Carmen. Fiorenza Cossotto, Placido Domingo, Jose Van Dam, Adriana Maliponte, Giovanna Santelli, Nicoletta Ciliento, Nino Carta, Pier Francesco Poli / Orquesta y Coros del Teatro Alla Scala, Milán. Dir.: Georges Pretre (1974). OPERA D’ORO (3 CD)
BIZET: Carmen. Shirley Verrett, Placido Domingo, José Van Dam, Kiri Te Kanawa, Richard Van Allan, Thomas Allen. Covent Garden Orchestra & Chorus. Dir.: Georg Solti (1973). OPERA D’ORO (3 CD)


