Iván Fischer renuncia a dirigir a la Filarmónica de Berlín por un desacuerdo sobre la disposición de la orquesta

La colocación de los instrumentistas sobre el escenario, una cuestión que los directores suelen decidir en función de sus criterios interpretativos, ha terminado por impedir la colaboración de Iván Fischer con la Filarmónica de Berlín en tres conciertos previstos para los días 5, 6 y 7 de noviembre. El director húngaro había solicitado una determinada disposición orquestal para la Quinta Sinfonía de Mahler, pero la formación no aceptó su propuesta. Ante la imposibilidad de alcanzar un acuerdo, Fischer ha renunciado a dirigir las actuaciones, en las que será sustituido por Andrés Orozco-Estrada.
La Filarmónica de Berlín anunció el 29 de octubre que la decisión se había tomado de mutuo acuerdo y que ambas partes lamentaban lo sucedido, al tiempo que respetaban sus respectivas posiciones. En un artículo publicado en su propia página web, la orquesta señala que la distribución de los instrumentistas corresponde habitualmente al director, aunque las modificaciones suelen acordarse con la junta de la orquesta. Entre las disposiciones utilizadas se encuentra la tradicional alemana, con los primeros y segundos violines enfrentados, frente a otras que sitúan ambas secciones en el mismo lado del escenario. Ni Fischer ni la Filarmónica berlinesa han precisado públicamente cuál era la disposición solicitada ni los motivos concretos por los que fue rechazada.
Fischer ha ofrecido posteriormente su versión de los hechos a través de un vídeo en Instagram, donde explica que consideraba indispensable la distribución instrumental que había propuesto. «No puedo hacer concesiones, porque es muy importante para el sonido y la unidad de esta maravillosa obra», afirma. Como compensación al público berlinés, el director ofrece en este mismo vídeo acceso gratuito, a través de la plataforma Stage+, a una grabación realizada en el Concertgebouw de Ámsterdam con la Budapest Festival Orchestra. En ella dirige los Kindertotenlieder y la Quinta Sinfonía de Mahler, esta última con la disposición orquestal que, según ha explicado, sí pudo utilizar con su propia formación.


