Impresionante debut discográfico de Emily D’Angelo

Impresionante debut discográfico de Emily D’Angelo

EMILY D’ANGELO: e n ar gei a; canciones de Missy Mazzoli, Sarah Kirkland Snider, Hildegard von Bingen y Hildur Guðnadóttir / Emily D’Angelo, mezzo. das freie orchester Berlin. Dir.: Jarkko Riihimäki / DG

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La mayoría de los álbumes vocales de debut consisten en arias conocidas cantadas de forma muy parecida a la de todas las grandes divas y rodeadas de gran aparato publicitario por parte de sus agentes. No es el caso de este.

Nunca había escuchado ninguna de las canciones que ofrece esta mezzo canadiense en su disco de presentación, y apenas sé nada de ella, excepto que hace seis años la consideré como una posible estrella del futuro y ahora descubro que mi primera impresión fue una lamentable subestimación de sus enormes posibilidades. ¡Oh, Canadá!

Primero, las canciones. Todas pertenecen a mujeres compositoras: Missy Mazzoli, Sarah Kirkland Snider y Hildur Guðnadóttir, con dos arreglos modernos de devociones medievales de la bendita Hildegarda de Bingen. Todas y cada una de las canciones son un regalo para los oídos. El tema que abre el recital, firmado por Hildur Guðnadóttir, se lleva mi premio a la melodía más pegadiza del año; no me canso de escucharlo. Por su parte, “Dead Friends” de Sarah Kirkland Snider sigue sonando en los oídos varios minutos después de haber terminado. Las canciones están acompañadas por músicos independientes berlineses en la Jesus-Christus Kirche, donde ni siquiera Karajan podría haber pedido un sonido mejor. El recital es una delicia para los sentidos y un tónico para los gustos cansados.

La voz de D’Angelo es una maravilla. En su registro de mezzo, podría confundirse con Lorraine Hunt Lieberson o Jennifer Larmore, pero supera cualquier comparación y expectativa, ofreciendo un agudo celta en un tema y el realismo de una Joan Baez en otro. Su dicción es clara como una campana y la expresión que pone en la poesía está perfectamente calibrada. No hay ninguna canción que no funcione en este disco, y no recuerdo haber dicho nunca eso de un álbum de debut.

Emily D’Angelo llegará lejos, pero tendrá mucho que hacer para superar esta concepción original e inmaculada. El título significa en griego ‘espíritu que guía’. Esta artista sabe hacia dónde va.