Huda Ibrahim Alkhamis: “La música abre los corazones, las mentes y el alma”

Huda Ibrahim Alkhamis: “La música abre los corazones, las mentes y el alma”

Puede que el nombre de Huda Ibrahim Alkhamis no les diga nada. Y quizás esté bien que no les diga nada, pues la labor filantrópica que desempeña esta mujer proveniente de los Emiratos Árabes Unidos ha de pasar inadvertida precisamente porque consiste en hacer que sean otras personas quienes brillen. Huda es la fundadora de ADMAF, la Fundación para la Música y las Artes de Abu Dabi, y directora artística del Festival de Abu Dabi que ha acogido en su programación, entre otros, al pianista sevillano Juan Pérez Floristán. La labor de mecenazgo que Huda lleva desarrollando desde hace casi 25 años es digna de elogio y así lo acreditan también los numerosos galardones que ha recibido por ello en todo el mundo. Es una mujer de voz dulce y pausada, de mirada amable, pero cuando uno habla con ella cara a cara, también intuye que detrás de esa aura que invita a la meditación, de ese rostro con una sonrisa serena, hay una mujer con muchísima determinación y voluntad de hierro. Huda estuvo en Madrid y tuvimos la oportunidad de conversar con ella en la Escuela Superior de Música Reina Sofía.

He de ser sincero con usted y confesarle que antes de su visita a Madrid jamás había oído hablar de usted. Y lo poco que sé ahora es por lo que he leído en Internet. Nació usted en Beirut…

Mi madre es siria. Me crié en el Líbano hasta el comienzo de la guerra civil y, entonces, nos marchamos. Mi padre es saudí. Por supuesto, yo soy de los Emiratos Árabes Unidos, aunque mi origen sea saudí.

Suele decir que quiere utilizar la música como diálogo intercultural. Yo también quisiera ahora mantener con usted un diálogo de verdad, aunque eso conlleve alguna pregunta incómoda.

Por favor, adelante.

Su trabajo con la ADMAF está relacionado con la cultura y la música. ¿Cuál es su perspectiva cuando mira, por ejemplo, a países como el Líbano, un país en guerra? ¿No le supone ningún conflicto hablar de música cuando la gente está muriendo?

En absoluto. Se lo explicaré. Por supuesto, me marché del Líbano hace muchos años, cuando era pequeña… Guerra y paz, paz y guerra, siempre estarán ahí. En todos los países, en todo lugar, de modos distintos. Tuvimos la guerra fría, etc., pero siento que todos desempeñamos un papel. Nosotros, como individuos, podemos elegir. ¿Qué apoyamos? ¿Apoyamos la paz? ¿Apoyamos una conversación? ¿Apoyamos encontrar formas de entendimiento, de encontrar vías para contrarrestar las decisiones de la guerra? Desde mi corazón, ojalá que, en un nivel muy alto, la guerra se acabara. ¡Que se acabe la esclavitud! ¡Que se acabe la guerra! No hay una elección. Hasta que esto ocurra, usted y yo hemos tomado la decisión de contrarrestarlo encontrando modos de comprender la cultura. La cultura es el arte, es la música, es la historia de la humanidad, es lo que usted hace al escribir y documentar nuestra historia, por medio de lo que yo procuro hacer: invertir en la juventud, invertir en cada individuo. Creo en el mensaje de que podemos construir algo juntos, beneficiar a la humanidad. Eso es cultura. ¡Y es aquí donde entra en juego la música! Y por eso estoy aquí. Muchas personas ignoran lo que esto representa. Ahora, por ejemplo, acabamos de conocernos, así que existe una curiosidad. Y de esa curiosidad surgen puertas que podemos abrir. ¿Adónde nos llevarán? No lo sé, pero sí que sé una cosa: si hay una verdadera voluntad de construir sobre la base de la civilización, de construir un futuro, de conversar y trabajar juntos para mejorar la humanidad empleando las artes, la música, como instrumentos para crear una sociedad con una juventud feliz, dejen a los jóvenes decidir, déjenles que nos lleven. Eso es lo que yo represento y defiendo.

En su discurso en la Escuela Superior de Música Reina Sofía para el concierto del fin del año académico a cargo de la Orquesta Sinfónica Freixenet dirigida por Péter Eötvös, usted se mostró muy agradecida y afirmó que su presencia en Madrid se debía principalmente a dos mujeres que admira: la Reina Sofía y Paloma O’Shea. De esta última dijo usted que había aprendido que para llegar a ser un líder, uno tiene que tener una visión, un sueño y voluntad. Para mí está claro que a usted fuerza de voluntad no le falta, eso se nota, pero ¿cuál es su visión? ¿Cuál es su sueño justamente ahora?

Mi sueño es dar a la juventud el futuro, la oportunidad de una vida mejor en todos los aspectos, darles la oportunidad de ser felices empleando el pensamiento creativo, un pensamiento creativo libre, abriéndoles puertas. Déjenles sentir que pueden soñar por sí mismos, que pueden progresar por sí mismos, que pueden desarrollar cada fortaleza que tienen y que son libres, ¡que son libres! Cuando no tenemos miedo, somos libres. Mi sueño es tener una juventud sin miedos y de mente libre, de espíritu libre para pensar y progresar en todos los aspectos. Mi moneda de cambio, mi instrumento, es el arte. La música se encuentra en el corazón. ¿Por qué la música? Porque la música abre los corazones, abre las mentes, abre las almas y no tiene fronteras. Proporciónenles estos instrumentos y déjenles descubrir. Así que mi sueño es tener una juventud sin miedos y con libertad. Libertad de espíritu y libertad de mente.

¿Qué le diría, por ejemplo, a esas personas jóvenes que se sienten desilusionadas? ¿Cómo pueden superar esa desilusión con la vida?

Les diría una cosa: “Necesitas estar desilusionado para ilusionarte con el futuro”. Aprende de ello, aprende de tu fracaso y tómalo como una ventaja, no como una desventaja.

¿Y qué ha aprendido usted de sus fracasos?

La perseverancia. Mis fracasos me condujeron al camino adecuado. Si fracaso en algo, sé que no fue la forma adecuada por distintos motivos. ¿Cuáles son las razones? 1, 2 y 3… Así que, Huda, el modo adecuado de proceder es evitar esas razones 1, 2 y 3 y pasar a la 4 y 5. ¡Pero nunca te rindas! ¡Nunca! Mire usted, yo celebro mis fracasos.

Ser mujer, ¿ha sido una ventaja o una desventaja en el camino para conseguir sus sueños?

Esta pregunta es como un diamante con distintas caras. Como mujer, siendo de los Emiratos Árabes Unidos, he sido afortunada. ¿Por qué? Porque los líderes de mi país dan igualdad de oportunidades a mujeres y hombres. “¡Prueba tu valía y te apoyaremos! Habla con nosotros, convéncenos y te apoyaremos”. Así que ahí estaba yo hace casi 25 años acudiendo a los líderes del país y a patrocinadores —uno de los principales patrocinadores está aquí hoy para la rueda de prensa y el concierto—, acudiendo a ellos para decirles que quería invertir en la juventud y en todas esas cosas de las que hemos hablado hace uno minuto. Mi moneda de cambio serán las artes escénicas. En el corazón de ellas se encuentra la música. Me refiero a la música clásica, a la ópera, y necesito su dinero para hacerlo. En aquel entonces no teníamos ningún conservatorio ni las instalaciones que tenemos hoy. ¡Tocábamos bajo las estrellas! Pero ellos me entendieron, ¿Sabe por qué me entendieron? Porque esta era también su visión. Querían un mejor futuro, querían invertir en la juventud, querían jóvenes de mente abierta… ¿Pero cómo lo hacemos? Es el individuo. Somos nosotros los que tenemos que movernos y ayudar a los líderes a progresar. Yo vengo de un país muy joven… Así que ellos lo vieron y tuve su apoyo. Fui afortunada. Por supuesto que encontré obstáculos. ¿Dificultades? Por supuesto ¿Desafíos? Muchísimos, incluso hasta hoy. Pero lo acepté. Así que, respondiendo a su pregunta como mujer he sido afortunada porque soy de los Emiratos Árabes Unidos. Como mujer con hijos, esposo y bebés —mi esposo es de una familia de negocios pionera; tenemos nuestra casa abierta a los invitados—, me encanta estar con ellos… La familia es la esencia de mi vida. Son muy importantes para mí. Así que equilibrar todo esto no resultaba nada fácil, pero, una vez más, me siento privilegiada por venir de una familia en la que nos apoyamos unos a otros. Mi madre, los vecinos, todos venían a mi casa. Y me aproveché de todo ello y… ¡Ellos me ayudaron! Necesitamos ayudarnos unos a otros. ¡Y estoy agradecida!  Una mujer de hoy puede hacer cualquier cosa una vez que así lo decida, y creo que así ocurre en cualquier ámbito de los negocios, de verdad que lo creo. De ella depende decidir y gestionar. Me parece tan simple.

Habla siempre de los jóvenes, ¿qué le diría a una mujer occidental de veinte años que siente en sus carnes la falta de empleo y oportunidades?

Lo primero que le diría es: “No pierdas la esperanza”. Como usted dijo, hay mucha falta de oportunidades y empleo. Estoy de acuerdo con usted, pero yo digo: “No pierdas la esperanza; encuentra siempre un modo de hacerlo, mantén tu determinación”; piensa en lo que quieres hacer y si tienes la convicción, entonces lo harás; mantén el foco”. Y lo que veo para las mujeres jóvenes de hoy… Vivimos en la era de la tecnología, pero no olvides tus valores. Cree en ti y mantente firme en esa creencia. ¡Nunca pongas en riesgo tu trabajo! Si haces algo, hazlo bien, desde el corazón y no lo hagas a medias. ¡Hazlo perfecto!

¿Y por qué decidió decantarse por la música y no por la pintura o la escritura o cualquier otro tipo de arte?

Realmente no lo sé. Me han hecho esta pregunta muchas veces. ¡La música es tan poderosa! La música es el poder definitivo de todas las formas artísticas. Es tan abstracta pero a la vez tan poderosa. Es tan accesible. Sencillamente, me encanta. No sé por qué, he nacido de esa manera. La música me ha acompañado en el camino. Mire usted, estamos rodeados de campos magnéticos, rodeados de sonidos, estamos rodeados de vibraciones. Desde el principio, supongo que he tenido esas vibraciones de la música para elevar el alma y elevar la persona.

Usted ha viajado por todo el mundo, ha conocido a muchísimas personas y me imagino que le habrán hecho montones de entrevistas, ¿qué pregunta no le han hecho jamás?

Siempre habrá una pregunta que no se haya hecho jamás, pero no lo sé. Cuando llegue, la responderé.

Esa es una buena respuesta. Quizás sea esta la pregunta: ¿qué ocurrirá con todos sus proyectos, con su visión, cuando Huda ya no esté, cuando Huda muera?

Creo que esta visión de conversación, de entendimiento, de cultura, de tolerancia, de música desde el corazón sobrevivirá a Huda por siempre jamás. Eso es lo que siento.

¿Y qué proyectos musicales tiene para el futuro?

Seguiremos invirtiendo en la juventud y en los programas de educación. Todos estos proyectos no solo requieren esfuerzo, sino también financiación continua…

Cuando mira atrás en su vida y ve a Huda cuando tenía 20 años, ¿qué le diría a ella?

Cuando Huda tenía 20 años, se encontraba estudiando historia del arte en París y parte de esos estudios era historia de la música clásica. Recuerdo que fui a ver al decano y le dije que quería dejar la asignatura. “No puedo hacerlo, no entiendo la música, no siento la música; usted me lleva a la Ópera Garnier y soy la única árabe de la clase, me siento como una extraña”. Entonces el decano me dijo: “Huda, no lo dejes, por favor, sé paciente. Si cualquier otra persona me lo dijera, le diría, ‘vale, hazlo’, pero tú tienes una sensibilidad especial para la música, no lo dejes, por favor”. Y no lo dejé. Así que a la Huda de 20 años le digo: “¡Muchas gracias por no dejar historia de la música, gracias por trabajar mucho, porque, Huda, ¡mira lo que estás haciendo hoy!”

Y la Huda de 20 años, ¿qué le diría a la Huda actual?

¡Oh, dios mío, Huda! ¡Bravo! ¡Lo conseguiste!

Hemos hablado de los jóvenes, pero ¿qué le diría también a esas personas a quienes llamamos mayores y que han vivido ya buena parte de su vida y piensan que ya no queda nada por hacer?

¡Hablen conmigo, por favor! ¡Cuéntenme su historia! ¡Díganme cómo puedo continuar! ¡Ayúdenme! ¡Les necesito!

(Nota: La fotografía está tomada en Abu Dhabi en septiembre de 2015, cuando Huda Ibrahim Alkhamis, en nombre de la ADMAF, firmó un convenio de colaboración con el Gran Teatre del Liceu de Barcelona. Junto a ella aparece Christina Scheppelmann, entonces directora general y artística del Liceu).